jueves, 4 de abril de 2013
MOSQUITERAS Y MALARIA
miércoles, 8 de octubre de 2008
LA SELVA AMAZÓNICA DE ECUADOR
viernes, 7 de octubre de 2005
EL DELTA DEL ORINOCO
Cogimos de nuevo la barca y nos adentramos
en canales más estrechos. En esos caños la vegetación de las orillas es
exuberante y está más próxima. Vimos delfines oscuros, jugando y
saltando. Eran tan rápido y tan imprevisible el lugar por donde asomarían que
aunque les seguimos con la barca no pudimos fotografiarlos. Encontramos una
tortuga pequeña posada sobre el tronco cortado de una palmera. En seguida se
sumergió al acercarnos.
Paramos en uno de los caños más angostos y bajamos a tierra, pisando terreno pantanoso. El barquero nos mostró la planta del cacao, el árbol del palmito, las toronjas, ají picante y unos frutos rojos pequeños que se usaban como colorante. Vimos tarántulas, escondidas en una planta tipo palmera baja. Eran negras y peludas, más grandes que mi mano. Estábamos junto a ellas y nos agachamos para verlas mejor, aunque con precaución. Pero Jhony, nuestro barquero, colocó su mano a un centímetro de la tarántula y ni se inmutó. Dijo que si no se la atacaba no hacía nada. La tarántula nos ignoró, pero los mosquitos del pantanal nos acribillaron.
Visitamos una comunidad de los indios warao.
Leímos que “wa” significa “canoa” y “rao” significa “hombre”. Esas comunidades
solían estar aisladas y formadas por familias, repartidas en las orillas del Orinoco. En
todas se distinguían las hamacas colgantes, meciéndose con alguien que
contemplaba el paso del río y del tiempo. En una hamaca había un bebé que tenía unos pocos días. Pregunté si había nacido en el hospital o allí, y me dijeron que nació allí mismo, que "la madre le cortó la vaina".









