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martes, 5 de septiembre de 2023

LA NECRÓPOLIS DE RADIMLJA


La Necrópolis de Radimlja estaba cerca de Mostar, a solo 33km. Era la más antigua de Bosnia y el conjunto de mayor calidad artística. Declarada Patrimonio de la Humanidad. Estaba en un espacio al aire libre, entre cipreses y otros árboles, junto a la carretera.


El recinto tenia 135 lápidas medievales llamadas Stecak, de los s. XII y XVI, grabadas con figuras, dibujos geométricos y cenefas. Entre las formas geométricas destacaban las espirales. Había estelas, sarcófagos y cruces. Estaban decoradas con inscripciones y relieves que representaban gente bailando, guerreros, ciervos y símbolos misteriosos.


La lápida más icónica tenía el relieve de un hombre con su mano derecha levantada y un arco en la espalda. Era la más llamativa y curiosa. Aunque había varias figuras saludando con la mano levantada. Un saludo de siglos de antigüedad.


Leímos que de las 135 tumbas se eliminaron algunas con la construcción de la carretera en la época del Imperio Austro-Húngaro, y otras quedaron aisladas al otro lado. Nos sorprendió que estuvieran al aire libre, expuestas a la erosión del sol y las lluvias, sin que hubieran construido un tejadillo. Pero si aquellas piedras históricas habían resistido tantos siglos, podían perdurar mucho más. Un lugar interesante y curioso.




jueves, 17 de febrero de 2022

LAS RUINAS MAYAS DE YAXCHILÁN Y BOMPASAK


A las cinco y media de la madrugada nos pasó a recoger la furgoneta. Desde Palenque hicimos una hora y media de ruta por una carretera en la oscuridad de la selva, y vimos amanecer. El trayecto fue bonito, con vegetación verde y árboles con los troncos forrados de hojarasca.

Cogimos una barca por el río Usumacinta para llegar a las ruinas de la antigua ciudad maya de Yaxchilán. El río Usumacinta marca la frontera entre México y Guatemala. Era el río más caudaloso de México y el más largo de Centroamérica. En sus orillas vimos cocodrilos. Pasamos por las montañas del Petén y vimos la entrada del Cañón Usamacinta, llamada Boca del Cerro, una hendidura en la montaña. Las paredes tenían 300m de altura. Cerca estaba el Delta del río Usumacinta, el séptimo del mundo.



El Yacimiento Yaxchilán estaba en plena selva y con acceso único a través de un meandro del río. La barca tardó unos 40 minutos. Había unos 120 edificios esparcidos entre la vegetación. Seguimos un sendero y llegamos a la Gran Plaza, donde se ubicaban las estructuras y edificios más importantes.

La estructura 33 de la Acrópolis era la más impresionante y la más grande del recinto. Estaba sobre una colina y subimos sus empinadas escaleras. El edificio 17 se cree que fue una especie de baño de vapor. Frente a él estaba la estela 1, en cuyos lados había dos figuras de animales, un cocodrilo y un jaguar, muy desgastados. Otro edificio era el del Juego de la Pelota. Los dinteles de las puertas y estelas tenían inscripciones y figuras talladas en la piedra, de relieves muy bien conservadas, con algunos personajes femeninos. Todo el yacimiento era Patrimonio Cultural.




          






Luego volvimos al embarcadero y seguimos ruta con la furgoneta hasta las ruinas de Bompasak. El recinto arqueológico oculto en la selva fue descubierto en 1946, después de que un indígena lacandón llevara hasta allí a Charles Frey y Jhon Bourne. Era conocido por las estelas de la Gran Plaza y de la Acrópolis, y por el Templo de las Pinturas.



