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viernes, 21 de agosto de 2026

ST. GALLEN

Desde Zúrich fuimos en tren a St. Gallen (San Galo), en un trayecto de una hora y cuarto. St. Gallen es una pequeña ciudad suiza con casas señoriales de los s. XVI al s. XVIII. Sus fachadas se caracterizan por orieles, los balcones saledizos cerrados, de madera tallada y decorada con pinturas o relieves. Adornaban las mansiones de antiguos mercaderes textiles. 

En toda la ciudad hay unos 111 orieles, la calle Spiergasse es la que conserva más orieles; también la calle Gallusstrasse. Las tallas de rostros exóticos, flores, frutas y criaturas mitológicas mostraban la riqueza de los dueños de la casa.




Algunas casas tienen buhardillas, chimeneas y entramados de madera con vigas rojizas o marrones. El centro es la Plaza Gallus. La Iglesia de San Lorenzo tiene un tejado con azulejos verdes y naranjas




La ciudad es conocida por el complejo de la Abadía de St. Gallen, declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo forman la Catedral y la Biblioteca. El recinto es grande, con los blancos edificios de la Abadía alrededor de un prado verde.

La Catedral es de estilo barroco, tiene dos torres campanario con relojes. Y su interior es impresionante con arcos de bóveda, adornos de estuco verdes y blancos y pan de oro, y frescos en el techo.





Pero lo más impresionante es la Biblioteca de la Abadía. La entrada cuesta 18 CHF y hay que ponerse unas zapatillas de fieltro sobre el calzado para proteger los suelos de madera del s. XIII.

La Biblioteca es de estilo rococó, muy recargada, con maderas nobles talladas y estanterías en dos pisos. Tiene un gran globo terráqueo y frescos en el techo. Alberga más de 170.000 libros. Es una biblioteca de gran belleza y valor histórico. St. Gallen es una de las ciudades con encanto de Suiza.




lunes, 1 de septiembre de 2025

QUBA



Quba es una población de Azerbaiyán, en las montañas del Cáucaso, junto al río Kudyal. Fue un kanato independiente hasta 1816, cuando pasó a pertenecer a Rusia. En 1991 Azerbaiyán consiguió la independencia.

Sus calles se veían tranquilas, con casas de dos plantas con balcones cubiertos y arboleda. Nos gustaron especialmente la Mezquita Ardabil, de fachada rojo oscuro, y la Mezquita Jami Zafar blanca con detalles verdes y una marquesina metálica sobre la puerta de entrada. El interior también era bonito, la visitamos solos con un gato.




Otra mezquita es la Mezquita Juma (del viernes) en el Parque Meydan, con una gran cúpula cobriza y alto minarete blanco. El parque es bonito, con sauces llorones, gente sentada en los bancos y familias paseando. 




Cerca está el Hamán Chukhur del s. XVIII, unos baños tradicionales con cúpulas doradas. Tenían una historia trágica, ya que en 1918 durante un período de conflicto, fue el escenario de una masacre, militantes armenios asfixiaron a civiles locales atrapándolos en su interior y llenando el edificio de vapor.


El Parque Nizami es otro rincón agradable de la ciudad, con arboleda, estatuas y terrazas donde los abuelos jugaban al dominó y tomaban té. También nos sentamos a la sombra bajo una pérgola a tomar té. Recibe el nombre del poeta azerbaiyano Nizami Ganjavi. Fue construido por prisioneros de guerra alemanes en 1946. En el parque hay dos bonitos edificios de piedra dorada, el Museo de Historia y la Escuela de Ajedrez


          
En Quba visitamos el Museo del Genocidio, en recuerdo del genocidio de la población musulmana llevado a cabo por los armenios disfrazados de bolcheviques en mayo de 1918. El edificio tiene una arquitectura vanguardista y original, dos estructuras que representan cuchillos puntiagudos. En el interior una exposición de fotografías y documentos dan fe de la masacre y destrucción. Lo visitamos totalmente solos. Es curioso porque los armenios también sufrieron un genocidio por parte del Imperio Otomano con entre un millón y medio y dos millones de víctimas. Todos los pueblos pueden ser víctimas y verdugos a lo largo de su historia. 



Cruzamos el río Kuydal por el Puente Taghly del s. XIX, con 14 arcos, aunque los árboles impedían verlos todos. Al otro lado está al barrio judío Qirmizi Qasaba, la llamada "Ciudad Roja". 

En el pasado Qirmizi Qasaba tuvo una población de 18.000 habitantes, pero cuando Azerbaiyán se independizó de la URSS, muchos emigraron a Israel y EE.UU. Estos países son los que aportaban dinero para la construcción de mansiones. Leimos que tenía 3.598 habitantes, pero no sé si estaba actualizado el dato.




Se creía que es el único lugar del mundo habitado exclusivamente por judíos, fuera de Israel y Norteamérica, según Wikipedia. La lengua mas hablada es el Juhuri, y después el azerí.

