Nicaragua
es un país de selvas, lagos y volcanes. Tiene más de veinte
volcanes, y siete de ellos están activos. Lo que no imaginé era encontrar en
varios lugares señales indicando la ruta de evacuación.
La última erupción fue
la del Volcán San Cristóbal en 2012. Los volcanes estaban presentes en todo el
país: el Mombacho con su cono perfecto en la ciudad colonial de Granada, el
Concepción y el Maderas en la isla de Ometepe o el Momotombo en la ciudad colonial
de León fueron algunos de los que vimos. Ascendimos al Volcán Masaya, conocido como “Puerta
del Infierno”. Había entrado en erupción en 2003, provocando una nube de
4,6km. de altura, según leímos. Debido al terremoto del 10 de abril del 2014,
el Instituto Sismográfico había anunciado riesgo de movimientos telúricos. Por
eso y por el aumento de emisión de gases sulfurosos tóxicos habían cerrado el
último tramo de ascensión al volcán, una escalera de 170 escalones. Aún así,
pudimos asomarnos al borde del cráter y vimos la fumarola. Un paisaje árido y
fantasmagórico, un tanto inquietante.
Otra señal curiosa fue
la del cangrejo, encontrada en la isla de Ometepe en el Lago Nicaragua. El país
tiene costa en el Pacífico, costa Caribe, y numerosos lagos y ríos. Así que
abunda el pescado y los crustáceos como langostas, camarones y cangrejos. Íbamos
en bicicletas, por senderos paralelos a la playa, pero ningún cangrejo se cruzó
en nuestro camino. Otras aventuras nos esperaban.
© Copyright 2014 Nuria Millet
Gallego