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sábado, 5 de septiembre de 2026

CANADÁ: EL PUENTE COLGANTE CAPILANO



Junto al Canada Place de Vancouver cogimos un free shutlte, que nos llevó al Parque Capilano, a 11km de la ciudad. Un trayecto corto de veinte minutos. Pagamos 77,5$ (48€) por cada entrada. El nombre del parque es en recuerdo de Joe Capilano, líder de los nativos Squamish que luchó por el reconocimiento de los derechos y el estilo de vida tradicional de los nativos

Hay varios topónimos con el nombre de Capilano: un lago, un río y una carretera, además del parque y su puente colgante. A la entrada del parque hay tótems de los primeros pobladores indígenas, con figuras simbólicas y protectoras de animales talladas.


El Puente Colgante Capilano tiene 140m de longitud y una altura de 70m sobre el río Capilano. Es impresionante. Gruesos cables de acero lo sujetan. Es ancho y forma un arco. Como hay bastantes visitantes se balancea al pasar.

El puente original fue construido en 1889 por un ingeniero civil escocés con cuerdas de cáñamo y tablones de cedro. Fue reemplazado por un puente de cables de acero en 1903 y fue reconstruido en 1956. En 2006 un abeto Douglas de 300 años y 46 toneladas se desplomó sobre el puente durante una tormenta de nieve, sin dañarlo. Una muestra de su resistencia.



Al otro lado del puente seguimos el recorrido llamado Treetop Adventure. Caminamos por siete pasarelas conectadas entre las copas de los árboles a distintos niveles, admirando el verdor del bosque. También vemos varias ardillas correteando. Una de las ardillas más traviesa, derriba un vaso de café para probarlo y roba galletitas que parecen gustarle.

 


La mayoría de árboles son los gigantes abetos Douglas y cedros rojos de gruesos troncos y cientos de años de antigüedad, y corteza rugosa. El mayor es el llamado Grandpa Capilano de 75m de altura y 800 años de antigüedad. Abundan los helechos y el musgo en rocas y troncos. Y se ve el río Capilano con alguna pequeña cascada. Un precioso paisaje.




En otra zona del parque vemos las aves rapaces: un águila de pico amarillo y un gran búho americano de ojos amarillos. Ambos están con sus garras posadas sobre el guante protector del cuidador. El búho americano también se conoce como búho cornudo, y su peculiaridad es que puede rotar el cuello 270° en ambas direcciones. Pregunté el peso del búho y me dijeron que unos 10kg. El búho nos miraba y giraba solo un poco su cuello, como si no quisiera mostrar del todo sus habilidades, indiferente a los visitantes.




viernes, 21 de febrero de 2025

BARCO POR EL CANAL DE KAZINGA. N.P. QUEEN ELIZABETH (2)


El Canal de Kazinga, en el Parque Nacional Queen Elizabeth, tenía 32 km y conectaba el Lago George con el Lago Alberto. El Lago George estaba más alto, se alimentaba de los arroyos de las montañas Rwenzori (conocidas como "Montañas de la Luna"), y la corriente fluía hacia el Alberto.

Cogimos un barco con toldillo para recorrer una parte del canal. Las orillas estaban llenas de vegetación con arboleda, papiros de plumero, cactus y palmeras.

Vimos decenas de hipopótamos y elefantes. Los elefantes comían hierba en la orilla, aleteaban sus grandes orejas y se tiraban tierra o barro con la trompa sobre el lomo, para refrescarse. Estaban activos y comiendo veinte horas al día, y solo dormían cuatro horas.

El grupo más numeroso fue una manada de 18 ejemplares. Las crías estaban entre ellos, y algún mamaba de su madre. Era hipnótico contemplar los movimientos de un grupo de elefantes en su hábitat natural.

Los hipopótamos estaban medio sumergidos en grupos, dejando asomar sus ojos, las orejas rosadas y sus lomos. De vez en cuando abrían sus grandes bocas. Nos aproximamos bastante  a ellos con la barca, y no parecieron inmutarse.

También vimos algún cocodrilo en la orilla, uno con bonitas rayas amarillas y verdes, y muchas aves como el Martin Pescador, el águila pescadora, el bulbul, etc. En la parte de tierra de algunas orillas había agujeros excavados, donde aves blancas instalaban sus nidos.





miércoles, 19 de febrero de 2025

PARQUE NACIONAL QUEEN ELIZABETH (1)



En el Parque Nacional Queen Elizabeth contratamos un safari para ir al sector de Ishaha. Fuimos por pistas de tierra, bordeadas por acacias planas. Vimos manadas de antílopes y búfalos, algunos elefantes y aves.

Había antílopes de varios tipos, con cuernos y sin ellos. Los búfalos transportaban los pájaros blancos sobre el lomo, que les libraban de moscas, insectos y parásitos.



En la pista encontramos grupos numerosos de monos babuinos que nos miraban pasar. Nosotros también los observamos.

Lo que no encontramos fueron los leones trepadores de árboles, que subían a las ramas para escapar del calor y los insectos. Buscamos con atención los árboles más fuertes y miramos las ramas, pero nada. Vimos leones en el Parque Nacional Murchinson, pero en Ishaha los leones no aparecieron. Otra vez será...




Nos alojamos en el Engiri Game Lodge, en una cabaña con porche, dentro del parque. Por la mañana temprano y por la noche después de las siete, para volver a la cabaña había que ir custodiado por un guardia, por los encuentros fortuitos con algún animal.

Cada mañana venía un elefante a pedir comida en la puerta de la cocina, y le daban una cesta con frutas. Pero si le parecía poco arrancaba algunas hojas o ramas del jardín. Desayunaba con nosotros.




viernes, 14 de febrero de 2025

BARCO POR EL NILO VICTORIA

Otra excursión en el Parque Nacional Murchinson Falls fue ir en barco hasta las cataratas. Desde el campamento Red Chilli fuimos andando diez minutos hasta el embarcadero de Paraa. Allí cogimos un barco por el río Nilo Victoria. Las orillas estaban llenas de verde vegetación, que se reflejaba en el agua. 
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Vimos algún cocodrilo, tomando el sol en la orilla, y esperando tranquilamente a sus presas. Encontramos grupos de hipopótamos sumergidos en el río, refrescándose y dejando asomar sus ojos, sus orejas rosadas y parte del lomo. Uno paseaba solo por la orilla, con su gran corpachón.




Los animales más abundantes en las orillas del río eran los elefantes. Se acercaban familias con sus crías a beber y refrescarse. Hacía calor, la temperatura era de 36° y se echaban agua en el lomo con la trompa. Tenían colmillos blancos y grandes orejas, con las que se daban aire, a modo de abanico.




El final del recorrido fueron las Cataratas Murchinson. Al acercarnos oímos el estruendo, la corriente bajaba más rápida y arrastraba plantas flotantes. Entonces las vimos aparecer. Un salto de agua de 43m de altura, cayendo entre las paredes rocosas y la vegetación. 
Nos acercamos a la roca de Baker, donde algunos desembarcaban para subir a la cima de las cataratas. Cuando fuimos no lo hacían por el nivel del agua