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sábado, 6 de junio de 2026

RINCONES DE BALI

En 1990 viajamos a Indonesia y visitamos Java, Sulawesi, Lombok y Bali. Volvemos a Bali 36 años después, con un vuelo desde Labuan Bajo, en la isla de Flores. Nos alojamos en el barrio antiguo de Denpasar, la capital. El río Ayung atraviesa la ciudad de Denpasar y es el más grande de Bali. En la orilla todavía pueden verse casas antiguas.




Visitamos el Agung Jagatnatha Temple, el templo hindú más grande de la capital. Recibe muchas visitas de peregrinos hindúes, especialmente durante la luna llena. Lo rodea un muro de color rojo terracota, con puertas de entrada triangulares y estatuas de piedra, vestidas con telas a cuadros.

En el gran patio destaca la estructura del Padmasana, de coral blanco y 15m de altura, elevado sobre una tortuga y dos serpientes mitológicas. Se construyó por encargo del gobernador de Bali en 1953 y se inauguró en 1968. Tiene otros santuarios coronados por techos de pagoda y adornados con telas amarillas.




Paseamos por el barrio histórico, buscando los restos de casas coloniales, aunque poco queda. Son casas de dos plantas a lo largo de la calle (Jalan) Gajah Mada. Cerca está el Mercado (Pasar) Badang, en un edificio colonial. Aunque el ambiente está en el exterior; hay mujeres con velos islámicos de colores y otras no. Curioseamos sus puestos de hortalizas, pescado, pollo y especias. 





Seguimos por las calles Jalan Sulawesi, dedicada a los textiles, y Jalan Hassanuddin, dedicada a las joyerías de oro. Exhiben muchas joyas y hay bastante gente comprando. Vemos algunas casas con ventanas arqueadas y vidrieras de colores, restos coloniales. Por la zona no encontramos turistas, prefieren los alrededores de la famosa playa de Kuta.




Nos alojamos en el Inna Bali Heritage Hotel, un hotel histórico construido en 1927 por las Aerolíneas de Envíos de Países Bajos. Fue el primer hotel internacional de Bali y alojó a personalidades como la reina Elizabeth de Inglaterra, Indira Gandhi, Neru, Sukarno o Charles Chaplin, entre otros. Tiene bungalows de planta baja con porche y tejados rojos, alrededor de una piscina con jardines. Por solo 15e. Un hotel con encanto y con historia.



Cerca del hotel está la estatua Catar Muka, un monumento icónico de cuatro caras en medio de una fuente, que representa al dios hindú Brahma. Fue creada en 1973 por el artista Gusti Nyoman Lempad.


Otra estatua icónica es la estatua de Satria Gatotkaca, que muestra una escena épica del Mahabharata con el héroe Gatotkaca luchando en su carro, llevado por caballos blancos. Está en la zona de Kuta.


Al atardecer visitamos el Templo Tanah Lot, a solo 23km de Denpasar. Hay mucho tráfico de motos y coches, y tardamos en llegar. El Tanah Lot es un templo marino ubicado en una isla rocosa frente a la costa, en el que se venera a los dioses guardianes del mar. Lo vemos con la marea alta, y el mar rodea la isla de roca negra volcánica. La playa que queda a la vista también es de arena negra. 

Sobre la isla sobresale el templo con sus tejados superpuestos de pagoda, en cinco niveles. Se ve medio cubierto por la arboleda. Hay bandera roja y las olas lamen la roca. No se puede acceder al templo, pero sí a una zona de rocas para hacer las fotos frente al mar.



Por la costa hay un paseo con verdes jardines, que lleva a otro templo más pequeño sobre un puente natural de roca, horadada por la erosión del mar. Los fieles dejan ofrendas de incienso y flores. 

Nos hubiera gustado volver al pueblo de Ubud y ver sus terrazas escalonadas de arroz, pero no tenemos tiempo. Aunque han pasado muchos años, tenemos un buen recuerdo de Ubud, y lo que vemos de Bali no nos decepciona. Este segundo viaje a Indonesia nos centramos en recorrer las islas de Timor, Flores y Komodo. Volveremos.



sábado, 28 de febrero de 2026

CAMERÚN: KRIBI, PLAYAS, CASCADAS Y ALDEA PIGMEA

 


Kribi es una ciudad costera de Camerún, en la desembocadura del río Kineké, frente a las aguas del Golfo de Guinea. Conserva algunas pocas casas coloniales, pero es más conocida por sus playas y sus cascadas.

