Mostrando entradas con la etiqueta castillos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta castillos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL ENCANTO DE QUEBEC

Gare du Palais, Quebec

El primer contacto con la ciudad es la magnífica Gare du Palais, en el centro histórico. Es la principal estación de trenes y autobuses. Es una maravilla con aspecto de castillo renacentista francés. En realidad, la estación forma un conjunto con la antigua oficina de correos, y son dos edificaciones: una con tejadillos verdes y otra con tejadillos negros con torreones en la entrada central. Fue construida en 1916 por la compañía de trenes Canadian Pacific y forma parte del patrimonio histórico de Canadá. El interior también es bonito, con forma de bóveda.

Gare du Palais, Quebec

Gare du Palais, Quebec

Quebec es la ciudad más bonita de Canadá, con su arquitectura colonial francesa. Es la parte francófona del país, y exhibe el legado europeo, con su propia personalidad, Es la única ciudad fortificada de Norte América y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. 

Paseando por sus calles adoquinadas se encuentran edificios admirables. El Hòtel-Dieu de 1637, es el hospital más antiguo de América del Norte y sigue funcionando como hospital. Es un imponente edificio con muchas ventanas, tejadillos verdes y un torreón circular. Al lado esta el Monasterio de las Agustinas, reconvertido en hotel y centro de spa, y la Iglesia de las Agustinas, en obras de reforma.


Seguimos por la rue Saint-Jean, una de las más antiguas, llena de comercios de artesanía y recuerdos, y acogedores restaurantes y cafeterías. Llegamos a la Plaza del Hotel de Ville de Quebec que está rodeada de edificios históricos como el Ayuntamiento, que parece un castillo medieval, y fue declarado sitio histórico de Canadá por su belleza arquitectónica. 


La Basílica-Catedral de Notre-Dame se construyó en 1647. Fue destruida dos veces por el fuego, la última en 1992. La última reconstrucción con estilo neoclásico flanqueada por dos torres asimétricas. En el interior destaca un altar con ornamentos dorados, el púlpito, el órgano y los vitrales. La vemos un domingo, están celebrando misa y hay bastante gente.

Otro edificio destacado en la plaza es el Price, de 1931. Con sus 82m, es el más alto del centro histórico y uno de los rascacielos más antiguos de Canadá.

Seguimos por el callejón de la rue du Trésor, donde los artistas exponen sus pinturas. Desemboca en la Plaza de Armas, muy coqueta. Tiene un restaurante, el Bistro 1640, con tejadillos rojos y chimeneas. En la misma plaza está el Monumento a la Fe de 1910, una estructura con una fuente coronada por una figura femenina de bronce que representa la fe. Cerca está la Maison de la Littérature, una antigua iglesia transformada en una biblioteca, con un edificio nuevo de vidrio anexo.



Recorremos la rue Sant Louis, con uno de los edificios más antiguos: la Maison Jacquet, una casa de de 1676 con tejados rojos y buhardillas, donde está el histórico restaurante Aux Anciens Canadiens. Al final de la calle está la Puerta de Saint Louis, una de las entradas históricas a la ciudad amurallada de la vieja Quebec. Tiene torres con techos puntiagudos verdes. Se conservan cuatro puertas.




Lo más impresionante es encontrar el Château Frontenac diseñado por el prestigioso arquitecto Bruce Price en 1893, con estilo de los castillos franceses, con torreones circulares, tejados inclinados verdes, altas chimeneas y fachada roja. Impresionante. Formaba parte de una serie de hoteles construida por la Canadian Pacific Railway, desde finales del s. XIX hasta comienzos del s. XX para promover el turismo de lujo en tren. Evoca el romanticismo de los Castillos del Loira de los s. XIV-XV, según leemos en una placa informativa.


Entramos en el interior por unas puertas doradas giratorias. El hall principal es muy grande y el hotel tiene varios salones y restaurantes. Es enorme y laberíntico, tiene 610 habitaciones y suites en sus 18 pisos. Curioseamos precios y hay una oferta por el módico importe de 1500 euros. Un auténtico lujo. El patio del hotel también tiene encanto. Es un hotel histórico espectacular, con mucho encanto y memorable.


Seguimos paseando por la Terrace Dufferin, una pasarela de madera paralela al río San Lorenzo, con algunas glorietas. Desde allí ofrece vistas del río San Lorenzo y nuevas perspectivas del Chateau Frontenac y sus múltiples torreones. El día está nublado, pero locales y turistas pasean, hacen el aperitivo en las terrazas y toman helados. Nosotros probamos un "sandwich Frontenac" con jamón, queso y mostaza. Por debajo de la pasarela están las ruinas del Chateau San Louis, pero no lo visitamos.


Nos alojamos en el hotel Le Voyageur. Al día siguiente recorremos la Ciudad Baja. La coqueta Place Royale tiene casas de piedra con ventanas de colores, tejados inclinados, buhardillas y chimeneas. Al fondo esta la Iglesia de Notre Dame des Victories, la iglesia de piedra más antigua de América del Norte. La plaza fue el lugar originario donde Samuel de Champlain fundó la ciudad de Quebec en 1608. Comemos en la Maison Smith quiche lorraine y hojaldre de espinacas y queso, y contemplamos la histórica plaza y los paseantes variopintos.



