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sábado, 22 de agosto de 2026

SCHAFFHAUSEN

 


La ciudad de Schaffhauser (Escafusa en español) está a orillas del río Rin. Las aguas del Rin permitieron el desarrollo de la industria textiles, química, mecánica y relojera. El nombre significa "casa de ovejas" o "lugar de pastoreo", por eso el carnero está en su escudo heráldico. Llegamos en tren desde Zürich. Desde el tren se ven las cascadas del Rin.

Su centro histórico es peatonal y tiene edificios son de la época renacentista decorados con frescos en la fachada, esculturas y fuentes. La mayoría de edificios está en la calle Vorstadt. Es bonita, como todas las ciudades suizas que hemos visitado.



La joya de la ciudad es la Haus zum Ritter (Casa del Caballero) con unas maravillosos frescos anaranjadas representando hombres con armadura y escudos, ninfas desnudas, caballos o un carro. Tiene un balcón mirador adosado a la fachada. Otros edificios son el Zum Goldenen Ochsen (El Buey Dorado) o el Zum grossen Kafig (La Gran Jaula), que parece que fue una prisión. Lo mejor es pasear admirando sus fachadas y fijándose en los detalles ornamentales. 






La ciudad tiene varias fuentes con estatuas, como la Mohrenbrunnem (Fuente del Moro), una histórica fuente renacentista del s. XVI con una columna decorada con relieves de leones y mascarones, coronada por la estatua de un guardia portando un escudo con el águila bicéfala imperial. En suiza la figura del "moro" representa prestigio social, símbolos religiosos católicos, gremios antiguos o motivos heráldicos. Otra fuente es la Tellbrunnem, que representa a Guillermo Tell con su arco, símbolo legendario de la independencia suiza en el s. XIV.



Los balcones saledizos, con adornos de escudos y relieves, eran un símbolo de status de la burguesía. Leímos que el casco histórico conservaba casi 170




Los comercios conservan letreros de forja como el de un panadero con las espigas, o las uvas de una casa de vinos.




La Iglesia de San Johan, es de estilo gótico. Su construcción comenzó en el año 1000, ampliada en el s. XIV. Su torre destaca al fondo  tras el edifico rosado del antiguo granero y biblioteca municipal. Hay otras iglesias como el Monasterio Alterheiligen o Münsterkirche. Tiene un claustro, pero estaba cerrado por obras.



Hay otros edificios bonitos con buhardillas y chimeneas, o el edificio Güterhof del s XIX, un antiguo almacén junto al río Rin reconvertido en espacio gastronómico.



La Torre Schwabentor tiene un reloj en la parte superior. En uno de sus lados conserva restos de la antigua muralla con almenas.


La Torre Obertorturm o Puerta Superior fue la torre residencial de la familia Fridbolt. Era la entrada occidental de la ciudad y por allí pasaban todas las mercancías transportadas por el Rin entre el lago Constanza y Basilea, trasladadas en carros por los rápidos infranqueables y cataratas del Rin, a solo 2km de la ciudad. Se ven desde el tren. Tiene una altura de 47m y sirvió de atalaya para vigilar incendios.   


La Fortaleza Munot del s. XVI es circular, con un diámetro de 50m y muros de 4m de grosor. La entrada es gratuita. Para visitarla cruzamos el foso, donde hay algunos ciervos, por el puente. En el sótano está la casamata, una gran bóveda sostenida por nueve gruesos pilares. Una escalera de caracol lleva a la parte superior con almenas. Hay un torreón y pueden verse los tejadillos hechos con tejas tubulares como escamas de pescado. Las vistas de la ciudad son espectaculares.





sábado, 13 de septiembre de 2025

BREST

Brest es una de las ciudades más antiguas de Bielorrusia, que celebró en 2019 los mil años de su fundación. Está ubicada muy cerca de la frontera de Polonia. Llegamos en tren desde Minsk, a 259km, un trayecto de 3,5h. La Estación de Tren tiene aire antiguo, con un mural con relieves con la hoz y el martillo.



La Fortaleza de Brest del s. XVIII, es uno de los principales atractivos de la ciudad. Comprende cuatro islas: una central con la Ciudadela amurallada, y tres islas alrededor conectadas por puentes.

Entramos a la Fortaleza por una puerta enorme con una gran estrella central recortada en el bloque de cemento. Se oían sonidos de bombas cayendo y música con himnos patrióticos. Caminamos por el jardín y encontramos un grupo de cuatro cañones, que recordaban la defensa de la Fortaleza de los ataques nazis, uno de los hitos heroicos de la nación. Los alemanes lograron atravesar la Fortaleza e invadieron Bielorrusia.


Llegamos a la icónica escultura "Valor", una roca gigantesca de 35m de altura con la cabeza de un soldado tallada. Al otro lado hay relieves de la defensa del fuerte.  

Alrededor hay lápidas de soldados caídos, una llama eterna, una corona de flores y un altísimo obelisco. Todo es grande en Bielorrusia. La escultura y su entorno es imponente y triste. 



Al lado otra escultura con la figura de un soldado soviético gigante arrastrándose, sosteniendo su ametralladora y su casco. No es un arte que deje indiferente. 



Junto a las esculturas está la Iglesia San Nicolás de fachada blanca con cúpulas verdes y estilo bizantino. En el interior vimos el oficio de tres sacerdotes ortodoxos de espaldas a los fieles. Tiene una bonita lámpara piramidal frente al altar.




Llegamos a la Puerta Kholmskie de ladrillo rojo, como la muralla, y cruzamos el puente hacia otra isla. Era muy relajante pasear por allí viendo los reflejos de los sauces llorones en las orillas. Un lugar bello y lleno de paz, con un pasado trágico.




La calle peatonal Sovietskaya es el centro de reunión y vida social de la ciudad, con tiendas, cafés y restaurantes. La recorrimos entera, viendo los edificios antiguos pintados en colores pastel y con alguna buhardilla. Tiene bonitas farolas y pérgolas.



Empezamos viendo el Winter Garden un invernadero con cubierta acristalada, con vidriera con forma de flor en la entrada. El interior recreaba diferentes ecosistemas, el trópico o el desierto, pero estaba cerrado.


Frente al invernadero está la Iglesia ortodoxa de San Nicolás, amarilla con cúpulas de bulbo azul oscuro. Se inauguró en 1906 para conmemorar el final de la guerra entre Rusia y Japón. El interior es recargado, con muchos iconos.


La plaza Lenina, con grandes edificios gubernamentales y el Banco Nacional de Bielorrusia, conserva una estatua de Lenin con flores rojas a sus pies, señalando la ciudad. En Rusia habían retirado todas sus estatuas.



Otro guiño al pasado es el Kafe Gagarin, que rinde homenaje al héroe nacional Yuri Gagarin, el primer astronauta en dar una vuelta a la órbita de la tierra

El restaurante tiene ambiente soviético, con manteles rojos y blancos, y servilletas con una estrella roja Las paredes están forradas de recortes de periódico con noticias de la gesta. Y el mural central representa su cara sonriente con la escafandra. Cenamos pelmeni (los saquitos de masa rellenos de cordero), junto a Gagarin.


Antes de que anocheciera vimos al Farolero. Era una tradición que el farolero encendiera las antiguas farolas de queroseno. Habían mantenido el ritual con un grupo de 10 farolas al final de la calle.

Apareció el Farolero con su gorra y su uniforme antiguo, y una escalera. Subió a la farola y la encendió con una llama muy débil. El público aplaudió y querían hacerse fotos con él. Repitió el ritual con cada farola. Una curiosidad.