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sábado, 28 de febrero de 2026

CAMERÚN: KRIBI, PLAYAS, CASCADAS Y ALDEA PIGMEA

 


Kribi es una ciudad costera de Camerún, en la desembocadura del río Kineké, frente a las aguas del Golfo de Guinea. Conserva algunas pocas casas coloniales, pero es más conocida por sus playas y sus cascadas.

La Catedral de Saint Joseph fundada en 1891, es una de las más antiguas de Camerún. Tiene un alto campanario de techo cónico. Está cerca del Faro de Kribi y del puerto de pescadores.



La Playa de Kribi tiene arena fina dorada y altos cocoteros. Hay caballos para dar un paseo por la playa y algunos chiringuitos con gente local bebiendo. Otra playa cercana es Gran Batanga.


Visitamos una aldea de pigmeos llamada Pigments. Para llegar cogimos una canoa a remo por el río, con las orillas repletas de verde vegetación. La barca se deslizaba lentamente entre el silencio solo roto por el canto de las aves. Vemos dos patos y algún mono en las ramas altas de los árboles.





En la aldea las casas de adobe y cañas tienen mejor construcción que la otra que vimos. En la Reserva Dja vimos pigmeos Baka, y estos son pigmeos bagyelis. No parecen tan bajitos como los Baka, tal vez por los cambios de alimentación y por mezclarse con otra población.

Las mujeres hacen sus tareas, cocinan en ollas al fuego, al aire libre, tienden la ropa y nos contemplan. Los pigmeos tradicionalmente son cazadores-recolectores y semi nómadas. Algunos hombres han ido a cazar. Al irnos saludamos al jefe y le damos un pequeño donativo. Unos niños nos despiden tocando un tronco hueco y sacándole una percusión rítmica. 




En el camino a la aldea vemos enormes troncos de árbol, de 1,5m de diámetro. Por la carretera hemos encontrado varios camiones transportándolos. Aunque el país no se ve deforestado, la industria maderera es importante y Camerún es uno de los principales exportadores de madera en África.



Luego vamos a ver las Chutes de la Lobé, junto a la playa con barcas de pescadores. El río Lobé desemboca en el mar Atlántico y las cascadas caen directas al mar. No tienen mucha altura y no lucen tanto con el día medio nublado, pero son bonitas entre la vegetación. 

Kribi fue nuestra última etapa en el viaje por Camerún, un país variado, con selvas tropicales y una naturaleza exuberante, una gran riqueza cultural y con mucho que ofrecer. Lo disfrutamos.





miércoles, 11 de febrero de 2026

CAMERÚN: LIMBE EN EL GOLFO DE GUINEA

Llegamos a Limbe en un taxi compartido desde Duala, un trayecto de 70km. Atravesamos un paisaje muy verde, con palmerales de los que se extrae el aceite de palma, y plantaciones de caucho y plátanos. Son propiedad de la compañía CCD (Cameroon Development Cooperation), el meyor empleador del país. 

Las plantaciones ocupan la ladera del Monte Camerún (un volcán activo de 4.095m) hasta el mar. Los suelos volcánicos, el calor y la humedad hacen fértil el terreno para estos cultivos y forman una densa cortina de vegetación.




La Dhown Beach, conocida como Playa Bucarou es de arena negra volcánica y forma una bella bahía en el Golfo de Guinea. Las barcas de los pescadores y la abundante basura ocupaban todo el espacio. 

A lo largo de la playa hay numerosos chiringuitos para comer pescado a la brasa y beber cerveza Guiness local, legado de los ingleses. Estamos en la parte anglófona de Camerún. Quedan algunos edificios coloniales a lo largo del Paseo Marítimo.



Hay mucha animación, con algunas barcas que llegan, aunque la mayoría han llegado más temprano. Las mujeres recogen los pescados plateados en palanganas de colores, cargándolas sobre sus cabezas.




Visitamos el Jardín Botánico, creado por un alemán en 1892 para aclimatar plantas como la quinina, el café, el árbol del caucho, el cacao y el banano. Es un centro de formación para la horticultura, agricultura y actividades forestales. Hay árboles enormes, con troncos tapizados de hojarasca y con lianas colgantes. Es un placer pasear por los senderos entre la verde arboleda, muy relajante.




Queríamos ir a Bamenda, pero son anglófonos separatistas y hay conflicto, varias fuentes nos lo desaconsejan por seguridad Así que al atardecer regresamos a Duala. 


sábado, 19 de julio de 2025

BARCO A TRAVEMÜNDE

 


Desde Lübeck cogimos un barco por el río Trave hasta Travemünde. Era un trayecto corto de unos 13km y tardamos 45 minutos. Las orillas tenían mucha vegetación verde y nos cruzamos con algunas pequeñas embarcaciones de vela. Pasamos por algunos núcleos de casas con tejados a dos aguas y buhardillas.



Travemünde es un pequeños pueblo alemán situado en la desembocadura del río Trave en el mar Báltico. El pueblo se extiende en la orilla del río y entre las casas bajas sobresale el pico verdoso de la Iglesia de San Lorenzo.


Aunque el pueblo es pequeño, es el mayor puerto germano de transbordadores del Báltico, que conecta con países nórdicos como Suecia, Finlandia y Estonia. También se ven algunas embarcaciones antiguas de madera con cuatro altos mástiles, tipo carabela.



Paseamos hasta la playa más cercana, Kurstrand. Tiene unas casetas de mimbre con capotas y toldillos para protegerse del viento. Los toldillos de listas azules y blancas, o rojas y blancas, evocaban otras épocas.




Paseando por el pueblo vimos el Alter Leuchtturm de 1539, el faro más antiguo de la costa alemana. Alberga un Museo Marítimo y se podía ascender para contemplar las vistas del Mar Báltico y alrededores, pero estaba cerrado.


Paseamos por el pueblo con bonitas casas de ladrillo con maderas atravesadas en las fachadas. El ambiente era tranquilo. Solo se veía más gente en el paseo de la playa y en las terrazas, tomando bebidas y helados. 




Entramos en la iglesia protestante St. Lorenz, construida sobre los cimientos de la iglesia anterior, que se incendió en el s. XVI. Más alejada había una exposición de esculturas de arena de la que vimos fotos, un derroche de fantasía. Travemünde es un buen plan como excursión desde Lübeck.