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lunes, 7 de septiembre de 2026

PARQUE NACIONAL BANFF: LAGOS GLACIARES Y MONTAÑAS ROCOSAS


Las Montañas Rocosas de Canadá tienen cuatro parques nacionales contiguos, y tres parques provinciales, declarados Patrimonio de la Humanidad. El primero que visitamos es el Parque Nacional de Banff.. Contratamos un tour para ver los cuatro lagos y vamos en una furgoneta pequeña de 12 plazas. Atravesamos bosques de abetos y montañas.

El primero de la ruta es el lago Peyto, y nos impresiona su belleza. Es un lago de alimentación glaciar y sus  aguas tienen un intenso color azul turquesa por el limo glacial que arrastran, llamado "harina de roca". Como peculiaridad dicen que tiene forma de cabeza de lobo, lo confirmamos. 


Después entramos en el Parque Nacional Yoho, que tiene 30 picos de más de 3000m, más de 400km de trails desde senderos en valles con vegetación a rutas por montañas menos accesibles. 

En el P.N. Yoho está el lago Emerald, verde esmeralda por las pequeñas partículas de desechos de glaciares llamadas harina de roca. De fondo las Montañas Rocosas con sus abetos. Recorremos caminando las orillas, buscando ángulos para las fotos. Alquilan barcas y debe ser muy relajante deslizarse en esas tranquilas aguas.






El Natural Bridge es un puente de piedra, rocosa formado por la erosión causada por el río Kicking Horse. También está en el P.N Yoho. Las aguas bajan revueltas y horadan la roca, se forman remolinos espumosos y pequeñas cascadas, y el agua es tan blanca que parece leche. En invierno se congela, debe ser un espectáculo.






Volvemos a entrar al Parque Nacional de Banff y comemos en uno de los restaurantes de la zona del lago Louise. El lago Louise es la joya del Parque Nacional Banff. Es otro lago glaciar de aguas azul turquesa y está rodeado por un anfiteatro de montañas con el Glaciar Victoria. Es llamado así por la hija de la reina de Inglaterra.



Tiene 70m de profundidad y 2km de extremo a extremo. El primer hombre blanco que lo "descubrió" fue el topógrafo ferroviario Tom Wilson. En el lago está el enorme Chateau Lake Louise, construido en 1894. Demasiado grande para nuestro gusto, pero un auténtico lujo.

En la zona del lago hay senderos, casas de té y vistas espectaculares de las Montañas Rocosas, que han seducido a montañeros, pintores y visitantes durante siglos. Hay algún cartel advirtiendo de la presencia de osos en la zona, pero solo vemos ardillas juguetonas, comiendo y correteando. 



El último que vemos es el lago Moraine, a solo 15km del lago Louise. Es el más majestuoso por estar circundado por un circo de montañas. Está en el llamado Valle de los Diez Picos; desde el lago se ven siete picos. Por detrás está el Mont Temple en forma de pirámide y los otros. 

Sólo se puede acceder a este lago de junio a principios de octubre por las nieves. El agua es azul turquesa y se siente la naturaleza salvaje. Todos los lagos son de gran belleza, pero tal vez el lago Moraine con su circo de montañas y el Louise con el glaciar, han sido los que más nos han gustado.





Hay carteles advirtiendo de la presencia de osos grizzly y negros. Para caminar por la zona hay que formar grupos de cuatro personas mínimo, según la ley, para molestarlos lo menos posible y que no haya riesgo de ataque. En el hotel venden sprays para osos a 5$.

En esta época los osos están muy atareados comiendo para almacenar reservas para la hibernación. Deben ingerir 35.000 calorías al día, mucho trabajo para conseguirlas con su dieta de frutos del bosque, bayas, flores y raíces. El 75%-85% de su dieta es vegetal; el resto lo obtienen del pescado (salmón y trucha), insectos y pequeños mamíferos. Las osas suelen tener dos oseznos, que acompañan a la madre durante cinco años. En el trayecto en furgoneta, tenemos la suerte y la sorpresa de encontrar cerca de la carretera un gran oso negro comiendo hierba tranquilamente. 

viernes, 12 de septiembre de 2025

P.N.BELOVEZSHKAYA



En Brest cogimos una Marshrutka, las furgonetas colectivas, para visitar el Parque Nacional Belovezskaya. El parque es Patrimonio de la Humanidad.

Se puede hacer senderismo o coger bicicletas. Nosotros nos apuntamos a una excursión por el parque con un bus que sale a las 11h (hay otra salida a las 14h). Atravesamos bosques de pinos y robles. Caminamos por un sendero y vemos un roble de 550 años, 2m de diámetro y 31m de altura.


El parque se inauguró en 1932, aunque fue un coto de caza de zares, príncipes y secretarios del Partido Comunista. Vimos un tramo del antiguo Camino Real. 

Paramos en otro punto del parque con un Museo al aire libre con casas tradicionales. Son cabañas de madera y en el interior hay dormitorios con cunas colgantes, la cocina, sala de caza con una piel de lobo y de oso, un telar y coloridos textiles. En otra cabaña hay una pequeña destilería con alambiques de cobre. Nos ofrecen un chupito de licor fortísimo y una pan de centeno con tocino. 





Al final de la excursión visitamos el "zoo", un recinto con varias especies de animales enjaulados: ciervos, osos, lobos, jabalís, águilas,  caballos y bisontes.  El espacio de los osos y los lobos es muy reducido y da pena verlos. 

Los bisontes son los únicos ejemplares europeos que se conservan en el continente, y son los que más interés teníamos por ver. Tienen un recinto más grande con vallas. Vimos una familia de seis ejemplares. El más grande era impresionante, con sus cuernos y su joroba. 




jueves, 14 de octubre de 2010

LOS OSOS PANDA CHINOS


 
Desde Chengdou fuimos en una furgoneta hasta la Reserva del Panda Gigante, a unos 10km. El Oso Panda está considerado uno de los mayores mamíferos del mundo. Sólo quedaban unos 200 ejemplares en zoos, según leímos. En sus orígenes la especie fue carnívora, como otros osos, pero se adaptó a la dieta de bambú. Dado su tamaño necesita grandes cantidades de bambú para cubrir sus necesidades nutricionales.





Nos adentramos en un camino boscoso. En algunos tramos las altas cañas de bambú se curvaban formando un arco de bóveda sobre nosotros. Vimos a los primeros ejemplares de Panda comiendo tallos de bambú, sentados en la hojarasca. Resultaban graciosos con sus movimientos lentos y algo torpes. Las orejas eran negras y alrededor de los ojos también tenían una mancha negra, como un parche. El pelaje era blanco con franjas negras en el lomo y las patas. Leímos que el color del pelaje era una adaptación al paisaje nevado.

Los vimos jugar entre ellos, abrazarse y rodar juntos, quedarse panza arriba y rascarse contra la corteza de los árboles o con sus garras. Trepaban por los troncos, pero procuraban economizar movimientos, ya que dormían unas dieciséis horas al día. Por eso era mejor ir a primera hora, tal como hicimos, para verlos más activos.


 
Visitamos la guardería de la reserva, donde tenían varias crías dormitando. Disponían de incubadoras y de todos los recursos. Nacían sonrosados y tan pequeños como una mano, al mes les crecía el pelo y a los seis meses ya comían. Parecía increíble que se desarrollaran hasta alcanzar su gran tamaño. Pero otras sorpresas mayores nos esperaban en China.
 
© Copyright 2010 Nuria Millet Gallego