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miércoles, 18 de febrero de 2026

CAMERÚN: LA CHEFFERIE DE BANDJOUN

Desde Bafussam fuimos a la Chefferie de Bandjoun, a solo 14km. Es una de las más grandes de Camerún. Nos dijeron que vivían unas 400 personas. La entrada costó 3000 CFA (4,5€). La visita es con guía. Entramos por una avenida con casas de bambú y tejados cónicos. 

Fue fundada en el s. XVII por un famoso cazador de un pueblo vecino donde no pudo hacerse con el poder. La costumbre es que el chief (jefe) o fon herede todo lo de sus ancestros, incluidas sus mujeres e hijos. El chief actual tiene 50 mujeres.


Al fondo de la avenida destaca la Casa de la Palabra, una construcción de bambú circular con tejado de paja. Tiene columnas de madera, 9 puertas y 23m de altura.

Las columnas de madera están talladas con figuras realizadas por los artesanos de la comunidad, que representan la vida social. Hay figuras tocando el tambor o fumando en pipa.


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Entramos en el interior, bastante oscuro, y recorrimos el doble pasillo circular. En el recinto se reúne el Consejo de Sabios para ejercer justicia, o cuando el fon  muere y hay que decidir la sucesión al trino. También se utiliza para conferencias y para celebrar una fiesta anual.


Después visitamos el Museo anexo. Exhibe herramientas de forja: machetes, agrícolas, cucharas, buriles y cinceles para tallar la madera. También trampas de caza tipo cepos o sonajeros de tobillo para las danzas. Se muestra un gran cráneo de hipopótamo e instrumentos musicales: xilófonos, flautas, tambores macho y hembra y la doble campana como símbolo místico. 

Hay cestos de mimbre y de arcilla. Los tronos reales son muy llamativos, decorados con cuentas de colores y cauris. Las puertas talladas son un símbolo de status, muestran la relación entre el poder y la arquitectura. Lástima que en el museo esté prohibido hacer fotos.


El centro simbólico del poder es el Palacio, reflejo de la cosmología bamileké. Fue diseñado para las fiestas de las élites, y es un edificio moderno. El fon actual ejerce los poderes judiciales, administrativo y religioso. No se podía visitar. Preguntamos si estaba el rey y nos dijeron que sí. Este no se había ido de viaje a Europa.



La Chefferie de Bafang está rodeada de selva. Entramos por la puerta característica con cinco tejados cónicos y colmillos de elefante. Está afeada por obras. En el interior encontramos un gran recinto selvático con arboleda y una casa comunal abierta. 

La segunda entrada era más bonita, con otros cinco tejados cónicos y las paredes decoradas con murales tribales con animales ( un león y un leopardo), mujeres acarreando fardos en la cabeza y hombres con calabazas.




Ya en el interior no encontramos a nadie que nos enseñara el recinto. Reinaba el silencio. Solo vimos a una mujer, ocupada con sus tareas, que nos confirmó que no había nadie. En una galería vemos  algunas fotos del rey y los trajes usados en las celebraciones para danzar. Dudo de que hubiera mucho más que ver, aparte de las dependencias donde viven los pobladores de la Chefferie. Aún así, nos gustó lo que vimos.


En el pueblo de Bafang vemos el mercado y la bonita Catedral de Banka, una de las iglesias más grandes de Camerún. Está construida con piedra negra con argamasa blanca, y enmarcada por palmeras. 



viernes, 12 de septiembre de 2025

P.N.BELOVEZSHKAYA



En Brest cogimos una Marshrutka, las furgonetas colectivas, para visitar el Parque Nacional Belovezskaya. El parque es Patrimonio de la Humanidad.

Se puede hacer senderismo o coger bicicletas. Nosotros nos apuntamos a una excursión por el parque con un bus que sale a las 11h (hay otra salida a las 14h). Atravesamos bosques de pinos y robles. Caminamos por un sendero y vemos un roble de 550 años, 2m de diámetro y 31m de altura.


El parque se inauguró en 1932, aunque fue un coto de caza de zares, príncipes y secretarios del Partido Comunista. Vimos un tramo del antiguo Camino Real. 

Paramos en otro punto del parque con un Museo al aire libre con casas tradicionales. Son cabañas de madera y en el interior hay dormitorios con cunas colgantes, la cocina, sala de caza con una piel de lobo y de oso, un telar y coloridos textiles. En otra cabaña hay una pequeña destilería con alambiques de cobre. Nos ofrecen un chupito de licor fortísimo y una pan de centeno con tocino. 





Al final de la excursión visitamos el "zoo", un recinto con varias especies de animales enjaulados: ciervos, osos, lobos, jabalís, águilas,  caballos y bisontes.  El espacio de los osos y los lobos es muy reducido y da pena verlos. 