En el lateral de una fachada de la rue Notre-Dame está pintado Fresque des Quebecois. Representa una calle con personajes históricos paseando y asomados a las ventanas de sus casas. Rinde homenaje a los 400 años de historia de la ciudad.



Otro mural es el Fresque du Petit-Champlain, que muestra diferentes escenas del distrito portuario llamado Cap Blanc. Cerca está el Callejón rue Cul-de-sac con casas de piedra de colores, y paraguas colgados.



Al final de la Terrace Dufferin está la Ciudadela con un gran perímetro. Conserva algún bastión redondo restaurado, con cañones. La hierba verde cubre con un manto todo el recinto, son las llamadas Llanuras de Abraham. 

Llegamos hasta la puerta de entrada al Museo Militar de 22º Regimiento Real, que no visitamos. Hay unas garitas donde cada día a las diez de la mañana hacen el cambio de guardia. Lo mejor de la Ciudadela para nosotros, son las vistas que ofrece del río San Lorenzo, y sobre todo del Castillo Frontenac con la ciudad desde otra perspectiva. Montreal y Quebec fueron las últimas etapas de nuestro viaje por Canadá, de la costa Pacífico a la costa Atlántica. 




jueves, 20 de agosto de 2026

LA PEQUEÑA VADUZ

Vaduz es la capital del Principado de Liechtenstein. Llegamos con una combinación de tren y bus desde Zurich. Es una ciudad pequeña y tranquila, rodeada de montañas y verdor. La calle principal es la Städtle y es peatonal.

La Casa Roja es la vivienda más antigua, de origen medieval. Tiene una casa con tejados a dos aguas y el torreón de piedra anexo. Durante siglos perteneció al Monasterio de San Juan, hasta que en 1807 fue adquirida por la adinerada familia Rheinberg. Continúa en manos privadas y solo  puede verse el exterior, pero merece la pena acercarse a verla. 



El Rathaus es el Ayuntamiento, un bonito edificio de 1932, diseñado por el arquitecto Franz Roeckle.  Tiene una planta rectangular con múltiples ventanales, una torre adosada y ornamentos con frescos históricos. El único balcón tambíén está decorado con frescos. Ante el Ayuntamiento hay una estatua con tres caballos.




Otros edificios destacables son el Edificio del Gobierno, de fachada color crema, y el Registro Civil, junto a la Escuela de Música. Es de fachada amarilla, con entramados de madera y balcones cerrados.


Al lado está la Catedral de San Florín, de estilo neogótico. Tiene origen en una capilla medieval del s. XIV. La estructura principal tiene tres naves y fue construida en 1873 por el arquitecto Friedrich von Schmidt. 


La ciudad tiene varios museos. El Museo Postal esta en la calle peatonal Städtle y es de visita gratuita. Fue fundado en 1930 durante el reinado del príncipe Francisco I. Alberga una colección de sellos, tampones de madera y postales de época escritas. Junto a él están el Museo de la Cámara del Tesoro y el Museo Nacional de Liechtenstein.




La zona es rica en viñedos, que pueden verse en las calles de la misma Vaduz, entre bonitas casas alpinas. La Bodega el Príncipe de Liechtenstein (Hofkellerei) esta en un viñedo más alejado, en uno de los mejores terrenos vinícolas del valle del Rin.



Hay varias esculturas al aire libre repartidas por la ciudad.  Destaca la escultura "Mujer con espejo", una mujer reclinada obra de Fernando Botero; un astronauta con su escafandra o los tres caballos delante del Ayuntamiento.



El Castillo de Vaduz sobre una colina, puede verse desde cualquier rincón de la ciudad. En la calle Städtle hay una bonita maqueta del castillo con todos sus detalles. Fue construido en ls época medieval y con los años se añadieron dos alas, una renacentista y otra neoclásica. 

El castillo es residencia principesca desde 1939 y actualmente aloja al príncipe Hans Adam II, por lo que sólo puede verse desde el exterior. Se puede subir al mirador Känzile de la colina para contemplar las vistas de la ciudad.






domingo, 12 de abril de 2026

ESLOVAQUIA: BRATISLAVA


Bratislava, la capital de Eslovaquia ubicada a la orilla del Danubio, tiene un bonito centro histórico con calles empedradas y casas con buhardillas. Compramos la tarjeta Bratislava Card con transporte gratuito y entradas en todos los museos y atracciones. 

Entramos por la Puerta de San Miguel (Micjalska brána). Es una torre de 51m de altura, una de las cuatro puertas que tuvo la muralla de la ciudad. Se construyó en el s. XIV, y tiene una cúpula verde claro. Subimos a la torre para contemplar las vistas de la ciudad con sus tejadillos rojos inclinados.



