miércoles, 17 de junio de 2026
FLORES: ALDEA WAE REBO
viernes, 12 de junio de 2026
TIMOR: LA ALDEA BENTENG NONE Y LAS CASCADAS
Cruzamos por tierra la frontera entre Timor Oriental y Timor Occidental, un largo viaje en las furgonetas Mikrolet, con múltiples paradas. Kupang es la capital de Timor Occidental. Desde allí pactamos precio con un taxista para ver la aldea Benteng None, a 126km, y unas cascadas en la zona.
Al llegar nos recibió un cartel de bienvenida a Benteng None. El pueblo lo forman diferentes chozas tradicionales de cañizo llamadas ume bubu. Son circulares, con tejado con forma de cúpula o colmena, sin ventanas y con pequeñas puertas de un metro de altura.
El pabellón central, techado y abierto, es el llamado lopo, el lugar de encuentro de la aldea. Tiene varios troncos con unas plataformas altas redondas, donde colocan la comida para protegerla.
En el lopo comunal se instalan unas mujeres alrededor de los troncos y nos muestran su artesanía: joyas (pulseras, collares y brazaletes), cuernos de madera negra tallados y cajas de bambú tallado.
domingo, 12 de agosto de 2018
TRANSIBERIANO 3. ALTAI Y LAGO TELEKSKOE
El Transiberiano nos dejó en Novosibirsk y después de visitar Tomsk, pasamos varios días en la región montañosa de Altai. Desde Novosibirsk cogimos un autobús hasta Gorno Altaisk, la capital de la región de Altai, y otro autobús a Artibash. Atravesamos bosques de taiga y varios ríos de anchura considerable. En Rusia todo era grande.
Artibash era la base para ver el Lago Telekskoe. Era el mayor lago de la región de Altai, con una profundidad de 325m, uno de los 25 lagos más profundos del mundo. Situado a 434m sobre el nivel del mar, tenía 78km de largo de 5 a 20km de ancho. En él desembocaban unos 70 ríos y 150 arroyos. Estaba rodeado de montañas de 1700m a 2400m de altura al sur, y de 600m a 1300m de altura al norte.
Paseamos por las orillas del lago. Tenía cabañas de madera con tejados triangulares para la nieve, rodeadas de hierba y con algunos caballos, que alquilaban para dar un paseo. Nos dimos un baño breve, porque el agua estaba bastante fría. Era un lugar de turismo ruso local. Vimos varias tiendas de arenques secos, a los rusos les gustaban mucho.
Las tiendas de artesanía vendían todo tipo de objetos de madera tallada, cajas, cestas, amuletos, llaveros, miel y jabones con aromas de frutos del bosque. Cenamos en un restaurante de estilo rústico de montaña. Pedimos sopa, trucha y pollo con champiñones gratinados. Todo muy rico.
Al día siguiente
contratamos una excursión en barco por el lago. Hicimos varías paradas y
caminamos por el bosque, viendo cinco cascadas durante el
recorrido. También vimos numerosos torrentes que bajaban por las laderas
de las montañas como hilos blancos entre la vegetación, hojarasca y
verdes helechos. A veces parecía más un paisaje más tropical húmedo que lo
que cabía esperar de la taiga rusa.
En algunas paradas
nos ofrecieron empanadas, buñuelos y té muy especiado y sabroso, con sabor a
hierbas del bosque. En rincones del bosque habían colgado tiras de colores,
como ofrendas, ya que el 90% de los buriatos eran budistas. Llegamos hasta
el extremo sur del lago y paramos en una playa llena de leños de madera usada
para hacer fogatas. Había rusos acampados y otros en cabañas. El paisaje del
lago nos gustó mucho, pero nos faltaba conocer el Lago Baikal en otra etapa del
Transiberiano.



