Los bisontes son los únicos ejemplares europeos que se conservan en el continente, y son los que más interés teníamos por ver. Tienen un recinto más grande con vallas. Vimos una familia de seis ejemplares. El más grande era impresionante, con sus cuernos y su joroba. 




domingo, 31 de agosto de 2025

PUEBLOS CÁUCASICOS: LAHIC


Lahic es un pueblo medieval del Cáucaso, en una región bastante aislada. Es conocido por su artesanos textiles y herreros. Nos alojamos en una casa del pueblo.

Los autobuses no llegan a Lahic. Desde Sheki cogimos una furgoneta colectiva hasta Ismaili, un trayecto de 124km, que recorrimos en dos horas.  En Ismaili pactamos un taxi hasta Lahic, la única manera de llegar.


Las casas tienen balcones de madera y las calles están empedradas. La calle principal es Hüseynov, con tiendas de artesanía con portones de madera a ambos lados, exhibiendo las mercancías colgadas. 

Las mujeres tejen y elaboran alfombras y calcetines, hechos de lana de oveja. Una de las tejedoras me sonrió y mostró todos sus dientes de oro. 


Nos gustaron especialmente las tiendas-taller de los herreros, con su yunque y martillo preparados. Un herrero joven labraba un caldero con sus herramientas. Fabricaban samovares para el té, platos labrados, vasijas, lámparas, braseros etc. Un batiburrillo de objetos amontonados. En una tienda vimos las típicas lámparas de Aladino, de latón dorado.





Otros artesanos fabrican gorros de piel de oveja para el frío, tipo rusos. Y también zamarras de piel de vaca, forradas de borreguito para los crudos inviernos.




Hay varias tiendas que ofrecen especias, hierbas y flores secas de colores para hacer infusiones y tés aromáticos. Huelen muy bien y tienen mucha variedad. Están agrupadas en sacos con sus carteles. Utilizamos el traductor de Google Lens para averiguar algunos nombres. Hay melisa, romero, tomillo, manzanilla y otras plantas locales sin traducción. También botes de conservas. 





Visitamos el Museo de Historia de Lahic. Tiene una colección de hallazgos históricos, aperos de labranza y objetos domésticos. En el centro de la habitación hay un gran fuelle  hecho de piel de búfalo y madera. Entre el mobiliario hay espejos, baúles, braseros, etc. Y otros objetos  como balanzas, calderos, samovares, trajes y gorros. También se exhiben espadas antiguas, lanzas y hasta un revolver. 


El pueblo tiene siete mezquitas y vimos algunas con sus bonitos minaretes. Al atardecer escuchamos el canto del muecín.


Paseando nos saludaban los lugareños, alguno preguntaba de que país éramos. Vimos un grupo de mujeres sentadas en un banco tomando la fresca como buenas vecinas, y nos permitieron fotografiarlas. Nos llevamos un buen recuerdo de Lahic.


domingo, 25 de mayo de 2025

MANALI


La ciudad de Manali está situada a 2.050m de altitud, a orillas del río Beas. Nos alojamos en Old Manali, con casas de tejados a dos aguas, bastante inclinados, ya que nieva bastante. Las calles eran muy empinadas y estrechas. Leímos que era el destino predilecto para la Luna de Miel de muchas parejas. Y en sus calles se habían grabado muchas películas de Bollywood, evocando los Alpes suizos. En la zona se podía esquiar, hacer escalada, montar en globo, hacer rafting y todo tipo de deportes.




Muchos cafés y restaurantes tenían terraza en las orillas del río Beas. Probamos la trucha de río allí. Había ambiente hippy por las calles y mucho turismo indio local, pocos occidentales. La parte nueva de Manali también estaba repleta de tiendas, cafés y restaurantes. El hormigueo de gente por la calle peatonal principal era constante.






El Templo Hadimba Devi estaba ubicado en un bosque de cedros. Construido en madera y piedra en el s. XVI, con un estilo pagoda en tres niveles y con un remate cónico. Las paredes exteriores estaban decoradas con cornamentas y cuernos de cabras montesas, y las partes de madera talladas con figuras de dioses, animales y bailarines, mucha filigranas. 

Paseamos por el exterior admirando el bosque de altos cedros. Por allí había muchas mujeres, grupos de amigos y familias enteras que se vestían con trajes tradicionales rojos y portaban a la espalda canastos de flores amarillas, para hacerse fotos. El ambiente era festivo. También había yaks de pelo blanco y gran cornamenta, para montar a cambio de unas rupias. Los turistas indios se apuntaban a todo.







El Manu Temple tenía la arquitectura tradicional de Himachal, con puertas de madera intrincadamente talladas y techo estilo pagoda. Dedicado al sabio Manu, el creador de la vida tras el gran diluvio, según la mitología hindú (como el Noé bíblico).



Otra visita curiosa en Manali fue el Museo de la Cultura y Folkore Himalayos. Exhibía una colección de artefactos de uso doméstico: cuencos tibetanos de bronce, recipientes de madera, cajas decoradas, máscaras ceremoniales, monedas, planchas de hierro, joyas, piedras, morteros, instrumentos musicales, atriles, ropa, gorros y calzado. También había maquetas grandes reproduciendo casas tradicionales. Era un museo pequeño, pero interesante.