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martes, 10 de febrero de 2026

CAMERÚN: DUALA, LA LLEGADA

A Camerún lo conocen como "la pequeña África" porque en el país se encuentran casi todos los paisajes del continente; selvas, ríos, montañas, sabana, playas y volcanes. Además, tiene una gran riqueza cultural y étnica. Así que nos parecía un destino interesante para viajar. 
  
Tramitamos el visado en esta web. Hay que adjuntar billete avión, reserva de hotel (con una noche basta), certificado de vacunación de fiebre amarilla, y certificado de ingresos (!). Se recibe por mail antes de 72h  previo pago. Viajamos por libre y con transporte público.


Duala fue nuestra puerta de entrada a Camerún. Está situada a orillas del Golfo de Guinea, en la desembocadura del río Wouri. Es la ciudad más grande del país y capital de la Región Litoral. 

Nos alojamos en el barrio Akwa, comercial y uno de los más antiguos. A cinco minutos del hotel vimos el Palacio Dika Akwa, construido por el Príncipe Dika Akwa Nya Bonambella. Es un edificio blanco con ornamentos étnicos. La puerta occidental está decorada con una vivienda típica del pueblo bamileké, con una serpuente bicéfala y armas de los banum. La puerta norte representa otra vivienda tradicional llamada bukarú; la sur una vivienda bati; y la oriental una vivienda maka.


En los muros hay relieves de lagartos negros y leones dorados, además de símbolos egipcios: la cruz de ankh o una esfinge, y tejadillos tipo pagoda, en un sincretismo bastante naïf. Aunque el palacio está cerrado temporalmente, se pueden apreciar los detalles desde el exterior.


Otro de los edificios emblemáticos es el Antiguo Palacio de los Reyes Bell, conocido como la Pagode por su estilo de pagoda asiática. Por ello el escritor francés Louis Ferdinand Céline, en su novela "Viaje al fin de la noche", la apodó así. Leí la novela y me gustó mucho. Reflejaba su estancia en Duala entre 1916-1917, durante la I Guerra Mundial. Fue construida por los alemanes para el rey Bell Auguste Manga Nolumbe. Los reyes Bell eran los dueños de una amplia franja costera, la provincia del Litoral.

En la parte baja de la Pagode está el Dual'Art, una galería de arte contemporáneo, con obras originales. El centro también programa actividades culturales.



Vemos la Catedral de San Pedro y San Pablo, construida en 1936 por misioneros franceses sobre las ruinas de otro edificio católico de 1898 construido por los hermanos Palotinos, que procedían de Alemania. Está pintada de amarillo, con dos torres. En el interior vidrieras de colores, columnas y algunos fieles en los bancos.



En el exterior de la Iglesia encontramos algunos grupos de chicos y chicas uniformados de amarillo y negro, cantando canciones religiosas. Portan grandes banderas tricolores: verde, roja con una estrella y amarilla. 


Junto a la iglesia está el Colegio Libermann, la escuela más antigua de Duala, del s. XIX, y una de las instituciones educativas más prestigiosas. Un amable profesor nos muestra las amplias instalaciones con edificios blancos, jardines y un campo de futbol. Hay 1.500 alumnos, 50 alumnos por clase y 150 profesores. Aunque es festivo, en las aulas hay algún alumno con clases de refuerzo. Nos saludan y le agradecimos la visita al profesor.



El Estadio de Futbol Mbappé en honor del futbolista Mbappé, originario de Camerún, con una estatua en el exterior. Está frente a la Catedral.


En un amplio boulevard encontramos una celebración, es la Journeé de la Jeunesse (el Día de la Juventud). Desfilan cientos de jóvenes uniformados, con ropas de todos los colores. Al frente de cada grupo, uno enarbola la bandera de Camerún. Desfilan cantando y bailando, o con paso marcial. Levantan pompones y pañuelos, y otros llevan aros, paraguas o abanicos como complemento. Un espectáculo para nuestro primer día de viaje.






Visitamos el Museo Marítimo, un edificio con forma de barco, junto al río. Muestra la historia de los pueblos del litoral, la trata de esclavos, la colonización alemana y británica, y el periodo poscolonial. También la historia naval, de pesca y comercio marítimo, con maquetas de barcos, mapas antiguos, cuadros con nudos marineros. Nos gustó la reproducción de un puente de mando, con su timón, sextante y todos los instrumentos de navegación.

