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domingo, 23 de agosto de 2026

EL PUEBLO MEDIEVAL STEIN AM RHEIN




El pueblo medieval Stein am Rhein está a orillas del río Rin. Cruzamos el puente para llegar al casco antiguo. Junto al río está la Abadía St. Georgen, un monasterio benedictino del s. XI.

Las calles del casco antiguo son peatonales, están repletas de casas con entramados de madera y coloridos frescos adornando las fachadas. 




Destaca el Ayuntamiento (Rathaus) del s. XVI, rodeado de casas históricas gremiales. Fue mercado, lonja de paños, granero y ayuntamiento. Desde allí nace la calle principal Understaed. Hay portales de madera con herrajes, decorados con relieves escultóricos de temática marina o mitológicos.




Destaca la casa Vorderen Krone, un edificio medieval del s. XIV con frescos anaranjados en su fachada y un mirador saliente (oriel). Hay muchos de esos balcones cerrados de madera tallada en los edificios de las calles. Otras casas son la Bürgerasyl, que fue hospital, residencia de ancianos y hoy centro cultural y archivo municipal. O la Obere Stube conocida como Casa de la Rosa, que fue comedor de mercaderes.



En otra fachada de entramado de madera hay una pintura de un sol, obra de C. Schmidt en 1900, y representa el encuentro entre Alejandro Magno y Diógenes. Fue una vivienda del s. XV y en el s. XVI funcionó como posada.







Se conservan varias puertas de la antigua muralla con entrada en arco. Una de ellas es la Torre del  Reloj o Untertor (Puerta Inferior), al final de la calle Understaed. Es un torreón con entramado de madera y un reloj rojo en su parte superior, que se construyó en 1367 y fue dañado por una bomba.  


La Obertor es la Puerta Superior, con origen en el s. XVI. Tuvo que ser reconstruida tras el incendio de 1688. La parte alta está decorada con un escudo heráldico. Paseando vemos la Torre de las Brujas y una torre circular del s. XIII con vivienda anexa, que fue la Residencia de Artistas Chretzeturm.





La ciudad tiene bonitas plazas con fuentes. Otros edificios bonitos son el Bürgerasyl (que fue hospital, residencia de ancianos y hoy centro cultural y archivo municipal), el Weiser Adler y la Casa de Cultura (Kultur Haus Obere Stube), conocida como Casa de la Rosa. Allí vemos una exposición sobre el cine con películas antiguas. También exhibía instrumentos  como zoótropos, praxinoscopio (tambor giratorio) y los folioscopios (libritos cuyas páginas pasas rápido para ver las imágenes animadas).

En la plaza Marktbrunnem se celebran los mercados semanales y tiene una bonita fuente con la estatua de un guerrero con escudo.


Todas las casas son de gran belleza arquitectónica con muchos detalles ornamentales. Son bonitos hasta los letreros de forja de los comercios, como una garza con un anillo en una joyería ubicada en una casa de 1673. Es un placer pasear por este pueblo medieval admirando sus edificios.

viernes, 21 de agosto de 2026

ST. GALLEN

Desde Zúrich fuimos en tren a St. Gallen (San Galo), en un trayecto de una hora y cuarto. St. Gallen es una pequeña ciudad suiza con casas señoriales de los s. XVI al s. XVIII. Sus fachadas se caracterizan por orieles, los balcones saledizos cerrados, de madera tallada y decorada con pinturas o relieves. Adornaban las mansiones de antiguos mercaderes textiles. 

En toda la ciudad hay unos 111 orieles, la calle Spiergasse es la que conserva más orieles; también la calle Gallusstrasse. Las tallas de rostros exóticos, flores, frutas y criaturas mitológicas mostraban la riqueza de los dueños de la casa.




Algunas casas tienen buhardillas, chimeneas y entramados de madera con vigas rojizas o marrones. El centro es la Plaza Gallus. La Iglesia de San Lorenzo tiene un tejado con azulejos verdes y naranjas




La ciudad es conocida por el complejo de la Abadía de St. Gallen, declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo forman la Catedral y la Biblioteca. El recinto es grande, con los blancos edificios de la Abadía alrededor de un prado verde.

