A poca distancia de Vancouver hay un rosario de islas esparcidas en el Pacífico. Isla Vancouver es la más grande, y quisimos conocerla. Llegamos con un Ferry de la compañía BC (British Columbia). Los billetes cuestan 22 dólares canadienses por persona, y es un trayecto corto de una hora y media. Las orillas de la isla están cubiertas por verdes bosques.
El Puerto de ferrys está alejado de la ciudad, y al llegar tuvimos que coger un bus que tarda 40 minutos hasta Victoria. Victoria es la capital de Isla Vancouver, llamada así en honor de la reina de Inglaterra.
La ciudad tiene mucho encanto, con bonita arquitectura en sus edificios de estilo británico tradicional, victoriano y eduardiano. Recorremos la Government Street y las calles de alrededor. Las fachadas están pintadas en tonos rojos, amarillos y ocres. Nos gustó el edificio de la masonería, con el símbolo en la fachada.
Victoria también tiene una gran comunidad china, que formaron el barrio Chinatown. Se accede por una gran puerta de estilo chino con tejadillos rojos y dos leones de piedra. En el pasado tuvo la mayor concentración de fábricas de opio.
Pasamos por el callejón Fan Tan Alley, lleno de pequeñas tiendas de artesanía y ropa, y coquetos cafés. Las calles tienen farolas con macizos de flores colgando y las terrazas invitan a sentarse. Luce un sol espléndido.
Destacan la Catedral St. Andrews y la Iglesia Catedral presbiteriana con torreones, las dos de piedra roja.
Lo que más nos gusta de la ciudad es la zona del Puerto de Victoria, repleto de embarcaciones que se reflejan en el agua y muy animado. Luce el sol y hace un día espléndido. Hay pequeñas barcas que ofrecen paseos, pero preferimos caminar.
En el mismo puerto esta el gran edificio del Parlamento de la Columbia Británica, inaugurado en el s. XIX. Es de estilo victoriano, con una cúpula verde central. También destaca el enorme edificio del histórico Hotel Fairmont Empress, de estilo chateau gótico, con tejados negros abuhardillados. El hotel fue diseñado por Francis Rottenbury y construido en 1908 por la Canadian Pacific Hotels, una división de La Canadian Pacific Railways.
Seguimos paseando hasta el Fishermen's Warf, un muelle flotante de pescadores. Las pequeñas casas de madera están pintadas de colores y adornadas con flores. Está lleno de restaurantes y aprovechamos para descansar y comer unos crispy calamari.
Hay otras casas de madera con adornos de filigrana de carpintería o la casa histórica de la artista y escritora Emily Carr. Su familia se instaló allí en 1863, después de que el Gobierno Colonial despojara de sus tierras a los indígenas. La compañía de la Bahía de Hudson se apropió de las tierras en la década de 1950.
Finalmente vamos al Beacon Hill Park, cerca del mar y agradable para pasear. Vemos un pavo real correteando, con su cuello y preciosas plumas azul cobalto. Hay un gran tótem de 53m, con figuras talladas de animales. Es el tótem más alto de Canadá. Y el monumento Mile Cero, que marca el inicio de la carretera transcanadiense que atraviesa el país.
En la isla también pueden verse ballenas y orcas, y tiene muchos más lugares de interés, como los Jardines Butchard, sitio histórico de Canadá, o las playas de Tofino y Uclelet, pero ya no tenemos tiempo. Volvemos en ferry a Vancouver, nuestra próxima etapa es Calgary.