Junto a la Torre está la Farmacia Red Crayfish, en una casa barroca del s. XVI. La antigua farmacia tiene frescos en los techos de bóveda, cajoncitos rotulados y recipientes de cerámica en los estantes con los remedios medicinales. Seguimos callejeando por el centro histórico. Los edificios están pintados en tonos pastel: amarillos, ocres, verdes y anaranjados. Hay plazoletas agradables con fuentes, y terrazas de cafés y restaurantes que invitan a sentarse un rato.





El Teatro Nacional Eslovaco es un edificio clásico imponente, de estilo neo renacentista. Fue diseñado por los arquitectos vieneses Fellner y Helmer, y se inauguró en 1886. En sus orígenes se utilizaban 800 lámparas de gas para iluminarlo y tenía capacidad para 1000 espectadores.


La Plaza Mayor (Hlavné námestie) está rodeada de bonitos edificios de estilos arquitectónicos,  gótico, renacentista y barroco, con una fuente de piedra en un lateral. 

El edificio principal con la torre es el Antiguo Ayuntamiento (Stará radnica), un complejo histórico del s. XIV, uno de los edificios de piedra más antiguos que se conservan en la ciudad. Conecta tres bonitas edificaciones, con un patio interior porticado. Subimos a la torre del Ayuntamiento que ofrece preciosas vistas de la ciudad y del Castillo en la colina. 





El Antiguo Ayuntamiento alberga el Museo de la Ciudad de Bratislava, dedicado a la historia de la capital eslovaca, con secciones sobre la nobleza, la vida social, los gremios y el comercio. Tiene salas con techos de bóveda con frescos, chimeneas de cerámica, y exhibe algunos trajes y objetos cotidianos como molinillos de cafés. Hay incluso un baño antiguo de madera, o una sala de juegos, con caballitos de madera, muñecas y cartas. 



La parte posterior del Ayuntamiento, con tejados verdes con tejas vidriadas, buhardillas y chimeneas, también es muy bonita. Cerca está el Palacio del Primado. Y otro edificio destacado es el presidencial Palacio Grassalkovich.



En la zona conocida como Fajnorovo Nábrežie, nombrada en honor al compositor y abogado eslovaco Štefan Fajnor, hay edificios notables. Nos gustó especialmente uno de arquitectura de estilo gótico, con sus techos de tejas rojas, torres picudas, buhardillas y chimeneas. Alberga la Escuela Secundaria Industrial de Ingeniería.


Hay varias estatuas repartidas por la ciudad, como la del "Hombre Trabajando", llamada Çumil, con el cuerpo saliendo de una alcantarilla, el "Soldado Napoleónico" en un banco, o el llamado Hombre del Sombrero", levantando un sombrero de copa. Es un recuerdo de un ciudadano que solía saludar a sus vecinos.




Bratislava conserva trolebuses y tranvías, la ciudad está atravesada por cables y la red de vías sobre las que circulan. Fuera del centro histórico hay edificios modernos como uno en forma de proa de barco o el de la Radio Eslovaca, en forma de pirámide invertida.




Al atardecer vamos al Puente de la Insurrección Nacional Eslovaca (o Puente SNP), el puente atirantado más grande del mundo. Subimos la torre en ascensor hasta el mirador, con magníficas vistas del Danubio y la ciudad de Bratislava.



Tenemos un encuentro curioso en la calle con robots humanoides de varios tipos. Son muy sociables y saludan a los paseantes con la mano.


Una de las noches dormimos en el Botel Gracia, un barco-hotel en las orillas del río Danubio, con un camarote bonito y acogedor. Y las otras noches nos alojamos en unos apartamentos en un edificio histórico.


Al día siguiente visitamos el Castillo de Bratislava sobre una colina. Destacan sus cuatro torres con cúpulas rojas, como los tejados. La estructura original es del s. X, su diseño actual se inspiró en otro edificio del s. XVIII, y se reconstruyó en 1968. 

Alberga el Museo de Historia, con salas de estuco blanco y adornos dorados. Hay esculturas, cerámicas, cuadros, catacumbas y salas dedicadas a los celtas. Allí se firmó la Constitución de Eslovaquia como país independiente, el 3 de septiembre de 1992, durante el proceso de disolución de la antigua Checoslovaquia.



Al salir del castillo visitamos el Museo de la Cultura Judía, dedicado a los judíos que poblaron la ciudad. Exhibe rollos de la Torá, candelabros de siete brazos (menorà) y artefactos de la liturgia. En la ciudad hay una Sinagoga Ortodoxa, con columnas en la fachada.


Ofrece buenas vistas de la ciudad, del río Danubio y el Puente. Paseamos por el jardín laberinto del Castillo, con algunas estatuas como la de una Medusa con su melena al viento. 




La Iglesia de Santa Isabel es conocida como Iglesia Azul, por el color de su fachada. Es de estilo modernista, con una torre redonda, diseñada por el arquitecto Ödon Lechner en 1913. Leímos que el interior también es azul, pero estaba cerrada. Bratislava es sin duda, una de las ciudades europeas con encanto, y merece una visita. Desde allí hicimos una excursión a la medieval Banska Stianivca.