En el Puerto del Pireo cogimos un barco a la Isla de Hydra, un trayecto de dos horas. La isla está al sur de Atenas, en el Golfo Sarónico del Mar Egeo. Su nombre proviene de los manantiales que en la antigüedad abastecían a la isla, aunque se habían extinguido por la actividad sísmica a mediados del s. XX. En la actualidad el agua potable se traía del continente. Sus habitantes se llamaban "hidriotas".
Es una isla tranquila y ecológica. El tráfico de vehículos estaba prohibido, sólo había burros que transportaban garrafas de agua y mercancías. El Puerto era bonito con partes de la muralla y barcos de altos mástiles. La isla tuvo un pasado naval y comercial, y era conocida por sus constructores de barcos, hasta el s. XX cuando los habitantes pasaron a ser pescadores de esponjas.
El pueblo está sobre el Monte Eros. Sus calles de blancas casas ascienden escalonadas por la colina. Los muros con puertas y contraventanas azul marinero, están adornados por buganvillas y plantas
En los años 70 la isla sedujo a muchos intelectuales y artistas, que construyeron sus mansiones allí. Entre ellos Leonard Cohen, los Rollings Stones o Pink Floyd. Buscamos la casa de Leonard Cohen, de paredes encaladas con un jardín interior. La calle tenía una placa con su nombre, pero la casa no tenía ninguna indicación al ser de un propietario privado.
Vimos otras mansiones de piedra como la de Tombazis, donde estaba la Escuela de Bellas Artes, o la Casa de Lázaros Kounderotis sede del Museo de Historia, pintada de amarillo.
Comimos en una terraza del Puerto. Las tabernas interiores con sombra arbolada, emparrados y flores también eran muy agradables.
Al bajar fuimos a disfrutar de sus magnificas playas. Por el camino costero llegamos a la playa Aulaki, un rincón precioso. Era una playa de guijarros y unas escalerillas bajaban a una plataforma entre las rocas. El mar se veía verde azul transparente. La zona tenía arboleda de pinos y era un paisaje muy bonito, algún rincón nos recordó la Costa Brava. Nos instalamos allí con los pareos y nos dimos varios baños gloriosos y refrescantes. El agua estaba deliciosa. Regresamos a Atenas deslumbrados por la belleza de la isla.