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domingo, 13 de junio de 2021

NAUPLIA

 


Desde Atenas fuimos en autobús hasta Náuplia, en la región del Peleponeso, en un trayecto de dos horas. Nàuplia (o Nafplio) es un bonito pueblo del Peloponeso, resguardado por una bahía y bajo la Fortaleza veneciana de Palamedes. Sus callejuelas tienen encanto, con casas venecianas, mansiones neoclásicas, museos y tabernas. Algunos muros están adornados por buganvillas o cubiertos de hiedra.




El nombre deriva del personaje mitológico de Nauplio, el hijo de Poseidón y Amimone, aunque otras tradiciones indican que Nauplio fue el fundador de la ciudad. Permaneció en manos de romanos y bizantinos hasta primeros del s. XIII. En el s. XIV fue vendida a los venecianos, en el s. XVI fue ocupada por los otomanos y en el s. XVII los venecianos la recuperaron. Todos dejaron su huella y no es extraño que se disputaran un lugar de tanta belleza. Los venecianos fortificaron la ciudad y construyeron el Castillo de Palamedes.


Paseamos por sus calles, viendo la Iglesia de San Nicolás y la Iglesia de San Jorge, por el Puerto y el litoral. En una isla rocosa en medio del mar está la Fortaleza Bourtzi, bastante imponente. Fue edificada por los venecianos en el s. XV. Decían que las almenas eran idénticas a las del Kremlim de Moscú, también construidas por los venecianos. Fue disuasoria para los piratas, en ella residieron verdugos y fue hotel de lujo. Quisimos ir a verla, pero los barcos no salían por el covid. Allí celebraban cada año un festival de música folklórica.



Visitamos la Fortaleza Veneciana de Palamedes del s. XVII, sobre una colina de 216m de altura. Había escalones para subir, pero con 38º no nos pareció buena idea y cogimos un taxi. Era una enorme ciudadela, con bastiones, patios y dependencias con arcos. Ofrecía vistas de la ciudad y del Golfo Argólico en el Mar Egeo. 






Por la noche elegimos una de las coquetas terrazas y cenamos ensalada griega con queso feta y tallarines con gambas, acompañado por vino blanco Retsina. Leímos que el sabor del vino tenía su origen en la práctica de sellar con resina del pino de Alepo las ánforas de vino. La gastronomía es otro motivo para disfrutar del viaje por Grecia.