El río Nilo de unos 40m de anchura, tenía que pasar por una angosta garganta de 7m y las aguas cada vez estaban más revueltas, con remolinos.
sábado, 15 de febrero de 2025
LAS CATARATAS MURCHINSON
viernes, 14 de febrero de 2025
BARCO POR EL NILO VICTORIA
sábado, 3 de diciembre de 2022
LES CHUTES DU CORBET
Las Chutes du Curbet estaban a 24km de la capital Point-a-Pitre, Las cascadas estaban dentro del Parque Nacional
Guadalupe, en la parte de Basse Terre. El trayecto fue precioso, muy verde,
con palmeras y alguna montaña. Todo estaba repleto de vegetación, hasta
los troncos de los árboles estaban forrados de hojarasca verde.
Fuimos hasta la Primera
Cascada, la más alta de las tres, con 115m de altura. Era el
trayecto más largo, con un desnivel de 350m. El sendero era espectacular, bordeado
por árboles de hojas gigantes, helechos, musgo, flores del paraíso.
Pisábamos hojarasca seca, anaranjada y amarilla, y saltábamos entre las raíces
gigantes de los árboles, que invadían el sendero, como tentáculos. Era una
selva húmeda, con lianas colgantes.
Había tramos de pasarelas y escaleras de madera. Otros saltábamos entre las rocas y atravesamos riachuelos. El terreno estaba embarrado a veces y resultaba resbaladizo. Nos habían avisado y llevábamos calzado adecuado. El último tramo fue el más duro, con grandes rocas que subimos con ayuda de cuerdas y cables que habían colocado allí. Tardamos tres horas en llegar.
La Primera Cascada
caía en un salto de 115m de altura, imponía. Nos pareció que tenía poco caudal.
La pared central del salto era rojiza, por las rocas sulfurosas de la zona volcánica.
El volcán La Soufriere estaba cerca. Pero todo el entorno y las paredes
de roca estaban tapizadas por vegetación verde, como una alfombra mullida. A
los pies había un pequeño estanque natural, que no llegaba a piscina. El
sonido del agua nos envolvía. Nos sentamos en unas rocas y comimos algo
contemplando la cascada. Era un paisaje espectacular.
jueves, 17 de febrero de 2022
LAS RUINAS MAYAS DE YAXCHILÁN Y BOMPASAK
A las cinco y
media de la madrugada nos pasó a recoger la furgoneta. Desde Palenque hicimos
una hora y media de ruta por una carretera en la oscuridad de la selva, y vimos
amanecer. El trayecto fue bonito, con vegetación verde y árboles con los troncos
forrados de hojarasca.
Cogimos una barca por el río Usumacinta para llegar a las ruinas de la antigua ciudad maya de Yaxchilán. El río Usumacinta marca la frontera entre México y Guatemala. Era el río más caudaloso de México y el más largo de Centroamérica. En sus orillas vimos cocodrilos. Pasamos por las montañas del Petén y vimos la entrada del Cañón Usamacinta, llamada Boca del Cerro, una hendidura en la montaña. Las paredes tenían 300m de altura. Cerca estaba el Delta del río Usumacinta, el séptimo del mundo.
El Yacimiento
Yaxchilán estaba en plena selva y con acceso único a través de un
meandro del río. La barca tardó unos 40 minutos. Había unos 120 edificios
esparcidos entre la vegetación. Seguimos un sendero y llegamos a la Gran Plaza,
donde se ubicaban las estructuras y edificios más importantes.
La estructura 33 de la Acrópolis era la más impresionante y la más grande del recinto. Estaba sobre una colina y subimos sus empinadas escaleras. El edificio 17 se cree que fue una especie de baño de vapor. Frente a él estaba la estela 1, en cuyos lados había dos figuras de animales, un cocodrilo y un jaguar, muy desgastados. Otro edificio era el del Juego de la Pelota. Los dinteles de las puertas y estelas tenían inscripciones y figuras talladas en la piedra, de relieves muy bien conservadas, con algunos personajes femeninos. Todo el yacimiento era Patrimonio Cultural.
Las pinturas en paredes y techos estaban consideradas las mejor conservadas de la América Prehispánica. Para entrar en la pequeña cámara del Templo de las Pinturas había que dejar fuera las mochilas y entrar de uno en uno. Las fotos sin flash y vídeos estaban permitidos. Nos sorprendió la intensidad de los pigmentos rojos, azules y amarillos ocre. Las pinturas narraban guerras, historias dinásticas y celebraciones.