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jueves, 3 de septiembre de 2026

CANADÁ: VANCOUVER, LA LLEGADA


Vancouver fue nuestra entrada y primera etapa en el viaje por Canadá. Es una ciudad de la costa pacífica en la Columbia británica. Fue nombrada así en homenaje al capitán George Vancouver, un explorador inglés.

Es una ciudad moderna de rascacielos; desde el puerto puede verse el sky-line. Destaca el edificio de Canada Place fue construido para la EXPO del 86 y acoge la Terminal de grandes barcos. Tiene un techo con picos de tela blancos, que asemejan las velas de una embarcación.



Stanley Park es el parque urbano más grande de Canadá. Es una mancha de verdor rodeado de agua, con lagos y senderos. Hacemos el recorrido de 9km que rodea el parque, junto al mar y disfrutamos de la variedad de flores y altísimos árboles. Uno de los cafés-restaurantes del parque es una casita con estanque, rodeada de jardines.



En otra zona del Stanley Park están los Totem Poles, un grupo de altos tótems tallados en madera y pintados de colores. Son tótems de las primeras naciones, el nombre que reciben las tribus originarias, anteriores a la llegada de los conquistadores blancos. Unos carteles informan de los detalles de cada uno. Están rematados por cabezas de águila y otras figuras simbólicas protectoras.



No todo son rascacielos, Gastown es el barrio más antiguo de la ciudad. Tiene edificios de ladrillo rojo oscuro, no muy altos, de dos o tres plantas. Hay cafeterías y restaurantes coquetos y acogedores. Allí está el Steam Clock, un reloj con mecanismo a la vista, que cada 15 minutos lanza una nubecilla de vapor. Una curiosidad.



La comunidad asiática de Vancouver es una de las más extensas de Norteamérica. Se establecieron en el barrio Chinatown. Hay una puerta china de entrada al barrio y murales con escenas de otros tiempo. Vemos el Centro Cultural Chino, con dos dragones de piedra en la entrada. 




Cerca están los Jardines Chinos del Dr. Sun Yat-Sen, con una pagoda, estanque con nenúfares, preciosas plantas y rocas con musgo. Todos los jardines chinos son lugares de gran belleza y remansos de paz.



El barrio Yaletown tiene arquitectura industrial con edificios de ladrillo rojo y muchos bares y restaurantes de todo tipo. Cerca está el Engine 374 Pavilion. Exhibe la primera locomotora de vapor que llego a Vancouver en 1887. La entrada era gratuita y podemos subir a la locomotora a curiosear.

La compañía Canadian Pacific construyó el ferrocarril que conectaba el Océano Pacífico con el Océano Atlántico, "Ocean to Ocean". Cientos de chinos trabajaron en la construcción del ferrocarril como mano de obra barata, con malas condiciones. Muchos fallecieron por accidentes, mala alimentación y enfermedades. Los trabajadores blancos y caucásicos tenían mejor salario y mejor alojamiento. De todo ello informaba una pequeña exposición con fotografías antiguas. Interesante.



También hay edificios antiguos como el Hotel Fairmont (de 1939, con cúpula verde), el Dominion Building (rojo y ocre), o el Marina Building (de 1930, estilo Art Decó, con ornamentos de temática marinera y vestíbulo con vidrieras). Han sido utilizados como escenarios de numerosas películas y serie de televisión. Otra zona es el Davie Village, el barrio LGTB. Paseamos viendo el ambiente y vemos el paso de peatones con el arco iris. 



Otro día paseamos por la English Bay Beach, una bahía con playa de arena dorada, llena de troncos esparcidos para poder sentarse o recostarse en ellos a contemplar el océano Pacífico. Por allí vemos unas esculturas llamadas A-maze-ing Laugther, un grupo de chinos partiéndose de risa. Son de gran tamaño y ríen con la boca abierta.

Junto al mar está el Inukshuk, un túmulo de grandes piedras, símbolo de los inuits canadienses. Los utilizan para comunicarse, la navegación y para marcar los sitios sagrados o peligrosos. Los nativos los usaron miles de años para marcar la vasta tundra ártica y ayudó a los cazadores de caribús. Hoy es símbolo de esperanza, amistad y hospitalidad. Un buen símbolo de la ciudad y del país que queríamos conocer.