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domingo, 14 de junio de 2026

FLORES: EL VOLCÁN KELIMUTU Y SUS LAGOS DE CRÁTER



Desde Ende, la capital de Flores, fuimos al Parque Nacional Kelimutu, a 46km. Pagamos 100.000 rupias (5€) de entrada por persona. Empezamos a caminar por un sendero boscoso envuelto en niebla, y subimos unos escalones de piedra hasta la cima del volcán. 


El volcán Kelimutu es uno de los 14 volcanes activos de la isla de Flores, y uno de los más bonitos de Indonesia. Tiene tres lagos de cráter de colores cambiantes, a 1.600m de altitud. El mayor es azul turquesa (Tiwu Ata Polo), el de al lado verde (Tiwu Nuamuri Ko'o Fai) y el otro (Telaga Tiga Warna), más separado, es el lago tricolor que puede ser verde oscuro, rojizo o negro.

La primera visión al llegar al mirador fue espectacular. Lucía el sol, y la tonalidad del agua variaba con el movimiento de las nubes. Era como ver un cuadro pintado en directo. Unos monos corrían por allí y posaron para nuestra foto.
 


Los lagos cambian de color constantemente por la luz y los gases volcánicos subterráneos que interactúan con los minerales del agua, alterando su composición química. Del fondo del lago surgen fumarolas.



Para llegar al tercer lago hay que subir por otro camino. Tiene un color verde botella, que cambia según la luz. Encontramos turistas indonesios visitando los atractivos de su país. Nos vamos admirados por la belleza y el colorido de los lagos de cráter del volcán Kelimutu. Una maravilla natural. 



El paisaje del trayecto entre Ende y el Parque Nacional Kelimutu es una delicia. Arrozales escalonados formando un mosaico de colores verde y amarillo intenso, rodeados de montañas. 



La carretera tiene muchas curvas, hay muros altos de vegetación, con helechos gigantes, palmeras y variedad de altos árboles. Hacemos varias paradas para hacer fotos. Encontramos lopos, las construcciones con tejado cónico que se utilizan como lugar de encuentro de la comunidad.



viernes, 12 de junio de 2026

TIMOR: LA ALDEA BENTENG NONE Y LAS CASCADAS

Cruzamos por tierra la frontera entre Timor Oriental y Timor Occidental, un largo viaje en las furgonetas Mikrolet, con múltiples paradas. Kupang es la capital de Timor Occidental. Desde allí pactamos precio con un taxista para ver la aldea Benteng None, a 126km, y unas cascadas en la zona.

Al llegar nos recibió un cartel de bienvenida a Benteng None. El pueblo lo forman diferentes chozas tradicionales de cañizo llamadas ume bubu. Son circulares, con tejado con forma de cúpula o colmena, sin ventanas y con pequeñas puertas de un metro de altura.


El pabellón central, techado y abierto, es el llamado lopo, el lugar de encuentro de la aldea. Tiene varios troncos con unas plataformas altas redondas, donde colocan la comida para protegerla.

En el lopo comunal se instalan unas mujeres alrededor de los troncos y nos muestran su artesanía: joyas (pulseras, collares y brazaletes), cuernos de madera negra tallados y cajas de bambú tallado. 



Las mujeres son bastante mayores y tienen la boca y los dientes enrojecidos por mascar nuez de betel, frecuente en estas latitudes. Mezclan el tabaco con la nuez de betel, de efecto estimulante. Nosotros llevamos tabaco para obsequiarles, y se lo damos al hijo del jefe de la aldea, que nos hizo de anfitrión. 

En un tronco cuelgan coloridos tejidos tradicionales que elaboran las mujeres llamados ikats. Hay algunos niños por allí, pero los hombres deben estar trabajando el campo. Nos dicen que viven unas 56 familias.



Entramos en el interior de una cabaña ume bubu, agachándonos por la pequeña puerta. Está bastante oscuro, vemos un fuego central, cajas con cacharros de cocina (tazas y platos) y un camastro de madera cubierto con una piel curtida.



En el pasado Benteng None fue un pueblo de antiguos cazadores de cabezas; hacía sólo dos generaciones que habían abandonado esa práctica. El último conflicto tuvo lugar en 1944

Al final de la aldea hay un barranco cubierto de maleza, y al borde un baniano de 300 años y tamarindos. En la zona hay un totem y allí se reunían los chamanes con los guerreros antes de salir a cazar cabezas. Vemos la plataforma de piedra donde se exhibían las cabezas de los enemigos y el ote naus, un pabellón bajo el que se guardaban las armas y lanzas, y donde los ancianos consultaban huevos de gallina para predecir los acontecimientos. Una mota de sangre en el huevo era señal de mala suerte y retrasaban el ataque.