Hay una foto de una ballena muerta en cuyo interior se encontraron 40kg de plástico. Otras fotos muestran los dramas de las pateras naufragadas en el Mediterráneo, con la muerte de muchos cameruneses que querían emigrar y mejorar sus vidas.



Subimos a la tercera planta del museo para contemplar las vistas de la ciudad de Duala, con mucho verdor de vegetación y la desembocadura del río Wouri. Es una panorámica bonita, aunque se ven las grúas y contenedores del puerto y el día está gris. El Puerto es el más grande de África Central, ha sido reemplazado por el Puerto de Kribi. También se ve el antiguo Hospital General, con muchos arcos, donde están instalaciones de la policía.



La ciudad conserva algunos edificios coloniales antiguos. Villa Mandessi-Bell se edificó entre 1904 y 1909 por David Mandessi-Bell, un rico granjero y comisionado del rey Rudolf Manga Bell. La construcción está pintada de azul y rosa, es rectangular con dos plantas y arcos en la planta baja. La están restaurando.
 

La Cámara de Comercio construida entre 1927 y 1928, indicado en su fachada. Es de estilo art noveau tardío, con dos pilares octogonales con capiteles a ambos lados y columnas centrales..


El edificio de la Antigua Casa de Solteros de la Woermann Line (Ancienne Maison de Célibataires). Con apartamentos para acoger a los empleados alemanes solteros. La fachada es de color amarillo muy deteriorado, con desconchados. Irónicamente, en la actualidad la ocupa el Ministerio de la Vivienda.



Monumento Libertad en la rotonda Ron Point del barrio de Deido. Camerún logró su independencia en 1960.




En el barrio Bonapriso está el Mercado de las Flores. Los puestos de flores coloridas se extendían a lo largo de la calle. Hay lirios blancos, aves del paraíso, rosas rojas y azules, lilas, girasoles pequeños y otras. Los vendedores formaban bonitos ramos variados. También venden coronas funerarias envueltas en plástico para llevar.



Por detrás está el Mercado de Artesanía, grande y con muchos puestos variados. Hay tallas, máscaras-pasaporte, cuencos, cubiertos de madera, imanes, collares y brazaletes, borkotas para apoyar el cuello, mesas adornadas con cuentas de colores o cauris, calabazas, bolsos de telas coloridas, posavasos, apoya libros, estatuillas, cajas...Con todo ello pasamos un día entretenido en Duala. Al día siguiente nos esperaba Limbe, en la costa.



sábado, 22 de noviembre de 2025

IRAK: LAS RUINAS DE HATRA



Desde Mosul fuimos a visitar Hatra, a 110km. Pagamos la entrada de 25.000 dinares y bromeamos con el soldado guardián, que posa serio con su arma para la foto. Hatra fue una antigua ciudad fortificada, con una muralla circular, fundada sobre un antiguo asentamiento asirio. Fue la capital del primer reino árabe y es la ciudad mejor conservada del Imperio parto (200 a. C.-220 d. C.). Es Patrimonio de la Humanidad.

Su arquitectura, refleja la cultura constructiva asiria y babilónica, y las influencias helenísticas y romanas, Tiene siete templos y santuarios, dedicados a diferentes deidades. Vemos el llamado Gran Templo con fachada de 115 m de largo y 23 m de ancho. También los Templos Shamya y Shahiru, indicados en los carteles. La Ciudadela de Hatra debió ser impresionante en su época de esplendor; ya lo son sus ruinas.





La ciudad fue un importante centro religioso y se desarrolló por estar ubicada en las rutas comerciales que unían el Imperio romano al oeste con el Imperio parto al este, y bordeando el Tigris y el Éufrates que unían Mesopotamia con el Golfo Pérsico. Los habitantes de Hatra dependían de pozos como fuente de agua y fueron autosuficientes.

En el patio hay una estructura con unas treinta columnas con capiteles labrados. En otras zonas también se ven altas pilastras.





Entramos por una gran puerta a varias salas abovedadas, llamadas iwanes. Se conservan varias estatuas, algunas decapitadas, relieves y capiteles labrados. En Hatra usaban el dialecto arameo y tenían sus propio alfabeto. La ciudad floreció entre el s. I a.C. y el s. III.