Las pinturas en paredes y techos estaban consideradas las mejor conservadas de la América Prehispánica. Para entrar en la pequeña cámara del Templo de las Pinturas había que dejar fuera las mochilas y entrar de uno en uno. Las fotos sin flash y vídeos estaban permitidos. Nos sorprendió la intensidad de los pigmentos rojos, azules y amarillos ocre. Las pinturas narraban guerras, historias dinásticas y celebraciones.




En la selva se oían aves y monos aulladores que, de vez en cuando, armaban un gran griterío. Disfrutamos del día, fue un interesante y bonito paseo por la historia y la naturaleza, viendo las ruinas mayas entre árboles envueltos en hojarasca. 

miércoles, 26 de febrero de 2003

LAS RUINAS MAYAS DE COPÁN

 

En Honduras visitamos Copán, el sitio arqueológico de la antigua civilización maya. Del siglo V al siglo IX Copán estuvo vinculado con Tikal (Guatemala), y fue la capital de un importante reino del periodo Clásico y una poderosa ciudad-estado. 

Caminamos por un sendero desde la población hasta las ruinas. El entorno era selva de bosque tropical con grandes ceibas, el árbol sagrado maya. De los árboles caían cientos de hojas doradas, que volaban como mariposas. Las grandes raíces de los árboles se incrustaban en las piedras milenarias.


Leímos en la guía de Lonely Planet que el Conjunto Principal era el núcleo de la antigua ciudad con un área de 600 por 300 metros. Lo formaban la Acrópolis, el complejo real construido en el lado sur, y un conjunto de estructuras más pequeñas. Llegamos a la Gran Plaza con varias estelas de piedra con grabados. 

Las estelas eran del periodo entre el año 613 y 738, y estaban identificadas con letras: A, B, C, D, F o H. En la parte anterior tenían esculpida la efigie de un rey, como el llamado Dieciocho Conejo. Por detrás tenían columnas de jeroglíficos, de dibujos geométricos intrincados. En alguna se veían restos de la pintura roja original. Los relieves en la piedra estaban muy bien conservados. Nos gustó especialmente la estela B.



Estela B de Copán



Cerca estaba el Juego de Pelota mesoamericano, en una explanada con rampas. Lo decoraron con imágenes del guacamayo rojo, un ave destacada en la mitología maya, que vimos por allí. Junto a él la Escalinata de los Jeroglíficos, construida durante el reinado de Humo Caracol. Estaba protegida de las lluvias y soles por un tejadillo. Eran 63 escalones con la historia contada mediante varios millares de glifos de la casa real de Copán, flanqueados por rampas decoradas con más relieves y jeroglíficos. El altar frente a la escalinata tenía una serpiente emplumada con una cabeza humana emergiendo de su boca. 

Paseamos por el resto de estructuras y descansamos a la sombra de los árboles, tumbados en la hierba, o sentados en las piedras. Escribí el diario de viaje y hasta puede hacer algunos dibujos de los relieves. Leímos que en uno de los altares los arqueólogos habían descubierto huesos de 15 jaguares y varios guacamayos, probablemente sacrificados allí.





          





Estela H  de Copán

Bajo las ruinas habían excavado túneles abiertos al público desde 1999. Leímos que visitarlos podía ser una experiencia emocionante y tal vez una ocasión única por si los cerraban en el futuro. El túnel Rosalila era corto y tenía unas ventanas con cristales para poder ver la gran máscara esculpida en la piedra y bastante deteriorada. El Templo de Rosalila estaba construido sobre otra estructura, ya que los mayas al cambiar los reinados solían destruir los templos y construir sobre lo destruido. El túnel de los Jaguares era más largo, con 700m, pero no estaba abierto al público totalmente. En él estaba la Tumba Galindo, donde se habían hallados huesos, cuchillos y cuentas de collar de obsidiana. 

Estuvimos varias horas paseando entre las ruinas mayas entre la naturaleza, y admirando los históricos grabados tallados en la piedra, hasta que cerraron el recinto. Un merecido Patrimonio de la Humanidad.



Viaje y fotos realizados en 2003