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miércoles, 19 de agosto de 2026

LA BELLA ZÚRICH



Llegamos a Zúrich en tren desde el aeropuerto. La estación central de Zçurich Hauptbanhof (Zúrich HB) conserva su sabor antiguo; inaugurada en 1847, es una joya de la arquitectura de hierro y cristal. Al lado está el Museo Nacional de Zúrich, en un edificio histórico de 1817 en forma de castillo gótico. Por la ciudad circulan los tranvías.




El Alstadt o centro histórico de Zúrich se extiende a ambas orillas del río Limmat, formando los barrios Niederdorf y Lidenhof.  Primero paseamos por la calle Limmatqai, paralela al río, donde nadan algunos cisnes y atravesado por varios puentes como el el Puente Münster, o el Mühlesteg, conocido como Puente del amor, por sus candados. 



Luego nos adentramos en las callejuelas peatonales. Lidenhof es el barrio medieval con empinadas calles adoquinadas, casas medievales con coloridas fachadas y edificios gremiales renacentistas. Es el lugar donde nació la ciudad. Está lleno de coquetos comercios, cafeterías, chocolaterías y restaurantes con animadas terrazas.

La calle Agustinergasse es una de nuestras favoritas. Las casas están pintadas de colores y tienen varios balcones cerrados de madera decorada. En ella vivieron durante siglos comerciantes y artesanos. A lo largo de la calle ondean banderas suizas. Conecta la Iglesia de San Pedro con la calle comercial Banhnhofstrasse, una de las más famosas y caras del mundo con tiendas de lujo. 



Cerca está la plaza Münsterhof, una de las plazas de Lidenhof con bonitos edificios antiguos, y junto a la Iglesia Fraumünster. Es una iglesia del s. IX con pináculo verde y vidrieras de Marc Chagall en 1970. A poca distancia está la Iglesia San Pedro (Peterskirche), con elementos románicos y barrocos. Su torre tiene la esfera de reloj más grande de Europa, con un diámetro de 8,7m. Hasta 1911 la torre se utilizó como puesto de vigilancia contra incendios. 



También vamos a ver la Catedral Grosmünster que tiene dos torres, pero está en obras y con un andamio, lástima. Se puede subir los 187 escalones para contemplar las vistas, pero con las obras y los andamios nos lo desaconsejaron. Sí pudimos bajar a la cripta de Grosmünster, con una gran estatua de Carlomagno.


Al otro lado del río está la Torre Grimmenturm, una torre medieval construida en el s. XIII como parte de la fortificación de la ciudad. En ella vivió una comunidad de beguinas y también fue residencia del alguacil de la ciudad. Otra es la calle Niederdorfstrasse, una de las más antiguas, con casas con ventanales y contraventanas verdes. En ella  se encuentra el mítico Cabaret Voltaire, fundado en 1916 por Hugo Ball como lugar de encuentro de surrealistas, intelectuales críticos con la política y artistas. Decían que en él se fundó el movimiento dadaista




Cerca está el mirador Polyterrase. Es una gran terraza con vistas de la ciudad con los campanarios verdes de las iglesias asomando entre los tejadillos y las montañas de fondo. 


Pero el mejor mirador es el Lindehof View Point, al otro lado del río, una terraza elevada desde la que disfrutar de las magníficas vistas de la ciudad y el río Limmat.



El Lago Zúrich es el quinto lago más grande de Suiza, con 40km. Se extiende de forma alargada, algunos dicen que tiene forma de plátano. Paseamos por sus orillas entre jardines; hay gente con bicicletas y haciendo deporte. Incluso tiene una playa de arena, la Mythenquai. El sol luce y los habitantes de Zúrich disfrutan del buen tiempo. Luego cogemos un barco en un trayecto de una hora, para disfrutar del paisaje en las orillas del lago, salpicadas de casas blancas entre el verde.



En las orillas del lago está la Ópera de Zúrich y la fábrica de chocolates Lindt. Puede resultar chocante encontrar un Jardín Chino en Zúrich. Tiene estanque con peces naranjas, un puente, galerías, una pagoda y un pequeño palacio con pinturas e inscripciones de Yunnan.

Fue inaugurado en 1994 como símbolo de la amistad entre Kumming y Zúrich, en agradecimiento a la ayuda suiza en el desarrollo del sistema de suministro de agua potable.  Cerca está el Pabellón de Le Courbusier.



La ciudad es una de las más caras del mundo, especialmente sus restaurantes. Compramos platos calientes en la cadena de supermercado Migros. La última noche cenamos en el restaurante histórico Zeughhauskeller de 1847, unas sabrosas salchichas y un guiso de carne. Es una acogedora taberna rústica, con techo de vigas y decorada con armas. Tiene mucho ambiente, charlamos con nuestros vecinos de mesa: un médico de Singapur y una pareja curiosa, él es hijo de padre pakistaní y madre venezolana, ella nació en Hong Kong y viven en Nueva York. Nos encantan las mezclas de orígenes y culturas. 

Zúrich nos pareció una ciudad con encanto y bella arquitectura, Desde allí hicimos varias excursiones en tren a las ciudades y pueblos de alrededor: St. Gallen, Schaffhausen y Stein am Rhein.