lunes, 20 de julio de 2015

LOS DOCE APÓSTOLES AUSTRALIANOS

 

Caminamos al borde de los impresionantes acantilados verticales de piedra caliza, de colores ocre y amarillo. Junto a ellos, en el mar, había gigantescos pináculos o agujas marinas que llamaban los Doce Apóstoles. Estábamos en el Parque Nacional de Port Campbell, próximo a Melbourne. Sólo quedaban ocho apóstoles y decían que debido a la erosión marina acabarían por desaparecer. Leímos que cada catorce segundos la piedra recibía el impacto de una ola. Esa erosión formaba cuevas y agujeros arqueados en las rocas. El mar tenía fuerza en aquella zona y una franja de espuma blanca festoneaba los acantilados.

 
 

Vimos la ensenada donde naufragó un barco que viajaba de Londres a Sidney en 1878, tras tres meses de travesía. Estaba a punto de llegar y haciendo los preparativos de una fiesta para celebrarlo, cuando naufragó. Sólo sobrevivieron dos personas. El lugar se bautizó Loch Ard Gorge en recuerdo del barco. A pesar de lo dramático de los sucesivos naufragios en aquellas costas, las playas eran bellísimas.



 
Junto a la ensenada, una roca formaba un puente natural sobre el mar. La llamaban London Bridge. Los apóstoles se erguían imponentes resistiendo los embates de las olas, cuyo impacto podíamos oír. Una muestra más del perfecto arquitecto que puede ser la erosión en la naturaleza.





© Copyright 2015 Nuria Millet Gallego

3 comentarios:

  1. Nuria, que alegría me ha dado dar con tu nuevo blog, pues no sabía de ti desde la estampida de La Comunidad. Lo he localizado a través de Igoa, que te tiene entre los blogueros amigos. Yo he añadido el tuyo también a mi lista de favoritos. Magnífico reportaje éste sobre la obra escultórica obrada por el océano en el continente australiano.

    Te dejo el enlace a mi nuevo blog en Blogger, que conserva el mismo nombre: Relatos, poemas y otras yerbas

    Besos desde el sur

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