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viernes, 21 de agosto de 2026

ST. GALLEN

Desde Zúrich fuimos en tren a St. Gallen (San Galo), en un trayecto de una hora y cuarto. St. Gallen es una pequeña ciudad suiza con casas señoriales de los s. XVI al s. XVIII. Sus fachadas se caracterizan por orieles, los balcones saledizos cerrados, de madera tallada y decorada con pinturas o relieves. Adornaban las mansiones de antiguos mercaderes textiles. 

En toda la ciudad hay unos 111 orieles, la calle Spiergasse es la que conserva más orieles; también la calle Gallusstrasse. Las tallas de rostros exóticos, flores, frutas y criaturas mitológicas mostraban la riqueza de los dueños de la casa.




Algunas casas tienen buhardillas, chimeneas y entramados de madera con vigas rojizas o marrones. El centro es la Plaza Gallus. La Iglesia de San Lorenzo tiene un tejado con azulejos verdes y naranjas




La ciudad es conocida por el complejo de la Abadía de St. Gallen, declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo forman la Catedral y la Biblioteca. El recinto es grande, con los blancos edificios de la Abadía alrededor de un prado verde.

La Catedral es de estilo barroco, tiene dos torres campanario con relojes. Y su interior es impresionante con arcos de bóveda, adornos de estuco verdes y blancos y pan de oro, y frescos en el techo.





Pero lo más impresionante es la Biblioteca de la Abadía. La entrada cuesta 18 CHF y hay que ponerse unas zapatillas de fieltro sobre el calzado para proteger los suelos de madera del s. XIII.

La Biblioteca es de estilo rococó, muy recargada, con maderas nobles talladas y estanterías en dos pisos. Tiene un gran globo terráqueo y frescos en el techo. Alberga más de 170.000 libros. Es una biblioteca de gran belleza y valor histórico. St. Gallen es una de las ciudades con encanto de Suiza.




domingo, 7 de junio de 2026

TIMOR-LESTE

Teníamos curiosidad por conocer el pequeño país de Timor-Leste o Timor Oriental, que se independizó de Indonesia en 2002. Llegamos en un vuelo de Air Dili (la aerolínea local) desde Singapur, un trayecto de 4h.

Dili es la capital de Timor-Leste, con casas bajas y calles amplias. Es agradable su paseo marítimo que llaman la Costanera, bordeado de palmeras, junto al azul mar de Timor. Vimos la línea de costa desde un ferry.



Visitamos el Mercado de tais, los tejidos tradicionales de algodón, hechos a mano y con tinturas naturales.  Aunque también hay otros mas económicos con materiales sintéticos. Los tejen las mujeres solo en temporada seca. 

Se utilizan en ceremonias importantes como nacimientos y funerales. Cuando alguien muere es tradición que se le entierre envuelto en un tai. Y se usan como faldas, vestidos, cinturones o cruzados en el cuerpo. Por su importancia cultural los tais fueron declarados Patrimonio de la Humanidad.



Circulan pequeñas y coloridas furgonetas locales que llaman Mikrolets, de 25 plazas. Algunos también las llaman en portugués aluguer. 

La arquitectura de Dili no es nada destacable, solo vimos alguna casa colonial aislada y el Palacio Presidencial. Hay alguna iglesia como la Catedral de la Concepción y la Iglesia San Motael.



El  Cristo Rey es un símbolo de la ciudad y un buen mirador. Se asciende por 570 escalones y pasando las 14 estaciones de un Vía Crucis. Y el Museo de la Resistencia muestra los 24 años de lucha contra la ocupación indonesia, desde la llegada de las tropas en 1975, hasta el referéndum de 1999 y las masacres que hubo en medio. No pudimos ver ninguno de los dos por falta de tiempo y los horarios no nos fueron favorables. Otra vez será.

Al día siguiente fuimos a Baucau en Mikrolet. El trayecto es de 123km y tardamos unas tres horas en recorrerlo.



