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viernes, 13 de febrero de 2026

CAMERÚN: LA CHEFFERIE DE BAFUSSAM



En Bafussam visitamos su Chefferie con el Palacio Real. Las Chefferies son la forma de organización de la sociedad tradional bamileké. La vida social y política gira en torno al chief o jefe, también llamado fon, que gobierna rodeado de consejeros, sociedades secretas y sirvientes reales.

Está en un bosque sagrado. En la puerta de entrada había una glorieta con un león, símbolo del poder real, y otros leones pintados en los muros. Caminamos por una bonita avenida arbolada, donde nos envolvió el silencio y no se oía el tráfico de la ciudad.  Encontramos unas mujeres de visita, con sus alegres y coloridos vestidos.



Al fondo está el antiguo Palacio y el Museo. El Palacio está construido con bambú con tejadillos cónicos. Las puertas son de madera con figuras y columnas talladas. La fachada tiene incisiones con algunos dibujos geométricos.

Los bamilekés son una etnia comerciante y emprendedora, se les llama "los judíos de Camerún" porque han logrado prosperar económicamente. Alguna de las familias más ricas son comerciantes de la marca de cerillas más vendida en Camerún. Y celebran los funerales en sábado, con la familia y amigos engalanados y comida, bebida y música.



El Palacio remite a 800 años de historia de la realeza bamileke. El rey sigue reuniendo allí a los notables, garantes de la tradición, recibe las peticiones de los habitantes de la ciudad y celebra juicios. Ha mantenido sus funciones, aún con la colonización y la independencia del país.

En los juicios cualquier acusado de robo en la Chefferie debe acudir al rey y jurar tres veces ante una estatua sagrada. Si es el autor del delito, morirá en un plazo de cinco días. 



Al otro lado están las dependencias actuales del rey y sus cinco esposas. La mayoría de reyes cameruneses son polígamos. Preguntamos por él y nos dijeron que estaba de viaje por Europa. 



Visitamos el Museo de la Chefferie, un curioso edificio azul con forma abombada. Nos acompaña una guía que nos da interesantes explicaciones. Está repleto de máscaras, estatuas y ornamentos. Hay varios tronos adornados con piel de leopardo, cauris y perlas de colores. 




Exhibe cráneos de animales, como uno de hipopótamo, grandes colmillos de elefantes, tocados de las danzas rituales, calabazas adornadas y bastones de mando. Muy interesante y completo.



lunes, 18 de marzo de 2019

EL PUENTE COLGANTE

En el viaje por Costa de Marfil cruzamos un puente colgante de lianas evocador de aventuras africanas. Para llegar atravesamos varias aldeas con casas de adobe entre plataneros y caminos de tierra roja, con montones de niños jugando por los alrededores. Desde Man partimos hacia a Danane, a 65km. y luego a Vatuo. Allí estaba el puente sobre el río Cavaly. El río arrastraba aguas lodosas color café con leche. 









Las gruesas lianas estaban sujetas a dos grandes árboles de nudosas raíces que se aferraban a la tierra de la orilla. Las lianas eran rígidas y formaban un entramado de red sobre el río. Pasaban mujeres cargando palanganas sobre la cabeza, y algún niño llevando a sus espaldas un enorme racimo de plátanos. El puente formaba un estrecho paso central, con espacio mínimo para colocar la planta del pie. Todos iban descalzos, y nos dijeron que era tradicional descalzarse para cruzarlo. Oscilaba menos de lo que podía imaginarse, pero nosotros tuvimos que sujetarnos a los laterales del puente para mantener el equilibrio.




Las gruesas lianas estaban sujetas a dos grandes árboles de nudosas raíces que se aferraban a la tierra de la orilla. Las lianas eran rígidas y formaban un entramado de red sobre el río. Pasaban mujeres cargando palanganas sobre la cabeza, y algún niño llevando a sus espaldas un enorme racimo de plátanos. El puente formaba un estrecho paso central, con espacio mínimo para colocar la planta del pie. Todos iban descalzos, y nos dijeron que era tradicional descalzarse para cruzarlo. Oscilaba menos de lo que podía imaginarse, pero nosotros tuvimos que sujetarnos a los laterales del puente para mantener el equilibrio.



 Llegamos a la otra orilla y vimos un grupo de mujeres lavando ropa. Se agachaban y la golpeaban con energía. La transportaban en grandes palanganas sobre la cabeza. Luego extendían la ropa en la hierba para que se secara al sol. Con sus vestidos estampados formaban una escena de gran colorido.




Luego fuimos al bosque tropical sagrado Saigne, habitado por numerosos monos. Había varios bosques sagrados por todo el país. Les ofrecimos a los simios bananas cortadas, y desde las ramas bajas las cogían de nuestra mano. Estuvieron un rato jugado con nosotros hasta que se saciaron de comer bananas y treparon a las ramas altas. Fue un día relajado y estupendo en el viaje por Costa de Marfil.



© Copyright 2019 Nuria Millet Gallego