Mostrando entradas con la etiqueta bambú. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bambú. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de febrero de 2026

CAMERÚN: LA CHEFFERIE DE BATOUFAM



Atravesamos la puerta de entrada a la Chefferie de Batoufam, adornada con los animales simbólicos: la araña y la tortuga. El reino de Batoufam fue fundado en el s. XVIII. Una de las características de este cacicazgo es su variada arquitectura basada en las tradiciones. Es un auténtico museo al aire libre.

Los edificios interiores están adornados con bonitos murales con figuras y dibujos geométricos.






Primero se encuentra un edificio de bambú con columnas talladas en madera y máscaras en la pared. Vemos una galería con variadas máscaras que elaboran los artesanos de la Chefferie.

El Palacio es laberíntico, una sucesión de edificaciones y patios con habitaciones alrededor. Está repleto de tallas de madera: estatuas, columnas, marcos y puertas. Hay tallas de animales, cada una con su simbolismo: la tortuga simboliza larga vida, el camaleón la adaptación, el lagarto se asocia a la fecundidad.


Las puertas de las casas están decoradas para identificar a sus moradores, y hay máscaras ornamentales colgadas. Los sirvientes de la familia iban rotando cada semana.


          


Vemos el recinto-patio de los herreros que fabricaban en la forja las herramientas domésticas de caza, pesca y agricultura. Las mujeres no podían entrar en esa zona porque se consideraban puras y para no dañarlas. Otros edificios tienen murales con dibujos geométricos y tribales en las paredes.





El recinto más espectacular está repleto de variadas tallas de madera. Hay un trono real de madera con figuras en el respaldo y adornado con cauris blancos, las conchas africanas. A las mujeres les está permitido sentarse en el trono, y no puedo evitar probarlo.



Otros recintos son los de las Sociedades Secretas y  el de Medicina Tradicional. Nos explican que si no sabían que enfermedad tenía la persona, le hacían una sangría y le inyectaban sangre a un animal salvaje del bosque. Luego observaban lo que comía el animal y con eso elaboraban el remedio.



En otras estancias alojaban al rey y sus esposas durante nueve meses o más hasta que tuviera un hijo. El último rey estuvo dos años. Vimos algunas mujeres allí, lástima que no pudimos estar con las esposas. Nos gustó mucho la Chefferie de Batoufam y nos pareció una de las más interesantes. 


jueves, 14 de octubre de 2010

LOS OSOS PANDA CHINOS


 
Desde Chengdou fuimos en una furgoneta hasta la Reserva del Panda Gigante, a unos 10km. El Oso Panda está considerado uno de los mayores mamíferos del mundo. Sólo quedaban unos 200 ejemplares en zoos, según leímos. En sus orígenes la especie fue carnívora, como otros osos, pero se adaptó a la dieta de bambú. Dado su tamaño necesita grandes cantidades de bambú para cubrir sus necesidades nutricionales.





Nos adentramos en un camino boscoso. En algunos tramos las altas cañas de bambú se curvaban formando un arco de bóveda sobre nosotros. Vimos a los primeros ejemplares de Panda comiendo tallos de bambú, sentados en la hojarasca. Resultaban graciosos con sus movimientos lentos y algo torpes. Las orejas eran negras y alrededor de los ojos también tenían una mancha negra, como un parche. El pelaje era blanco con franjas negras en el lomo y las patas. Leímos que el color del pelaje era una adaptación al paisaje nevado.

Los vimos jugar entre ellos, abrazarse y rodar juntos, quedarse panza arriba y rascarse contra la corteza de los árboles o con sus garras. Trepaban por los troncos, pero procuraban economizar movimientos, ya que dormían unas dieciséis horas al día. Por eso era mejor ir a primera hora, tal como hicimos, para verlos más activos.


 
Visitamos la guardería de la reserva, donde tenían varias crías dormitando. Disponían de incubadoras y de todos los recursos. Nacían sonrosados y tan pequeños como una mano, al mes les crecía el pelo y a los seis meses ya comían. Parecía increíble que se desarrollaran hasta alcanzar su gran tamaño. Pero otras sorpresas mayores nos esperaban en China.
 
© Copyright 2010 Nuria Millet Gallego