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lunes, 14 de septiembre de 2026

MONTREAL

Montreal es la mayor ciudad de la provincia de Quebec, y la segunda más poblada de Canadá, después de Toronto. Está situada en una isla del mismo nombre, entre el río San Lorenzo y la Riviere des Prairies. Aunque el idioma oficial es el francés, tiene una comunidad anglófona y hablantes de otros idiomas. Vemos y oímos bastantes residentes asiáticos, indios e hispanos. De las cuatro universidades que tiene la ciudad, dos son francófonas y dos anglófonas.
 

Empezamos el recorrido del centro histórico (Vieux Montreal) por la calle peatonal y adoquinada Saint Paul, la más antigua de Montreal, con edificios de arquitectura colonial francesa. Tiene casas bajas con galerías de arte, boutiques y restaurantes en los bajos.

El Ayuntamiento (Hotel de Ville) es un enorme edificio de piedra gris con columnas, tejados abuhardillados y un reloj en la fachada. Por la zona está el Puerto Viejo, por el que paseamos bordeando el río San Lorenzo y vemos la Torre del Reloj, monumento dedicado a los marineros canadienses que murieron en la I Guerra Mundial.


Frente al Ayuntamiento está el Chateau Razemay, sitio histórico y museo. El castillo fue construido por orden del Gobernador de Montreal en 1705. Cuando murió, la gobernadora tuvo que vender el castillo a la Compañía de Indias Orientales. Luego pasó a manos de la Asociación de Numismática y Filatelia y fue Escuela de Medicina, hasta convertirse en museo. 

Nos gustaron todas las estancias: salón con chimenea, cocina con sus cacharros, dormitorios, cochera con un carruaje y el jardín, del que disfrutaba especialmente la gobernadora. En el jardín, además de plantas y flores, cultivaban verduras (repollo, berenjenas, alcachofas, etc) para consumo propio. Se exhibían objetos antiguos, fotos y había audios con explicaciones muy completas. Interesante.




Cerca está el Marché de Bonsecours (Mercado del Buen Socorro). Con fachada blanca neoclásica con una cúpula plateada.  Fue inaugurado en 1847 y está considerado uno de los diez edificios patrimoniales más bonitos de Canadá. Tiene tiendas de artesanía de calidad, muy original.


Vemos la Capilla de Notre-Dame-de-Bon_Secours, conocida como Iglesia de los Marineros, y una de las más antiguas de la ciudad. Fue fundada por una santa llamada Marguertie Bourgeoys. Entramos y del techo colgaban maquetas en forma de barcos, que donaban los marineros para tener suerte en sus travesías por el mar.


Luego visitamos la Catedral de Notre-Dame de Montreal, más grande y con dos torres rectangulares. Está en obras de restauración. 


Otra iglesia bonita es la Catedral de la Iglesia de Cristo, de fachada neogótica. Está en la céntrica rue Sainte-Catherine.


Montreal también es una ciudad moderna con rascacielos. Y también tiene barrio chino, con su puerta de entrada, como Vancouver y otras ciudades canadienses. Pero una de las calles que más nos gustó es la calle Crescent, con bonitas casas victorianas y un gran mural de Leonard Cohen, el cantante, compositor y poeta que nació en Montreal. Paseando vemos otros edificios con murales pintados. 





La Ciudad Subterránea de Montreal, conocida como RESO, es una curiosidad. Es una red de túneles y espacios con restaurantes y tiendas, que se extiende 30km bajo tierra. Muy útil en los crudos inviernos, cuando hay temperaturas bajo cero y la nieve cubre toda la ciudad. Hay varias entradas a la RESO; nosotros entramos por la del metro de Plaza Victoria. Hay supermercado, un dentista y varios restaurantes en un gran recinto, con mesas comunales. Mientras estamos allí, baja una multitud de oficinistas a comer y vuelven a subir a sus edificios, directamente por los ascensores, sin salir a la calle. 

Cogemos el metro para ir al barrio Mont-Royale. La Plaza Saint-Louis, con un parque rectangular, está rodeada de edificios victorianos. Son casas de dos o tres plantas, con una escalera central y balcones o miradores. Tienen jardines delanteros. Parece un barrio muy tranquilo y agradable para vivir, aunque las casas no nos parecen demasiado preparadas para los fríos inviernos y las nieves. Paseamos por el Parque Mont-Royale y nos tumbamos en la hierba. 



viernes, 21 de agosto de 2026

ST. GALLEN

Desde Zúrich fuimos en tren a St. Gallen (San Galo), en un trayecto de una hora y cuarto. St. Gallen es una pequeña ciudad suiza con casas señoriales de los s. XVI al s. XVIII. Sus fachadas se caracterizan por orieles, los balcones saledizos cerrados, de madera tallada y decorada con pinturas o relieves. Adornaban las mansiones de antiguos mercaderes textiles. 