Hay siete sinagogas en Qirmizi Qasaba. Nos gustó la llamada Sinagoga del Pequeño Invierno, de ladrillo rojo, con varios pináculos. Había militares vigilándola. No pudimos entrar, pero nos dejaron fotografiarla.



Recorrimos bien el barrio paseando por la calle principal Fatali y volviendo por otras. Algunas casas son auténticas mansiones con torreones y tejadillos rojos o grises. Las fachadas son rojo terracota o color crema. Y en las puertas de entrada tienen marquesinas metálicas con ornamentos.



En las casas más modestas también tienen algún torreón sobresaliendo de la fachada, rematado por un pináculo de metal gris. 

Y los canalones de desagüe se adornaban con figuras de palomas. Quba fue una etapa interesante, nos sirvió de base y desde allí visitamos las poblaciones de Xinaliq y Laza.




sábado, 1 de junio de 2024

LA HISTÓRICA LAHORE

Lahore fue nuestra última etapa en el viaje por Pakistán. El Fuerte Lahore era un complejo real de la era mogol, con 21 estructuras. Fue demolido, reconstruido y restaurado varias veces y fue el emperador Akhbar quien le dio su aspecto actual en 1556. Declarado Patrimonio de la Humanidad, junto con los Jardines de Shalimar. 

La majestuosa Puerta Alamgiri, de piedra blanca, flanqueada por dos torreones semicirculares coronados por cúpulas. Era muy peculiar y bella. Por ella entraban los miembros de la realeza a lomos de los elefantes Había otra puerta de entrada, donde estaban las taquillas, al estilo de Samarcanda, con mosaicos esmaltados.

El recinto interior tenía varias edificaciones entre jardines. Vimos la cárcel, con camastro de piedra y letrinas, las cocinas reales y los barracones británicos. 

El Sheesh Mahal era el Palacio de los Espejos, construido para la Emperatriz y su corte. Estaba decorado con espejos incrustados en el estucado de la pared, bastante deteriorados, pero era fácil imaginarlo en todo su esplendor.


Al lado estaba el Museo con una sala dedicada a pinturas y otra a las armas, con dagas orientales y fusiles británicos. Cerca estaba el llamado Quadrangulo de Jaganhir, el emperador mogol del s. XVII. Era un pabellón abierto con decenas de columnas y arcos, y suelos de mármol.


La Mezquita Badshahi era un ejemplo de la arquitectura mogol. Fue construida en 1674 en piedra arenisca rojiza. Tenía cuatro minaretes grandes, dos más pequeños y tres cúpulas de mármol centrales. 

Era una de las mezquitas más grandes del mundo, su patio podía acoger a más de 100.000 fieles. Al entrar había que descalzarse, cruzamos el patio con calcetines por las esteras y aún asi el suelo quemaba. Dentro se caminaba mejor por los suelos de mármol y nos refrescamos con el agua de los grifos para abluciones.



El interior estaba decorado con relieves de piedra, estucos e incrustaciones de mármol. Era preciosa con arcos de bóveda pintados con motivos florales. Algunos fieles dormitaban en los suelos frescos, como habíamos visto en otras mezquitas. Un buen lugar para descansar del ajetreo de Lahore. 

Después de recorrerla nosotros también nos sentamos en un rincón discreto y contemplamos la oración de los hombres escuchando el canto del muecín.




Los Jardines de Shalimar se construyeron en el s. XVII por el emperador musulmán Sha Jahan de la dinastía mogol, en honor de su esposa favorita, como el Taj Mahal en India. Eran tres terrazas escalonadas con pabellones, canales y estanques, rodeados de árboles. Los pabellones eran de mármol blanco, y había quioscos o glorietas de madera con columnas. Se reflejaban en el agua verdosa de los estanques. En los estanques asomaban surtidores en forma de capullo de flor. Era un conjunto estético y agradable para pasear y aliviar los calores de la ciudad.


Lahore conservaba algunas havelis, las mansiones tradicionales que también se encontraban en India, Nepal y Bangladesh, con cierta importancia histórica y arquitectónica. Se popularizaron bajo el imperio mogol. Fuimos paseando por los bazares hasta llegar a la Haveli Nau Nihal Singh, representativa del periodo Sij en Lahore. Estaba en una plaza con otra haveli pintada de rojo. Mientras mirábamos la fachada vimos un hombre en el balcón. Bajó y nos invitó a ver su casa, nos presentó a su familia y nos ofreció agua fresca y charla. Otro ejemplo de la amabilidad pakistaní.



La ciudad tenia otros bonitos edificios históricos, como el antiguo Mercado Toĺlinton, la General Post Office (GPO), la Corte, la Iglesia Catedral de la Resurrección o el Museo de Lahore, mezcla de arquitectura indo-británica. Lahore nos gustó mucho y fue nuestra despedida del viaje por Pakistán.