Tras la aldea vamos a ver las Cascadas Air Terjun Oehala, cerca del pueblo de Soe. Caminamos por un sendero y descendemos unos escalones de piedra resbaladizos por el musgo. El entorno es muy verde, una arboleda densa con musgo creciendo en las rocas, cubriéndolo todo.

Las cascadas caen en siete niveles sobre grandes rocas como cuencos, formando balsas naturales. Hay varios niños por allí, que acaban de bañarse, nos saludan y bromean. Las familias locales suelen acudir a este bonito rincón para refrescarse.



martes, 24 de febrero de 2026

CAMERÚN: PIGMEOS Y RESERVA DJA


Contratamos la excursión a la Reserva de Fauna Dja, declarada Patrimonio de la Humanidad. Vamos con una guía Logan, y Baba, el chofer del Toyota. De camino, paramos para ver una aldea de pigmeos. La forman una pareja mayor, otras dos mujeres y seis niños. Las chozas son muy precarias, construidas con ramas entrelazadas y algún plástico. 

En el interior apenas tienen más que unos recipientes de plástico. Están cocinando una olla en el fuego al aire libre. Abren la olla y vemos arroz hirviendo.



Son amables y no les importa posar para las fotos. Realmente son de corta estatura, las mujeres especialmente. La guía les regala varias bolsas de vodka. No la vimos comprarlo y nos sorprende, son monodosis de alcohol de 45°. Habríamos preferido regalarles arroz u otro alimento.




Antes de entrar en la reserva vamos a presentar respetos a su Majestad Alberto, el rey o jefe tribal de la zona. Lo encontramos viendo la tele y se muestra amable.


Cruzamos el río Dja en un piragua a remo. Al otro lado está la Reserva Dja. Dicen que se pueden ver gorilas, aves y monos. Caminamos un par de horas por el bosque tropical y vemos grupos de mariposas blancas revoloteando y termiteros. Una hormiga o termita guerrera me muerde el pie con sus mandíbulas.


El sendero se adentra en una densa selva con altos árboles con lianas y troncos forrados de verde hojarasca. Una vegetación exuberante. Hay una intensa humedad que nos envuelve. No vemos animales, porque no son las horas mas adecuadas, pero la naturaleza nos entusiasma.



En el terreno cerca del río vemos tirados sobres de plástico de licor: vodka, pastís (de 45º!), crema irlandesa y vino tinto. Una lástima que se aficionen a los licores.


Cogemos otra canoa, esta vez a motor para bajar por el río Dja. Las orillas están repletas de densa vegetación con diferentes tonalidades de verde, que se refleja en la superficie del río. Las aguas son oscuras. Reina el silencio y solo vemos algún ave. Parece que estamos en "el corazón de las tinieblas" del libro de Conrad. Aunque el día está nublado es un paisaje de gran belleza. 





domingo, 15 de febrero de 2026

CAMERÚN: LAS CASCADAS EKOM NKAM, METCHÉ Y MOUANKEU

 



Desde Melong pactamos precio con un simpático taxista para visitar las Cascadas Ekom Nkam, a 15km. La entrada cuesta 3000 CFA (4,5 euros) y 1000 CFA por las fotos. Nos registramos en el libro de visitas y nos acompaña un guía local. 

Caminamos por senderos y pasarelas de piedra junto a grandes ceibas, escuchando el fragor del agua, y aparecemos en la parte alta de las cascadas. El chorro de agua cae por la pared cubierta de vegetación. Es un salto de 80m. Todo el entorno está recubierto de selva, con un manto de verdor intenso. 








Otro día, desde Bafussam vamos a ver las Cascadas de la Metché, de 50m de altura y 400m de anchura. Tienen mucho caudal aunque febrero es temporada seca y escuchamos su estruendo antes de llegar. El entorno es precioso y son espectaculares. Junto a ellas hay unas rocas cubiertas de polvo amarillo anaranjado y blanco, son ofrendas de sal y maíz molido, ya que las cascadas son un lugar espiritual.  






Desde Bafang visitamos las Cascadas Mouankeu, de 60m de altura. El trayecto desde la carretera es muy bonito y bajamos hasta la poza y el río donde caen. Dos chorros de agua cayendo con fuerza entre la vegetación. También allí hay ofrendas de los polvos blancos y anaranjados, y nos dicen que se sacrifican cabras. Todas las cascadas de Camerún son de gran belleza.