martes, 16 de junio de 2026

FLORES: LA ALDEA BENA


La aldea Bena tiene casas tradicionales con altos tejados de paja, alineadas en dos hileras. Entre las casas hay totems ancestrales, tumbas megalíticas, sombrillas de paja llamadas ngadhu y pequeñas construcciones donde se guardan las reliquias. Antaño la base de las ngadhu estaban salpicadas de la sangre de animales sacrificados, pero no vimos ninguna huella en las piedras de aquella práctica.

Las casas están decoradas con cuernos de búfalo y mandíbulas de cerdo, restos de sacrificios rituales.





Las mujeres tejen en los porches tejidos tradicionales y brazaletes que pueden comprarse. Nos saludan al pasar, sonríen y muestran sus bocas teñidas de rojo por mascar la nuez de betel. Nos dijeron que en la aldea había nueve clanes. 


La base de las casas está decorada con madera tallada con figuras de caballos, símbolo de trabajo y cosecha abundante; gallos, símbolo de grandeza; o serpientes, que protegen contra los poderes malignos. Y sobre el tejado tienen figuras masculinas o femeninas.

En la parte alta de la aldea hay una Virgen entre flores. Los pobladores de Bena mezclan catolicismo y creencias animistas.




Para llegar a la aldea Bena fuimos por la bonita carretera Transflores, desde Ende. La carretera está repleta de verde vegetación: helechos gigantes, plataneros, palmeras y otros árboles. Tras la visita continuamos ruta hacia Ruteng, Allí dormimos y al día siguiente vemos los llamados "campos de telaraña". Son circulares con parcelas de segmentos triangulares. El jefe de la aldea repartía así las parcelas de terreno para que fueran equitativas. Disfrutamos de la aldea y los paisajes y nos parece una etapa interesante del viaje.



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