Baucau es un pueblo-ciudad, es la segunda ciudad de Timor-Leste, con casas bajas entre vegetación tropical y ambiente tranquilo de pueblo. En el entorno hay palmeras, plataneros y grandes árboles con lianas colgantes. Se conservan algunas casas coloniales, del periodo colonial portugués, pero son pocas y hay que buscarlas. 

El Antiguo Mercado es una de ellas, con arcos en la fachada y dos plantas. Resultó destruido durante el conflicto indonesio, lo habían restaurado y pintado de amarillo, pero estaba cerrado con una verja.




La Pousada Baucau es otra de las casas coloniales bonitas, con doble escalinata, arcos y pintada de salmón rosado. Es un lugar histórico, fue construida en 1960 por un hombre de negocios portugués, Jose Ricardo. Se usó como fábrica de jabón, y durante la ocupación indonesia se usó como barracón militar. Después cambió el nombre a Hotel Flamboyán y se utilizó como centro de detención entre 1975 y 1979, cuando hubo muchos desaparecidos.

En la actualidad se ha transformado en un hotel con encanto. Nos instalamos en la sombra de su terraza ajardinada a tomar algo, descansar y escribir.




Otro día fuimos a la isla Atauro en el Ferry Succes, con salida los martes a las 8h y regreso el mismo día a las 15h, por 5$. Los jueves y sábados sale el Dragon Boat, y los sábados, cuando van más locales a pasar el día, también el Nakroma. El trayecto dura entre 2,5-3h. Avistamos la silueta de la isla, bastante montañosa, con verdes picos.




Al desembarcar vemos una bonita playa junto al Puerto. Paseamos por la costanera con palmeras. Y buscamos un lugar donde organizaran el snorkel y nos alquilaran la máscara con tubo y las aletas; lo encontramos en el Atauro Dive Resort. También organizan buceo con bombona. El tour con el barco y el material nos cuesta 65$ los dos.



El Atauro Dive Resort está frente al mar y tiene bonitas cabañas entre jardines. Cuesta 50$. Nuestro barquero se llama Marcelo y su barca es azul con dos maderos laterales estabilizadores, habituales en estas latitudes.



El agua es transparente color turquesa, con tonalidades azules y verdosas. La zona de inmersión está muy próxima a la costa. Nos sumergimos y entramos en el maravilloso mundo subacuático. Hay gran variedad de corales, los tubulares, ramificados, con forma de laberinto, valvas succionadoras, corales tipo esponja mullidos, etc.


Los peces abundan, nadan entre los corales y se esconden en las cavidades. Tienen gran colorido: amarillos, verdes, azules, naranjas con rayas negras. Vemos dos peces payaso rojos con rayas blancas, posados junto a una anemona. Los corales están a poca profundidad y se extienden por una franja del mar. Nadamos sobre ellos, recorriéndolos y bordeándolos, hasta la zona más profunda donde la pared se inclina. Nos alejamos de la barca, pero Marcelo nos vigila. 

Lástima que no llevamos cámara submarina, otras veces hemos utilizado una desechable de Fotoprix, con buenos resultados. Los peces y corales que vimos nos recuerdan el snorkel de Malaysia. Fue fantástico, volvimos eufóricos. Para nosotros isla Atauro es lo mejor de Timor-Leste. Estuvimos poco tiempo, pero recordaremos todos los lugares de Timor y la sonrisa de los timorenses.




miércoles, 3 de junio de 2026

EL ENCANTO DE SINGAPUR

Singapur es una ciudad multicultural con muchos atractivos. Conserva los barrios chino (Chinatown), indio (Little Indía) y árabe. Y contrastan con su arquitectura moderna con rascacielos y edificios singulares, con el fondo de su preciosa Bahía.


Los Jardines de la Bahía están situados entre el mar y la parte trasera del hotel Marina Bay Sands. Tienen unas estructuras metálicas de 25m-50m de altura cubiertas con jardines verticales. Forman los llamados Supertree Grove, un precioso bosque de fantasía.

Subimos en ascensor al Skywalk OCBC, una pasarela situada a más de 20m de altura que une varios árboles y ofrece vistas de la bahía con la noria (Singapur Flyer) y los rascacielos de la ciudad.
 



