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martes, 14 de noviembre de 2023

ISLA DE SAL, LAGUNA BURACONA Y SALINAS





La Laguna Buracona era un entrante del mar entre las rocas, que formaba una piscina natural. En uno de los extremos había un mirador desde el que contemplar el paisaje. El baño aĺí fue refrescante y delicioso.

Junto a Buracona estaba el Olho Azul, un agujero de 19m. de profundidad que conducía a un túnel submarino de 80m. entre las rocas. La luz del sol se filtraba en el agua del agujero y tomaba un color azul intenso y transparente, casi fosforescente.

Las Salinas de Pedra Lume estaban en el cráter de un volcán, a 3 metros bajo el nivel del mar. Un cartel indicaba que las Salinas se explotan desde 1805. Quedaban algunas torres de madera del antiguo Teleférico, que construyó en 1909 la compañía francesa Salins du Cap Vert para transportar la sal. En el s.XIX las rocas de sal eran transportada por esclavos y se picaban en varios molinos de viento.


Entramos por un túnel y vimos el mosaico de salinas. Se veían franjas blancas y de tonos rosados, ocres y anaranjados. Había algunos puestos de venta de rocas de sal. Pero la sal se licuaba en climas húmedos.


En una de las lagunas nos bañamos. Tenía alta concentración de sal, más que en el Mar Muerto. Flotamos y nos hicimos fotos. Luego pagamos unos escudos por una ducha de agua dulce.

Otra parada fue la Shark Bay, donde vimos tiburones baby, nadando entre nuestras piernas, hasta nos rozaron. Eran bastante escurridizos para hacer fotos, pero pudimos hacer algunas. Fue una sorpresa.



sábado, 21 de enero de 2017

LAS SALINAS DEL LAGO ASSAL



La llegada al Lago Assal en Djibouti fue impactante. Pasamos la Bahía de Goubet (Bahía del Demonio), que se extendía serena y azul. El entorno era árido y pedregoso,  y de repente apareció el lago bajo la carretera. El lago Assal estaba en un cráter rodeado de volcanes dormidos, en una depresión a 155 metros bajo el nivel del mar. Era el punto más bajo de África y el tercero del mundo después del Mar Rojo y el Lago Tiberíades en Oriente Medio. Tenía una superficie de 52 km2.



Lo que más destacaba del lago eran sus aguas verde esmeralda y azul turquesa, rodeadas de salinas de un blanco deslumbrante. Porque era un lago salado, sin peces, ya que la vida no era posible en él. El agua contenía diez veces más sal que la del Mar Muerto. La sal y la piedra caliza formaban playas de media luna. El paisaje provocaba una sensación de grandeza y desolación.



Nos acercamos a la orilla y probamos el agua. La temperatura exterior era de 30º y el agua era cálida. El suelo era una superficie de pequeñas aristas, cristales de sal cortante que crujía con nuestras pisadas. Íbamos con sandalias porque descalzos no hubiera sido posible. Nos mojamos hasta media pierna, al salir y secarnos se formó una costra de sal blanca en la piel. La sal era tan blanca que a veces parecía nieve.



Un hombre solitario picaba el suelo y colocaba la sal en sacos que luego transportarían los dromedarios de una sola joroba, en ruta hacia Etiopía. Habíamos visto algunos en el trayecto. Las salinas habían sido excavadas durante siglos por los nómadas Afar que comerciaban con ella en largas caravanas. Al despedirnos del lago imaginamos como sería formar parte de una caravana en la Ruta de la Sal.