La Catedral de Saint Joseph fundada en 1891, es una de las más antiguas de Camerún. Tiene un alto campanario de techo cónico. Está cerca del Faro de Kribi y del puerto de pescadores.



La Playa de Kribi tiene arena fina dorada y altos cocoteros. Hay caballos para dar un paseo por la playa y algunos chiringuitos con gente local bebiendo. Otra playa cercana es Gran Batanga.


Visitamos una aldea de pigmeos llamada Pigments. Para llegar cogimos una canoa a remo por el río, con las orillas repletas de verde vegetación. La barca se deslizaba lentamente entre el silencio solo roto por el canto de las aves. Vemos dos patos y algún mono en las ramas altas de los árboles.





En la aldea las casas de adobe y cañas tienen mejor construcción que la otra que vimos. En la Reserva Dja vimos pigmeos Baka, y estos son pigmeos bagyelis. No parecen tan bajitos como los Baka, tal vez por los cambios de alimentación y por mezclarse con otra población.

Las mujeres hacen sus tareas, cocinan en ollas al fuego, al aire libre, tienden la ropa y nos contemplan. Los pigmeos tradicionalmente son cazadores-recolectores y semi nómadas. Algunos hombres han ido a cazar. Al irnos saludamos al jefe y le damos un pequeño donativo. Unos niños nos despiden tocando un tronco hueco y sacándole una percusión rítmica. 




En el camino a la aldea vemos enormes troncos de árbol, de 1,5m de diámetro. Por la carretera hemos encontrado varios camiones transportándolos. Aunque el país no se ve deforestado, la industria maderera es importante y Camerún es uno de los principales exportadores de madera en África.



Luego vamos a ver las Chutes de la Lobé, junto a la playa con barcas de pescadores. El río Lobé desemboca en el mar Atlántico y las cascadas caen directas al mar. No tienen mucha altura y no lucen tanto con el día medio nublado, pero son bonitas entre la vegetación. 

Kribi fue nuestra última etapa en el viaje por Camerún, un país variado, con selvas tropicales y una naturaleza exuberante, una gran riqueza cultural y con mucho que ofrecer. Lo disfrutamos.





martes, 24 de febrero de 2026

CAMERÚN: PIGMEOS Y RESERVA DJA


Contratamos la excursión a la Reserva de Fauna Dja, declarada Patrimonio de la Humanidad. Vamos con una guía Logan, y Baba, el chofer del Toyota. De camino, paramos para ver una aldea de pigmeos. La forman una pareja mayor, otras dos mujeres y seis niños. Las chozas son muy precarias, construidas con ramas entrelazadas y algún plástico. 

En el interior apenas tienen más que unos recipientes de plástico. Están cocinando una olla en el fuego al aire libre. Abren la olla y vemos arroz hirviendo.



Son amables y no les importa posar para las fotos. Realmente son de corta estatura, las mujeres especialmente. La guía les regala varias bolsas de vodka. No la vimos comprarlo y nos sorprende, son monodosis de alcohol de 45°. Habríamos preferido regalarles arroz u otro alimento.




Antes de entrar en la reserva vamos a presentar respetos a su Majestad Alberto, el rey o jefe tribal de la zona. Lo encontramos viendo la tele y se muestra amable.


Cruzamos el río Dja en un piragua a remo. Al otro lado está la Reserva Dja. Dicen que se pueden ver gorilas, aves y monos. Caminamos un par de horas por el bosque tropical y vemos grupos de mariposas blancas revoloteando y termiteros. Una hormiga o termita guerrera me muerde el pie con sus mandíbulas.


El sendero se adentra en una densa selva con altos árboles con lianas y troncos forrados de verde hojarasca. Una vegetación exuberante. Hay una intensa humedad que nos envuelve. No vemos animales, porque no son las horas mas adecuadas, pero la naturaleza nos entusiasma.



En el terreno cerca del río vemos tirados sobres de plástico de licor: vodka, pastís (de 45º!), crema irlandesa y vino tinto. Una lástima que se aficionen a los licores.


Cogemos otra canoa, esta vez a motor para bajar por el río Dja. Las orillas están repletas de densa vegetación con diferentes tonalidades de verde, que se refleja en la superficie del río. Las aguas son oscuras. Reina el silencio y solo vemos algún ave. Parece que estamos en "el corazón de las tinieblas" del libro de Conrad. Aunque el día está nublado es un paisaje de gran belleza.