Las cuevas de Dambulla databan del s. I a.C. Era un complejo de cinco cuevas con templos budistas en su interior, bajo la roca de una colina. Eran Patrimonio de la Humanidad. En la primera encontramos un largo Buda reclinado de 15m. Tenía ofrendas de flores blancas y lilas. Las paredes y el techo estaban decoradas con imágenes de Budas.
La segunda cueva era la más grande y espectacular. Tenía 7m de altura, 53m de largo y 23m de ancho. En el centro tenía una stupa con la forma habitual de la campana y repartidas varias tinajas en cuyo interior habían colocado luces anaranjadas que daban un ambiente cálido. En las paredes y el techo había frescos representando escenas de la vida de Buda y motivos geométricos. Alrededor había varias hileras de estatuas de Buda en la postura del loto. Todas estaban pintadas en tonos amarillentos y tenían tapetes de telas de colores en sus regazos.
En las otras cuevas, más pequeñas y recogidas, había más imágenes de Buda, hasta sumar 150, y más frescos en paredes y techos. En algún fresco representaban demonios. Las vimos sin apenas turistas, solo con algún monje en peregrinación, quedándonos solos en el interior de cada cueva.
Leímos que os
habitantes del Sri Lanka prehistórico vivieron en estas cuevas antes de la
llegada de budismo a la isla, ya que se habían encontrado esqueletos humanos con
unos 2700 años de antigüedad.
A las cuevas se accedía por el Golden Temple, por una escalinata con una gran boca de un demonio con dientes. En la colina había un monasterio con monjes residentes y una gran estatua dorada de Buda.
Encontramos un grupo de unos quince monjes jóvenes, algunos de siete años de edad, vestidos con sus túnicas naranja azafrán y rezando su cantinela. Se sentaron en unas esterillas en el recinto de una pagoda, rezaron, se levantaron y la recorrieron en círculo. Formaron una hilera y repitieron el ritual en otra pagoda.