En aquel monasterio tuvimos oportunidad de contemplar el debate religioso-filosófico de los monjes. Eran de la escuela o secta Gelugpa, también conocida por la de los Gorros Amarillos, a la que pertenece el Dalai Lama. En un jardín con árboles y piedras blancas fueron entrando poco a poco hasta reunirse unos cien monjes. Los había de todas las edades, algunos muy jóvenes. Se agruparon por parejas y se retaban para ver quien daba la respuesta más rápida o tenía más conocimientos. Parecían disfrutar y divertirse con el reto y no les importaba tener espectadores. Lo que yo hubiera dado por saber tibetano en aquellos momentos.
domingo, 31 de agosto de 2014
EL DEBATE DEL MONASTERIO
En aquel monasterio tuvimos oportunidad de contemplar el debate religioso-filosófico de los monjes. Eran de la escuela o secta Gelugpa, también conocida por la de los Gorros Amarillos, a la que pertenece el Dalai Lama. En un jardín con árboles y piedras blancas fueron entrando poco a poco hasta reunirse unos cien monjes. Los había de todas las edades, algunos muy jóvenes. Se agruparon por parejas y se retaban para ver quien daba la respuesta más rápida o tenía más conocimientos. Parecían disfrutar y divertirse con el reto y no les importaba tener espectadores. Lo que yo hubiera dado por saber tibetano en aquellos momentos.
EL MAJESTUOSO PALACIO DE POTALA
EL FERROCARRIL BEIJING – TIBET
viernes, 17 de agosto de 2012
KARAKORUM, LA CAPITAL DE GENGHIS KHAN
lunes, 15 de septiembre de 2003
LAS CUEVAS BUDISTAS DE DAMBULLA
Las cuevas de Dambulla databan del s. I a.C. Era un complejo de cinco cuevas con templos budistas en su interior, bajo la roca de una colina. Eran Patrimonio de la Humanidad. En la primera encontramos un largo Buda reclinado de 15m. Tenía ofrendas de flores blancas y lilas. Las paredes y el techo estaban decoradas con imágenes de Budas.
La segunda cueva era la más grande y espectacular. Tenía 7m de altura, 53m de largo y 23m de ancho. En el centro tenía una stupa con la forma habitual de la campana y repartidas varias tinajas en cuyo interior habían colocado luces anaranjadas que daban un ambiente cálido. En las paredes y el techo había frescos representando escenas de la vida de Buda y motivos geométricos. Alrededor había varias hileras de estatuas de Buda en la postura del loto. Todas estaban pintadas en tonos amarillentos y tenían tapetes de telas de colores en sus regazos.
En las otras cuevas, más pequeñas y recogidas, había más imágenes de Buda, hasta sumar 150, y más frescos en paredes y techos. En algún fresco representaban demonios. Las vimos sin apenas turistas, solo con algún monje en peregrinación, quedándonos solos en el interior de cada cueva.
Leímos que os
habitantes del Sri Lanka prehistórico vivieron en estas cuevas antes de la
llegada de budismo a la isla, ya que se habían encontrado esqueletos humanos con
unos 2700 años de antigüedad.
A las cuevas se accedía por el Golden Temple, por una escalinata con una gran boca de un demonio con dientes. En la colina había un monasterio con monjes residentes y una gran estatua dorada de Buda.
Encontramos un grupo de unos quince monjes jóvenes, algunos de siete años de edad, vestidos con sus túnicas naranja azafrán y rezando su cantinela. Se sentaron en unas esterillas en el recinto de una pagoda, rezaron, se levantaron y la recorrieron en círculo. Formaron una hilera y repitieron el ritual en otra pagoda.
lunes, 30 de diciembre de 1996
RETRATOS Y SONRISAS BIRMANAS
En el viaje por Myanmar vimos
algunas mujeres que llevaban una crema amarillo pálido en las mejillas.
Encontramos una chica joven con esa crema que formaba el dibujo de una hoja,
pero otras se la aplicaban de un modo menos uniforme. Leímos que lo utilizaban
tanto hombres, como mujeres y niños. La crema o polvo se obtenía moliendo la
corteza del árbol thanaka, mezclado con agua. Era un cosmético que ofrecía
protección para los rayos solares Una pasta refrescante y aromática con
olor a sándalo, que se aplicaba realizando diseños en las mejillas, y también
por todo el cuerpo. También lo vimos en Mozambique.
En la ruta por las aldeas alredor de Kalaw, encontramos mujeres transportando sus cestas con las asas en la frente yendo al mercado, y a este niño que llevaba un sombrero especial hecho con hojas. Una muestra de la creatividad y simpatía de los birmanos.
Esta chica de larguísimo pelo la encontramos en una peluquería birmana. Las peluquerías asiáticas y africanas son mi debilidad. Como siempre, las sonrisas de la gente que encontramos en Myanmar forman parte importante del viaje.
domingo, 15 de diciembre de 1996
EL TEMPLO MINGÚN Y OTRAS PAGODAS
Desde Mandalay cogimos un barco por el río Ayuyarwedi hasta Mingún. Era un trayecto corto, de 11km. En las orillas contemplamos los grupos de chozas aisladas, canoas y algunos pescadores echando las redes. Mingún era una de las ciudades antiguas conservadas en los alrededores de Mandalay, y fue la que más nos impresionó.
La Mingún Paya era el monumento budista (o zedi) más grande del mundo. Era imponente, de piedra rojiza. Miles de esclavos empezaron a construirlo en 1790 y debería haber tenido 150m, pero su construcción se interrumpió y quedó en los 50m de altura. Aún así resultaba majestuoso.. En la fachada principal, a un lado de la puerta de entrada, se abría una gran grieta, como una herida de las sagradas piedras. La grieta se abrió tras el terremoto de 1839. La puerta era enorme, daba acceso a una capilla que nos pareció pequeña en comparación con la mole de piedra. Un monje nos ofreció té y bananas, que tomamos sentados a los pies de un Buda. Luego subimos la escalinata hasta la cima de la stupa y contemplamos lo que quedaba del esplendor de la antigua ciudad bordeada por el río.
Cerca estaba la gran campana de bronce,
construida para el templo en 1808, de 90 toneladas de peso. Sólo había otra de
tamaño parecido en el mundo, en Moscú. Estaba suspendida del techo y podías
meterte en su hueco interior, grabado con inscripciones con caracteres
birmanos. Con un tronco tañimos la campana, que resonó por todo el lugar.
La Pagoda Pondawpaya estaba junto al río, custodiada por dos grandes leones que miraban pasar las barcas. La Pagoda Hsibyume de 1816, con estructura circular era otra de las que recordaremos. Sus stupas blancas resplandecían al sol, entre las verdes palmeras. Tenía siete terrazas que representaban la siete montañas alrededor del Monte Maru, que era el origen del Cosmos, según la mitología budista. Después visitamos las tres ciudades sagradas más antiguas: Sagaing, Amarapura y Ava. En Sagaing la verde colina estaba totalmente salpicada de stupas. Las viejas piedras sagradas de Mingún y las otras ciudades nos hablaron de otros tiempos míticos de esplendor en Myanmar.