El lujoso hotel Marina Bay Sands tiene una arquitectura singular, con tres torres de 55 plantas y una enorme plataforma superior en forma de barco. Subimos al mirador del piso 56 con una piscina infinity de uso exclusivo para los clientes alojados, y magníficas vistas de la Bahía.




El Jardín Botánico Tropical es el único del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad. La vegetación rodea una arboleda con espacios repletos de plantas y flores. Todos los rincones son bonitos. Algunos senderos tienen una bóveda de ramas formando un arco natural. Hay fuentes y pequeñas cascadas y vemos hasta una iguana paseando tranquilamente. 



Lo mejor es el Jardín Nacional de Orquídeas, espectaculares y muy variadas, en el interior de un invernadero climatizado. Los pétalos forman dibujos geométricos con manchas y rayas, y algunas parecen insectos con ojos y boca. Otras parecen tener un recipiente con el néctar que liban las abejas. Hay más de mil especies y miles de híbridos de orquídeas, consideradas la flor nacional de Singapur.


Paseamos por los muelles Clarke Quay y Boat Quay. Hay numerosos restaurantes de pescado junto al río. Pasan varias barcazas que ofrecen paseos por el río. Cerca está el barrio gubernamental con edificios coloniales como el Parlamento y el Teatro Victoria, con una torre con reloj. Alrededor está el Padang ("campo" en malayo), un espacio verde histórico, considerado Patrimonio de la Humanidad. Se creó a principios de la década de 1820 tras el establecimiento de un puesto comercial británico en Singapur en 1819. El Padang es una plaza colonial tropical donde tenían lugar desfiles militares, luego fue campo de cricket y lugar de celebraciones. 




Fuimos a ver las casas coloniales Peranakan Terrace houses y Emerald Hill. Los peranakan eran los emigrantes chinos que se enriquecieron con el comercio marítimo en Singapur. Las casas de dos pisos tienen un patio delantero con verjas y fachadas decoradas con persianas de diferentes colores, azulejos y adornos arquitectónicos.






Visitamos la casa-museo Singapore Perinakan Mansion, con mobiliario antiguo y objetos cotidianos. Exhibe grandes muebles de madera tallada, jarrones de cerámica china, farolillos, armarios, vestidos, telas, joyas, porcelanas y fotos antiguas. En una de las habitaciones vimos dos bonitas gramolas, cámaras de fotos de fuelle, radios y una máquina de escribir marca "Mercedes·. 


La sala del comedor tenía cristaleras de colores y la mesa preparada con todos los detalles, como si fuera a comer una familia china: platos de porcelana decorados con aves y flores, y jarrones. Los comerciantes chinos se casaron con las mujeres malayas de la zona y formaron familias acomodadas que crearon aquellos barrios. También se exhibían cartas y otros juegos de mesa en los que apostaban hasta las casas, que muchos perdían. Un museo muy abigarrado, completo y muy interesante. 


Nos alojamos en Chinatown, más popular. Los emigrantes chinos construyeron un bonito barrio de casas de dos plantas con porches que alojan comercios. La calle Pagoda St. conserva bonitas casas restauradas con ventanas en arco y persianas de colores, bordeadas de palmeras.



En el barrio está el Templo de la Reliquia del Diente de Buda con tejadillos, incensarios de bronce y miles de figuras de Buda. Lo llaman la Pagoda de los 10.000 budas por todas las estatuillas colocadas en los nichos de las paredes.



En la sala central hay cientos de monjes y fieles recitando y cantando, con sus textos colocados ante ellos. El templo tiene cuatro plantas: en la segunda y tercera hay museos con relieves budistas en piedra, estatuillas y tallas de madera. En la cuarta planta está la reliquia del Diente de Buda en el interior de una stupa dorada. Y en la planta superior hay un patio con columnas rojas, con un jardín de orquídeas. 

Frente al templo está el Mawwell Food Center, repleto de puestos de comida popular a buen precio. Está abierto desde el desayuno, donde los locales toman sus noodles en cuencos, rollitos de gambas, cerdo y carnes guisadas con picante y dumplings rellenos de pescado o gambas. Allí cenamos una noche.