En toda la ciudad hay unos 111 orieles, la calle Spiergasse es la que conserva más orieles; también la calle Gallusstrasse. Las tallas de rostros exóticos, flores, frutas y criaturas mitológicas mostraban la riqueza de los dueños de la casa.




Algunas casas tienen buhardillas, chimeneas y entramados de madera con vigas rojizas o marrones. El centro es la Plaza Gallus. La Iglesia de San Lorenzo tiene un tejado con azulejos verdes y naranjas




La ciudad es conocida por el complejo de la Abadía de St. Gallen, declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo forman la Catedral y la Biblioteca. El recinto es grande, con los blancos edificios de la Abadía alrededor de un prado verde.

La Catedral es de estilo barroco, tiene dos torres campanario con relojes. Y su interior es impresionante con arcos de bóveda, adornos de estuco verdes y blancos y pan de oro, y frescos en el techo.





Pero lo más impresionante es la Biblioteca de la Abadía. La entrada cuesta 18 CHF y hay que ponerse unas zapatillas de fieltro sobre el calzado para proteger los suelos de madera del s. XIII.

La Biblioteca es de estilo rococó, muy recargada, con maderas nobles talladas y estanterías en dos pisos. Tiene un gran globo terráqueo y frescos en el techo. Alberga más de 170.000 libros. Es una biblioteca de gran belleza y valor histórico. St. Gallen es una de las ciudades con encanto de Suiza.




jueves, 20 de agosto de 2026

LA PEQUEÑA VADUZ

Vaduz es la capital del Principado de Liechtenstein. Llegamos con una combinación de tren y bus desde Zurich. Es una ciudad pequeña y tranquila, rodeada de montañas y verdor. La calle principal es la Städtle y es peatonal.

La Casa Roja es la vivienda más antigua, de origen medieval. Tiene una casa con tejados a dos aguas y el torreón de piedra anexo. Durante siglos perteneció al Monasterio de San Juan, hasta que en 1807 fue adquirida por la adinerada familia Rheinberg. Continúa en manos privadas y solo  puede verse el exterior, pero merece la pena acercarse a verla. 



El Rathaus es el Ayuntamiento, un bonito edificio de 1932, diseñado por el arquitecto Franz Roeckle.  Tiene una planta rectangular con múltiples ventanales, una torre adosada y ornamentos con frescos históricos. El único balcón tambíén está decorado con frescos. Ante el Ayuntamiento hay una estatua con tres caballos.




Otros edificios destacables son el Edificio del Gobierno, de fachada color crema, y el Registro Civil, junto a la Escuela de Música. Es de fachada amarilla, con entramados de madera y balcones cerrados.


Al lado está la Catedral de San Florín, de estilo neogótico. Tiene origen en una capilla medieval del s. XIV. La estructura principal tiene tres naves y fue construida en 1873 por el arquitecto Friedrich von Schmidt. 


La ciudad tiene varios museos. El Museo Postal esta en la calle peatonal Städtle y es de visita gratuita. Fue fundado en 1930 durante el reinado del príncipe Francisco I. Alberga una colección de sellos, tampones de madera y postales de época escritas. Junto a él están el Museo de la Cámara del Tesoro y el Museo Nacional de Liechtenstein.




La zona es rica en viñedos, que pueden verse en las calles de la misma Vaduz, entre bonitas casas alpinas. La Bodega el Príncipe de Liechtenstein (Hofkellerei) esta en un viñedo más alejado, en uno de los mejores terrenos vinícolas del valle del Rin.



Hay varias esculturas al aire libre repartidas por la ciudad.  Destaca la escultura "Mujer con espejo", una mujer reclinada obra de Fernando Botero; un astronauta con su escafandra o los tres caballos delante del Ayuntamiento.



El Castillo de Vaduz sobre una colina, puede verse desde cualquier rincón de la ciudad. En la calle Städtle hay una bonita maqueta del castillo con todos sus detalles. Fue construido en ls época medieval y con los años se añadieron dos alas, una renacentista y otra neoclásica. 

El castillo es residencia principesca desde 1939 y actualmente aloja al príncipe Hans Adam II, por lo que sólo puede verse desde el exterior. Se puede subir al mirador Känzile de la colina para contemplar las vistas de la ciudad.