La Catedral es de estilo barroco, tiene dos torres campanario con relojes. Y su interior es impresionante con arcos de bóveda, adornos de estuco verdes y blancos y pan de oro, y frescos en el techo.





Pero lo más impresionante es la Biblioteca de la Abadía. La entrada cuesta 18 CHF y hay que ponerse unas zapatillas de fieltro sobre el calzado para proteger los suelos de madera del s. XIII.

La Biblioteca es de estilo rococó, muy recargada, con maderas nobles talladas y estanterías en dos pisos. Tiene un gran globo terráqueo y frescos en el techo. Alberga más de 170.000 libros. Es una biblioteca de gran belleza y valor histórico. St. Gallen es una de las ciudades con encanto de Suiza.




jueves, 26 de mayo de 2022

KYRENIA, CASTILLOS Y ALREDEDORES

Al norte de Chipre, en la parte turca, está la ciudad de Kyrenia, llamada Girme en turco. Lo más destacado de la ciudad era el Puerto Viejo y su Castillo. El Puerto estaba repleto de barcos, incluso un barco pirata, y los mástiles perfilaban el muelle con el fondo de las montañas. Los edificios antiguos tenían ventanas arqueadas, ventanucos y balcones. Algunos fueron almacenes de algarrobas y otras mercancías con las que se comerciaba. Ahora estaban reconvertidos en agradables bares y restaurantes.


Visitamos el Castillo de Kyrenia, construido por los bizantinos, probablemente sobre los restos de un castillo romano. Tenía una estructura rectangular con cisternas, calabozos, capilla. Entramos por un puente de piedra, y recorrimos el perímetro de las murallas entre las cuatro torres, contemplando las vistas del Puerto y del mar.

Luego fuimos al cercano Castillo de San Hilarión, a solo 16 km de Kyrenia. Era imponente, se erigía sobre un peñón y las murallas descendían por la ladera. Aunque estaba en ruinas, la silueta dentada se apreciaba perfectamente sobre la montaña, y sus altos muros con algún ventanuco y arcos resistían. Era muy extenso, leímos que tuvo 101 habitaciones con un jardín secreto. Y según la leyenda, la soberbia fortaleza sirvió de inspiración a Walt Disney para crear el espectacular Palacio de la reina malvada de Blancanieves. 

El contorno dentado en el rocoso paisaje evocaba el encanto gótico de la corte de Lusignon, que se reunía allí cada verano. Destacaba la Torre del Príncipe John, desde donde había vistas espectaculares. En otros puntos de la carretera también disfrutamos de las vistas, aunque era zona militar y había que tener cuidado donde se paraba.



El pequeño pueblo de Bellapais estaba cerca de Kyrenia, a 4km. Era muy tranquilo, con las casas adornadas con macetas. Visitamos la Abadía del s. XII y estilo gótico, construida por la Dinastía francesa de los Lusignanos. Era enorme y con vistas al mar. El claustro se conservaba bastante bien, adornado con cipreses y macizos de flores. La Iglesia de la Abadía había perdido el techado y mostraba sus arcos y la obertura del rosetón. Bajamos a unos sótanos que debían ser las bodegas o zona de almacenaje, con arcos de bóveda en buen estado.


Buscamos la casa del escritor Lawrence Durrell, que residió en Bellapais de 1953 a 1956, después de vivir en Corfú con su familia. Estaba en un callejón cuesta arriba llamado Bit Lemmons, como su novela. Una casona amarilla con contraventanas verdes, vistas al mar y un patio interior del que asomaba una palmera. Allí escribió parte de su obra y disfrutó de la isla junto a sus muchos amigos. La casa estaba en venta.

Regresamos a Kyrenia y cenamos en uno de los restaurantes del Puerto Viejo. Pedimos lubina y calamares con ensalada, patatas y vino blanco. Seguro que a Durrell le hubiera gustado.