En 2015 los combatientes integristas del Estado Islámico (ISIS) devastaron la ciudadela y la utilizaron como campo de entrenamiento militar. Hasta que en 2017 las Fuerzas Armadas iraquíes la recuperaron. Permaneció abandonada unos años y fue saqueada y vandalizada. En 2020 empezó la reconstrucción; vimos piedras acumuladas en los alrededores, aún quedaba mucho por hacer.



Muchas estatuas y piezas arqueológicas fueron trasladadas al Museo de Bagdad, también las veríamos en el Museo de Erbil. Unas ruinas espectaculares y una visita muy interesante.





jueves, 20 de noviembre de 2025

IRAK: LOS MINARETES CIRCULARES DE SAMARRA Y EL PALACIO CTESIFONTE

El trayecto de Bagdad a Samarra es de 124km a través de un paisaje árido. Encontramos numerosos controles de policía, que nos piden el pasaporte. Son soldados armados con fusiles, chalecos con cargadores y hasta cámaras de visión nocturna en el casco. Está prohibido y no es prudente hacer fotos, pero al acercarnos a uno de los controles vi la foto de unos imanes junto al minarete y los soldados, y no pude evitar hacerla. Religión y ejército, dos de los pilares de la sociedad iraquí.



Primero vimos la Gran Mezquita de Samarra con el minarete Malwiya. Malwiya significa "caracol" en árabe. Se construyó en adobe en el s. IX, y originalmente tenía las paredes revestidas con mosaicos azules. Ahora se ven las paredes alisadas. El recinto tiene una verja con concertinas. El soldado de guardia nos dijo que no se podía pasar, pero insistimos mucho y nos abrió la puerta para que la viéramos algo más cerca.

El minarete circular Malwiya tiene 52m de altura y contamos 6 niveles. Está separado del cuerpo de la mezquita. En el pasado estuvo unido por un puente. La base es cuadrada con una rampa. Leímos que el muecín subía por la rampa en burro y alguno cayó accidentalmente. Es un minarete circular y helicoidal, en espiral ascendente. Su diseño deriva de los ziggurats de Mesopotamia, templos con forma de torre como la mítica Torre de Babel, o pirámide escalonada como el Ziggurat de Ur. Fue restaurado en la década de 1980 por el régimen de Saddam Hussein. Nos hubiera gustado subir por el minarete.


Samarra fue el segundo asentamiento humano creado por los abasíes, en el año 836 d.C en la orilla derecha del Tigris. Fue concebida como una ciudad palaciega, con palacios, jardines, mezquitas y barrios residenciales construidos gradualmente por los siete califas que vivieron en ella. Pasamos por el Santuario Al-Alakiriyán, con cúpula de oro macizo y otra de mosaico. El exterior estaba repleto de mujeres con abayas negras como en Kerbala; eran peregrinas que procedían de Pakistán o Irán, según nos dijo el taxista.


Después vamos a ver la Mezquita de Abu Dalaf en Jafariya, a 20km. Su minarete circular también se eleva en espiral y está separado del cuerpo de la Mezquita. Fue construido a menor escala, tiene 20m de altura.



Allí no hay soldados y se puede subir, nos alegramos. Nos gusta más este minarete de Abu Dalaf. Ascendemos por la estrecha rampa hasta el último nivel. Hace viento y da un poco de vértigo, pero las vistas son esplendidas.

La Mezquita está restaurada en parte, con muchos arcos en el perímetro. Encontramos un grupo de niñas que se prestan a la foto y se divierten correteando entre las ruinas centenarias.






Por la tarde vamos al Palacio Ctesifonte (Taq Kisra). Allí estuvo la majestuosa capital Ctesifonte, una de las ciudades antiguas junto al Tigris. El río cambió su curso y fue abandonada, con sus palacios y sus tumbas.

Quedan los restos del Palacio, un arco de ladrillo de un solo tramo de 29m de altura, el más grande del mundo. Lo están restaurando, hay un andamio. Es la entrada al Salón del Trono, que medía 43m x 25m y estaba cubierto por una sola alfombra. La luz dorada del atardecer ilumina los viejos muros, la parte frontal con mas adornos y  relieves queda un poco a contraluz. Lo rodeamos y observamos todos sus ángulos. 

Después de ver Samarra y el Palacio de Ctesifonte, regresamos contentos a Bagdad. Ha sido un buen día de viaje.