jueves, 22 de agosto de 2024
LUANDA, EL INICIO DEL VIAJE ANGOLEÑO
viernes, 1 de septiembre de 2023
MONASTERIOS ORTODOXOS SERBIOS
EL Monasterio Sopocani estaba considerado uno de los más importantes de Serbia. Fue construido en el s. XIII, aunque los Otomanos lo incendiaron en 1689 y la comunidad de monjes que lo habitaba huyó a Kosovo. Durante más de 200 años permaneció abandonado, hasta que en 1926 el gobierno decidió reconstruirlo. Era Patrimonio de la Humanidad.
Era de planta alargada, de dos pisos y con un torreón redondo, con otra torre campanario. En el interior tenía cuatro capillas laterales y bonitos frescos. Representaban escenas de la Biblia como la “Dormición de la Virgen”, santos y miembros de la monarquía Serbia o la Iglesia Ortodoxa.
Continuamos
visitando el Monasterio Djurdevin Stupovi, también Patrimonio de la
Humanidad. Fue construido en 1170, durante el reinado de Stefan Nemanja, y
estaba dedicado a San Jorge. Estaba sobre una colina, a 5km de la ciudad Novi
Pazar. Durante la invasión Otomana el templo acabó en ruinas y durante más
de 300 años estuvo abandonado. Hasta que en 2002 se reconstruyó. Seguían
reparándolo, encontramos un andamio en el interior, con gente trabajando.
Otra parada fue la
Iglesia de San Pedro, del s. IX, la más antigua de Serbia, sin
modificaciones significativas en su estructura. Allí fue rebautizado y contrajo
matrimonio Stefan Nemanja, se celebraban importantes reuniones de estado y se
ubicó la sede de la Iglesia Ortodoxa en sus inicios. Durante la ocupación
Otomana sufrió daños y hasta se utilizó como arsenal, pero consiguió sobrevivir
a todo. Era otro Patrimonio de la Humanidad.
sábado, 10 de septiembre de 2022
MONASTERIOS DE BUCOVINA
Desde Suceava
fuimos a visitar los Monasterios de Bucovina, en la parte oriental de
los Cárpatos. Los monasterios tenían frescos exteriores e interiores y
estaban declarados Patrimonio de la Humanidad. La mayoría fueron construidos
por orden del Príncipe Esteban el Grande (Stefan cel Mare), que
posteriormente fue canonizado. Eran de la época en que la Moldavia ortodoxa
luchaba por sobrevivir frent3e al Imperio Otomano, los s.XV y XVI. Cada
monasterio tenía un color predominante en sus frescos, que se correspondía con
un simbolismo.
El Monasterio de Voronet era el único que había dado nombre a un color, el azul Voronet, predominante en sus frescos, y creado a partir del lapislázuli y otros ingredientes. Tenía un gran fresco de El Juicio Final que ocupaba todo el lateral exterior. En el interior se veía el río rojo del infierno y el río del cielo. Se le consideraba el más maravilloso de Bucovina y fue el que más nos gustó de los cinco que vimos.
En todos los
monasterios había una monja encargada de vender las entradas a 5 leis, y
vigilar que no se hicieran fotos con flash. Llevaban tocados negros en la
cabeza y vendían también iconos y objetos religiosos ortodoxos.
El Monasterio de Humor estaba rodeado por murallas y con una torre atalaya anexa de ladrillo y madera, con tres plantas. En los frescos predominaban los tonos rojos y marrones, que simbolizaban el infierno y la sangre. Destacaban los frescos de La Anunciación y La vida de San Nicolás. Entramos en el interior, con tres naves sucesivas hasta el iconostasio, bastante recargado. Y subimos a la torre.
Nuestro guía Andrei había sido profesor de historia y había escrito algunos libros. Nos explicó detalles interesantes de los frescos, que representaban motivos bíblicos, geométricos, zoomorfos y fitológicos. El círculo simbolizaba el infinito. El cuadrado simbolizaba el límite. El rombo simbolizaba la conexión entre el cielo y la tierra.
El tercero fue el Monasterio de Moldovitja, en un recinto fortificado con puertas, una torre y zonas de césped. También era muy bonito. Su color predominante era el amarillo, que simbolizaba la espiritualidad y la fe. Tenía una construcción anexa en forma de castillo, con un Museo con iconos, telas sagradas, libros, cruces y otros objetos.
Luego seguimos una serpenteante carretera de montaña, con un bonito paisaje de bosques de abetos. Era el Puerto de Ciumarna de 1.100m de altura, apodado La Palma por una gran estatua de una mano que lo coronaba. Paramos allí para comer y probamos los boletus, que vendían por la carretera, con polenta. Estaban muy sabrosos.
Por la tarde
visitamos dos monasterios. El cuarto fue el Monasterio de Sucevitja. Era
el más grande y también uno de los mejores por su fresco exterior La Escalera
de las Virtudes con 32 escalones que llevaban al cielo. Era divertido porque los ángeles alados miraban caer al vacío las figuritas de los pecadores.
El último que visitamos fue el Monasterio de Arbore, fundado por el noble local Lucas Arbore en el s. XVI. Era el de tamaño más reducido, con tres salas y frescos exteriores de pasajes del libro del Génesis. Aunque algunos estaban bastante borrados. Su color predominante era el verde, símbolo de vida.