Desde Bratislava hicimos una excursión a Banska Stianivca. Es una pequeña ciudad medieval en las montañas eslovacas, en un entorno boscoso. Está ubicada en una antigua caldera volcánica. Se enriqueció a partir del s. XIII gracias a la explotación minera. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.
Primero visitamos el Castillo Nuevo o Castillo de la Doncella, de muros blancos y cuatro bastiones redondeados con ventanucos. Se construyó en el periodo de amenaza turca en el s. XVI. El interior alberga varias exposiciones sobre la lucha contra los turcos. Se exhiben armas, cascos, cuadros, teteras y platos de latón, alfombras, tapices y otros objetos otomanos.
Desde la colina del castillo hay unas magníficas vistas panorámicas de la ciudad, con sus coloridas casas y las torres de iglesias asomando entre los tejadillos rojos.
El Castillo Viejo está dentro de la ciudad, con muros de piedra desgastados, y también es impresionante. El interior tiene una galería de madera oscura que recorre el perímetro del castillo, con balcones y escaleras.
Luego callejeamos por la ciudad, con tranquilas calles empedradas. La nobleza alemana encargada de las minas en el s. XVIII construyó palacetes y casas burguesas en el centro histórico. Hay un Museo Eslovaco Minero, dedicado a la actividad que hizo que la población prosperara. Las casas tienen fachadas de estilos arquitectónicos renacentistas, góticos o barrocos. Y las fachadas están pintadas de tonos amarillos, verdes, rosados o anaranjados.
La Plaza de la Santísima Trinidad es el centro de la ciudad, con forma triangular. En ella está la gran Columna de la Santísima Trinidad, también conocida como columna de la peste. Se construyó en el s. XVIII como agradecimiento por el fin de una epidemia. En realidad son varias columnas con esculturas.
El Calvario sobre la colina Scharffenberg es otro lugar destacado. Es un complejo barroco formado por tres iglesias y capillas. Se asciende a la colina por un Vía Crucis con 17 estaciones decoradas con esculturas; pero tuvimos que coger el bus de vuelta a Bratislava y no pudimos ir, otra vez será. Hay varias iglesias en la población; la Iglesia de Santa Caterina, de estilo gótico con tejadillos verdes, es la que más nos gustó. Banska Stianivca nos pareció una bella ciudad eslovaca, de ambiente tranquilo.
















