domingo, 15 de septiembre de 2013
LOS ARMENIOS Y EL LAGO SEVÁN
sábado, 14 de septiembre de 2013
MONASTERIOS DE ARMENIA
Armenia tenía muchos monasterios ubicados en las montañas del Cáucaso. Visitamos algunos de ellos desde Alaverdi, que era la base para ver el Debed Canyon. El paisaje era bonito, el río Debed corría entre verdes montañas que formaban un paso estrecho. Cogimos el funicular hasta el Monasterio Sanahin, fundado en el s.X. Era un complejo de iglesias con tumbas antiguas, oscuras capillas y galerías medievales. Estaba considerado Patrimonio de la Humanidad. Había estelas de piedra con las típicas cruces armenias labradas en filigrana.
El Monasterio albergó una Universidad de Medicina en el s.XII, además de una escuela de copistas e ilustradores. En la estancia que había sido la Biblioteca se guardaban vasijas de barro.
En otra colina al
otro lado del río estaba el Monasterio Haqpat también Patrimonio de
la Humanidad. Fue fundado en el año 976. Tenía campanario, biblioteca y
refectorio. En una sala tenía varios agujeros en el suelo, eran vasijas
enterradas, probablemente para almacenar vino, como los “qevri” georgianos de
arcilla.
El muro exterior tenía muchas cruces de distintos tamaños grabadas en la piedra, un huella que el tiempo no había borrado.
Otro día fuimos al
Monasterio Geghard. Era mitad Catedral y mitad cueva, pues la construcción
estaba adosada a la roca, y las capillas estaban excavadas en la misma roca. En
el interior las voces resonaban; leímos que por la buena sonoridad a veces
cantaban coros allí. Los rayos de sol se filtraban por los orificios de las
cúpulas.
En una capilla había una fuente de agua fresca, que decían que rejuvenecía o concedía el deseo de todo aquel que la tocara. En el exterior había varias kachkars esculpidas en lo alto de la roca, se ascendía por unas escaleras metálicas. El conjunto del monasterio fue el que más nos gustó.
Conocimos a uno de los tres monjes que vivía en el monasterio. Era un monje joven y dispuesto a conversar. Le comenté que debía sentir mucho la soledad allí y reconoció que sí, pero la lectura y sus tareas llenaban sus días. Compramos coca y unos higos secos que vendían unas mujeres en puestos. Todos los monasterios que vimos en Armenia tenían una atmósfera medieval y se respiraba misticismo y espiritualidad. Eran una parte importante del viaje por el país.
martes, 10 de septiembre de 2013
YEREVAN Y ECHMIADZIN
Yereván (o Ereván) era capital de Armenia desde el final de la II Guerra
Mundial. El Monte Ararat, símbolo de la ciudad, la custodiaba. La
mayoría de casas estaban hechas de toba, la piedra rosada, que
embellecía la ciudad .El centro de Yereván conservaba bonitos edificios
rusos del s.XVI, con parques, museos, teatros, galerías y cafés.
La Plaza de la Libertad era el corazón de la ciudad. Había mucho ambiente alrededor de la Ópera, un edificio semicircular de piedra gris. Recorrimos las calles, la principal tenía el nombre de Mesrop Mashtots, el creador del alfabeto armenio.
El Complejo Cascada era un monumento simbólico con terrazas
escalonadas que conmemoraba. Había estanques, fuentes, jardines y dos estatuas
de Botero, un guerrero y un gato, fácilmente reconocibles.
Las calles peatonales estaban repletas de gente paseando y sentados en las grandes terrazas. En la calle Pushkin vimos la casa donde vivió el escritor, con un busto en la fachada. Fue uno de los autores de literatura rusa más brillantes, junto con Dovstooievsky, Tolstoi y Gogol. El museo de los Mártires recordaba el dolor del genocidio que sufrió el pueblo armenio.
Desde Yereván fuimos a
Echmiadzin, a solo 20km de la capital. Allí fue donde San Gregorio
construyó la primera iglesia armenia tras tener la visión de un rayo
cayendo a tierra. Estaba considerado un lugar sagrado, algo así como el
Vaticano de la Iglesia Apostólica Armenia. Y era Patrimonio de la Humanidad.
Además, fue capital desde el año 180 al 340, cuando la nación armenia adoptó el
cristianismo.
La piedra oscura
estaba muy desgastada pidiendo una restauración. De hecho, la torre principal y
la fachada tenían un andamio metálico, estaba en proceso de reformas. La
estructura de la iglesia era bonita, pero la vimos un día nublado y con su
desgaste y las obras no lucía mucho.
El interior también era oscuro, hasta un poco lúgubre. Vimos el museo religioso Tesoros de Armenia, ubicado en la iglesia. Tenía cruces de plata parecidas a las de Etiopía, inciensarios, relicarios con brazos de plata y piedras preciosas conteniendo fragmentos de huesos de santo. Exhibía hasta un trozo del Arca de Noé…Eran tesoros coleccionados por la iglesia durante 1700 años.