viernes, 10 de abril de 2026

HUNGRÍA:EL PUEBLO DE HOLLÓKÕ



Hollókő es un pequeño pueblo húngaro, a 98km de Budapest. Llegamos con una combinación de tren y bus.

Su historia se remonta al s. XIII. Es un museo al aire libre con casas tradicionales con tejados de madera. Tienen vallas de madera, algún porche y jardines llenos de coloridas flores. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.



Paseamos por la calle principal, el pueblo está formado prácticamente por una calle y algún ramal. Vemos algún pozo en desuso, ahora con función decorativa. De los muros de las casas cuelgan algunas mazorcas de maíz o herramientas agrícolas. Como hace poco que ha tenido lugar la Pascua, se ven algunos huevos decorados en las ventanas. 




Las casas rústicas siguen el modelo de construcción palocze del s. XVI, que utilizaban madera y paja, por lo que el pueblo fue destruido varias veces por incendios. Los "Palóc" son un grupo étnico con una cultura tradicional. 

Con el tiempo la madera se reemplazó por arcilla, los techos se hicieron de tejas y las casas se construyeron con piedra y madera. La pequeña Iglesia del pueblo es del s. XVI y durante una época se utilizó de granero. Es un pueblo coqueto y agradable para pasear, tal vez demasiado restaurado para nosotros.





En el camino de subida al Castillo encontramos otra construcción paloc, con un gran tejado de forma piramidal con ventanas tipo buhardilla.


El Castillo de Hollókõ está sobre el monte Szár á 365m de altitud. Su construcción empezó en el s. XIII tras la invasión tártara. Resistió un ataque de los turcos, pero cayó ante el segundo ataque turco.

Está bien restaurado y en las diferentes estancias vemos la cocina, el comedor con chimenea, el dormitorio con cama regia con dosel, o un salón con armaduras. La terraza superior ofrece vistas panorámicas del pueblo y su verde entorno.






Cerca está la pequeña ciudad de Szécsény, con algunos edificios bonitos como el Palacio de Forgách, que alberga un Museo de Historia, un convento franciscano y dos iglesias. 



La Torre de Fuego es de principios del s. XVIII. Además la ciudad tiene un Museo de la Nostalgia, de los que nos gustan, pero al ser lunes está cerrado. Por las fotos que vimos debe ser maravilloso. 


sábado, 28 de febrero de 2026

CAMERÚN: KRIBI, PLAYAS, CASCADAS Y ALDEA PIGMEA

 


Kribi es una ciudad costera de Camerún, en la desembocadura del río Kineké, frente a las aguas del Golfo de Guinea. Conserva algunas pocas casas coloniales, pero es más conocida por sus playas y sus cascadas.

La Catedral de Saint Joseph fundada en 1891, es una de las más antiguas de Camerún. Tiene un alto campanario de techo cónico. Está cerca del Faro de Kribi y del puerto de pescadores.



La Playa de Kribi tiene arena fina dorada y altos cocoteros. Hay caballos para dar un paseo por la playa y algunos chiringuitos con gente local bebiendo. Otra playa cercana es Gran Batanga.


Visitamos una aldea de pigmeos llamada Pigments. Para llegar cogimos una canoa a remo por el río, con las orillas repletas de verde vegetación. La barca se deslizaba lentamente entre el silencio solo roto por el canto de las aves. Vemos dos patos y algún mono en las ramas altas de los árboles.





En la aldea las casas de adobe y cañas tienen mejor construcción que la otra que vimos. En la Reserva Dja vimos pigmeos Baka, y estos son pigmeos bagyelis. No parecen tan bajitos como los Baka, tal vez por los cambios de alimentación y por mezclarse con otra población.

Las mujeres hacen sus tareas, cocinan en ollas al fuego, al aire libre, tienden la ropa y nos contemplan. Los pigmeos tradicionalmente son cazadores-recolectores y semi nómadas. Algunos hombres han ido a cazar. Al irnos saludamos al jefe y le damos un pequeño donativo. Unos niños nos despiden tocando un tronco hueco y sacándole una percusión rítmica. 




En el camino a la aldea vemos enormes troncos de árbol, de 1,5m de diámetro. Por la carretera hemos encontrado varios camiones transportándolos. Aunque el país no se ve deforestado, la industria maderera es importante y Camerún es uno de los principales exportadores de madera en África.



Luego vamos a ver las Chutes de la Lobé, junto a la playa con barcas de pescadores. El río Lobé desemboca en el mar Atlántico y las cascadas caen directas al mar. No tienen mucha altura y no lucen tanto con el día medio nublado, pero son bonitas entre la vegetación. 

Kribi fue nuestra última etapa en el viaje por Camerún, un país variado, con selvas tropicales y una naturaleza exuberante, una gran riqueza cultural y con mucho que ofrecer. Lo disfrutamos.