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miércoles, 19 de febrero de 2025

PARQUE NACIONAL QUEEN ELIZABETH (1)



En el Parque Nacional Queen Elizabeth contratamos un safari para ir al sector de Ishaha. Fuimos por pistas de tierra, bordeadas por acacias planas. Vimos manadas de antílopes y búfalos, algunos elefantes y aves.

Había antílopes de varios tipos, con cuernos y sin ellos. Los búfalos transportaban los pájaros blancos sobre el lomo, que les libraban de moscas, insectos y parásitos.



En la pista encontramos grupos numerosos de monos babuinos que nos miraban pasar. Nosotros también los observamos.

Lo que no encontramos fueron los leones trepadores de árboles, que subían a las ramas para escapar del calor y los insectos. Buscamos con atención los árboles más fuertes y miramos las ramas, pero nada. Vimos leones en el Parque Nacional Murchinson, pero en Ishaha los leones no aparecieron. Otra vez será...




Nos alojamos en el Engiri Game Lodge, en una cabaña con porche, dentro del parque. Por la mañana temprano y por la noche después de las siete, para volver a la cabaña había que ir custodiado por un guardia, por los encuentros fortuitos con algún animal.

Cada mañana venía un elefante a pedir comida en la puerta de la cocina, y le daban una cesta con frutas. Pero si le parecía poco arrancaba algunas hojas o ramas del jardín. Desayunaba con nosotros.




viernes, 14 de febrero de 2025

SAFARI EN EL P.N. MURCHINSON



En el Parque Nacional Murchinson Falls nos alojamos en el Red Chilli Hideaway, cerca del río Nilo Victoria. El campamento ofrecía bungalows, llamados bandas, tiendas con camas y tiendas clasicas. Pasamos una noche en bungalow con baño interior, y otra en tienda con camas.  





Allí contratamos un safari (game drive). Partimos a las seis de la mañana en un jeep abierto. Recorrimos los dos tipos de sabana del parque: la sabana húmeda y la sabana seca, con hierba alta dorada. 

Primero encontramos una jirafa aislada y luego grupos de jirafas. Eran de la especie jirafa reticulada, una bonita piel. Se movían lenta y elegantemente, comiendo de las ramas altas.

Después encontramos manadas de 10 a 15 búfalos con grandes cuernos. Sobre el lomo transportaban aves que los desparasitaban. Era un beneficio mutuo entre búfalos y aves, una simbiosis natural. Nos miraban vigilantes, resultaban imponentes.


Por la pista de tierra roja cruzaban de vez en cuando antílopes y elefantes. Los antílopes, de piel marrón anaranjada, eran los más abundantes. Había antílopes de diferentes tipos: impalas, elands, ciervos, gacelas o waterbucks.




Los elefantes eran muy bellos, con grandes orejas y colmillos blancos. Vimos una familia con su pequeña cría. Comían hierbas con la trompa y se daban aire moviendo sus orejas. Había manadas de elefantes entre los árboles.


Lo más impresionante fue encontrar a un grupo de ocho a diez leones, descansando a la sombra de un árbol. El gran león nos miraba impertérrito,  con su melena. Cerca descansaban varis leonas y sus crías, alguna dormitando estirada. Nuestro jeep abierto estaba muy cerca, y ni se movieron. Pudimos observarlos bien. Era un espectáculo de la naturaleza.




martes, 4 de agosto de 2015

EL DELTA DEL OKAVANGO (2). RESERVA MOREMI


El segundo día en el Delta del Okavango contratamos una excursión a la Reserva Moremi. Leímos que la Reserva reunía la mayor concentración de vida salvaje del continente.

Fuimos en un jeep con asientos traseros abiertos, por pistas arenosas. En dos horas llegamos a la puerta sur de la Reserva. Allí nos registramos y desayunamos. Nada más entrar nos recibieron varios grupos de diferentes especies de antílopes: impalas, kudus, Steinbock y Tsessebe. Había antílopes con cuernos y sin ellos, con cuernos cortos y largos, negros o anillados blancos y negros. 




En seguida vimos elefantes cogiendo hojas de las ramas con su trompa y arrancando ramas enteras. También se frotaban contra los troncos y llegaban a partirlos. Eran unos destructores de árboles, pero muy bellos. Podían comer unos 300kg y bebían 160 litros de agua diarios. Cada trago con la trompa eran unos 9 litros. 


Encontramos grupos numerosos de jirafas, algunos de treinta ejemplares, con su bonita piel reticulada También vimos ñús, hipopótamos en tierra con pájaros sobre el lomo, hipopótamos en el agua sumergidos, cebras, facoceros y serpientes, las águilas eran sus depredadores. Las mangostas correteaban y comían insectos.






El jeep se metió por las pistas de la sabana, por una zona de hierba alta amarilla, territorio de los leones. De repente paró y el guía señaló una mancha marrón a lo lejos. No veía nada, pero entonces se movió. Nos aproximamos más y distinguimos una leona merodeando arriba y abajo. Y entonces sucedió la gran sorpresa: tras un termitero blanco asomó la cabeza de un león con su melena. Nos aproximamos a pocos metros del termitero, y entonces el león se levantó, imponente. Fueron unos momentos inquietantes. El león nos miró y me sentí desprotegida con los asientos abiertos del jeep. Dos zancadas y llegaba hasta nosotros. Pero decidió ignorarnos y retrocedió marchándose. Impresionante.



Comimos en la Laguna Xini, un marco inmejorable. Nos sentamos en el tronco de un árbol a contemplar la laguna y aparecieron antílopes, ñus, jirafas y elefantes simultáneamente. Nos recordó a la laguna del Parque Nacional Etosha, en Namibia. Las jirafas abrían sus patas delanteras en triángulo para poder llegar al agua a beber. Se acercaban a la orilla lentamente y con cautela, vigilantes.

Había un grupo de elefantes bañándose. bebiendo y echándose barro con la trompa para refrescarse. Uno de ellos amenazó a una jirafa, que acabó por irse, pero con paso lento, con dignidad. Luego los elefantes desfilaron en hilera con sus crías pequeñas junto a la orilla, ondulando sus trompas, y se perdieron en la sabana. Fue emocionante y todo un privilegio ver la fauna salvaje en su hábitat natural y contemplar la naturaleza del entorno.