El Sri Mariamman es el templo hindú más antiguo en Singapur. Tiene una torre repleta de figuras hinduistas amontonadas. Nos descalzamos para entrar. Hay varios pabellones con cúpulas con más estatuillas.




Cerca está la Mezquitas Jamae Chulia y otros templos chinos.





Seguimos por el Parque Fort Cunning, un histórico parque situado en una colina de 48m de altura. Fue el centro del antiguo estado y el lugar donde se construyeron los palacios de los gobernantes malayos. Durante la II Guerra Mundial los británicos levantaron una fortaleza defensiva con varios cañones que pueden verse allí y el búnker Battle Box a 9m de profundidad, convertido en museo. 

La vegetación del parque es exuberante, totalmente tropical, y es un gusto caminar por los senderos sombreados, aunque la temperatura era de 33º con mucha humedad. Fuimos a la salida del metro Fort Canning, famosa por su escalera circular que lleva al parque, ofreciendo una vista en círculo de las verdes copas de los árboles, como si fuera la salida de una cueva.


Paseamos por las calles de Little India, con aromas de incienso y curry. Entramos al barrio por el llamado Little India Arcade, un edificio colonial amarillo de dos plantas con porches. Los comercios venden saris coloridos y parafernalia india, un poco de todo. Cerca de los templos venden guirnaldas de flores para las ofrendas.



Vemos tres templos hindues: el Sri Verakaliamman, el más importante, el Srinivara Vadapathira Kaliamman (en obras) y el Srinavara Perumal.

En el barrio indio también está la Mezquita Abdul Gafoor, construida a inicios del s. XX por comerciantes musulmanes del sur de la India. Tiene influencias indias, moriscas y europeas. Su fachada es blanca ornamentada con dibujos geométricos verdes. Entramos para verla, yo en la zona de mujeres, más modesta. Me asomo discretamente a la parte de hombres y veo uno de ellos durmiendo plácidamente en la alfombra verde.



Continuamos paseando por el Barrio árabe. Pasamos por las calles Arab y Mascat, repletas de restaurantes con terrazas, muchas de cocina turca. Las terrazas invaden las estrechas calles y hay mucho ambiente.

La calle Muscat tiene un gran arco de entrada y en ella está la bonita Mezquita del Sultán, blanca con cúpulas doradas que brillan al sol. Junto a ella está el Palacio del Sultán.




El Merlión es el icono de la ciudad. Una estatua blanca de 9 metros de altura, mitad pez y mitad león, que arroja agua por la boca a la Bahía. Simboliza el pasado pesquero de Singapur. Enfrente tenemos vistas del Marina Bay Sands y el sky-line del centro financiero con sus rascacielos. En los alrededores está el puente peatonal de acero de doble hélice, que simula la estructura del ADN. Por la noche, sentados frente al Merlión, vemos el espectáculo nocturno Spectra de luces y música. Las torres del Marina Bay Sand se iluminan de rojo, lila y azul, junto con una estructura en forma de flor de loto.



Nos impresionó más el espectáculo nocturno de luces y sonido Garden Rhapsody en los Jardines de la Bahía, una maravilla.  La arboleda de los Supertrees se ilumina con miles de luces LED de colores, sincronizadas con música. Se transforman en colores rojos, lilas, naranjas, azules y verdes, mientras la multitud de visitantes los contemplamos. Una experiencias muy estética y visual, un derroche de fantasía.



Singapur tiene muchos lugares interesantes, bonitos y atractivos. Pasamos tres días fantásticos en la ciudad. Lo recorrimos caminando y con taxis de la App Grab, que funciona muy bien. Acabamos visitando el Canopy Park en el  nivel 5 del Aeropuerto. Un jardín natural con plantas, cascadas y palmeras. La gran cascada es la más grande de las cascadas interiores del mundo. Esta rodeada por vegetación tropical a varios niveles y cubierta por una cúpula de metal y cristal, que deja pasar la luz natural. Al anochecer, mientras esperábamos el vuelo, disfrutamos el espectáculo de luz de las cascadas.