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jueves, 2 de junio de 2022

LAS CUEVAS MARINAS DE CABO GRECO




Desde Agya Napa fuimos en bus a Cabo Greco, el Parque Nacional costero de Chipre. Era conocido por sus cuevas marinas, con formas fascinantes que parecían esculpidas por el hombre, según leímos en la guía. También era área favorita de muchas aves marinas que revoloteaban por la zona. Las formaciones geológicas nos parecieron una auténtica maravilla creada por la erosión del mar.

Recorrimos la costa de la isla en el barco Aphrodita, en una excursión de medio día. Paramos en varias cuevas marinas preciosas. Los acantilados de piedra blanca formaban arcos naturales y oquedades curiosas. El mar tenía tonalidades verde azuladas con agua muy transparente que permitía ver el fondo. 



En un recodo estaba la Blue Lagoon, donde paró el barco para darnos un primer baño; el agua estaba fresca y deliciosa. Después paramos en el Puente de los Amantes, de roca recortada sobre el mar. La parada más curiosa fue la llamada Famagusta Ghost o Varosha, la ciudad que quedó abandonada cuando los turcos la evacuaron en 1974 tras la invasión. Los edificios permanecían vacíos desde entonces, vimos la desolación en la lejanía con prismáticos, pero no hicimos fotos. El capitán del barco lo explicaba con cierta tristeza. En el extremo más al sureste vimos el peñasco de Cabo Greco de roca dorada que daba nombre al parque.





Otro día recorrimos el parque Cabo Greco por tierra, por sendero Agoa Anargyroi. El entorno era árido, pero rodeado del mar color azul turquesa intenso. Saltábamos por las rocas sobre los acantilados para tener diferentes perspectivas de los recodos marinos y las vistas. Vimos el Puente de piedra Kamara tou Koraka, una formación natural recortada contra el mar. Antes se permitía el acceso, pero estaba en riesgo de derrumbe y lo vallaron. Solo era posible verlo y fotografiarlo desde el frente, con el azul mediterráneo de fondo.


Luego llegamos a la Capilla Agia Anargyroi, de estilo griego, con paredes de un blanco deslumbrante y cúpula azul añil. Estaba dedicada a los santos Kosmas y Damianos, que según la leyenda eran médicos que curaban gratis a quienes lo necesitaban. El interior era pequeño y coqueto, con iconos ortodoxos.



Lo mejor fue bajar a la cueva bajo la ermita. Era una cueva fantástica, abierta al mar. Nos dimos un baño glorioso. Estábamos acalorados por la caminata por el parque, y nos refrescamos al instante. El sol se filtraba en el agua entre las rocas, y formaba mosaicos de luz.

Después seguimos caminando por Cabo Greco hasta Konnos Beach, con bastantes parasoles y tumbonas. El mar tenía un color azul turquesa y muy transparente cerca de la orilla. Tomamos limonadas en el chiringuito y nos dimos un baño delicioso.


Otra de las mejores playas de Chipre fue la Fig Tree Bay, en el pequeño pueblo de Protaras, con una higuera que resistía desde el s. VII. Nos pareció mucho tiempo, pero allí estaba, y ofrecía una sombra magnífica. Nos instalamos con el pareo bajo la higuera, y tras el baño nos regalamos una siesta gloriosa.

lunes, 30 de mayo de 2022

EL PUENTE DEL AMOR Y EL PARQUE DE ESCULTURAS

 



Desde Agya Napa fuimos en autobús a visitar el Parque de Esculturas, una especie de museo internacional de esculturas al aire libre, junto al mar. Las había realmente originales y divertidas, algunas más artísticas y muy imaginativas.











Bajo el Parque de las Esculturas y a poca distancia caminando está el Love Bridge (o Puente de los Amantes). Es un puente natural de piedra sobre el mar y pudimos subir sobre él. También lo vimos desde el barco, en la excursión por Cabo Greco, con las tonalidades turquesas del mar Mediterráneo muy intensas. Un precioso rincón de Chipre.

domingo, 30 de junio de 2019

COMINO Y LA LAGUNA AZUL

 

Comino estaba a 3,5km de Malta y el barco tardó solo veinte minutos en llegar. Era diminuta, sólo medía 2,5km por 1,5km. Era una Reserva Natural y Reserva de Aves. y estaba libre de automóviles. La isla fue escondite de piratas y contrabandistas, refugio de ermitaños, lazareto de aislamiento durante las epidemias de cólera y peste a principios del s. XIX y campo de prisioneros.

La atracción de la isla Comino era la Laguna Azul, entre Comino y el islote deshabitado de Cominotto. Era una ensenada protegida, con grutas marinas, lecho marino de arena blanca y aguas cristalinas azul turquesa. Los barcos anclaban en el perímetro de la laguna, marcado por boyas.


Al aproximarnos con el barco a la Laguna vimos el azul intenso del mar, un color brillante y translúcido, que variaba a tonos verdosos. Había mucha gente, ya íbamos advertidos, pero la belleza del lugar merecía la visita y lo compensaba todo. Nos instalamos en las rocas de la parte final de la laguna, cerrada por boyas. Así era más fácil el acceso al agua, ya que había gente que se quedaba en la parte alta. 

En seguida nos dimos un baño, era un placer sumergirse en aquellas aguas transparentes. Cubría poco y fuimos nadando hasta la gruta de enfrente, que comunicaba con el mar. Nos tumbamos en el lecho de arena blanquísima y dejamos que nos mecieran las olas. En el agua transparente se veían pequeños peces. Un lugar especial.


sábado, 29 de junio de 2019

LA ISLA DE GOZO



Desde Malta cogimos un ferry hasta la cercana Isla de Gozo, un trayecto de 25 minutos. Gozo era mucho más pequeña que Malta, con 14km x 7km. Tenia los mejores sitios para bucear de Europa, con mares templados, con pecios de la II Guerra Mundial.

Victoria era la capital de Gozo, llamada así en honor de la reina Victoria y su 60 aniversario en 1897.Anteriormente se llamaba Rabat, nombre que aún era el preferido de muchos isleños y aparecía en algunas señales. La ciudad estaba coronada por la Ciudadela Il-Kastell, restaurada con la piedra dorada como toda Malta, caliza y coralina. Sus callejones tenían arcos. Primero se establecieron en ella los fenicios y más tare se convirtió en una ciudad romana.



En el interior de la ciudadela estaba la Iglesia de la Asunción y varios museos que visitamos. El Museo de Arqueología exhibía figuras de las "Damas gordas". Había un Museo de Folklore y Cultura que daba información sobre las tareas agrícolas, la alimentación y las formas de entretenimiento de los antiguos isleños (música, baile, juegos). El mismo museo recreaba una casa tradicional con la cocina, dormitorio y taller de carpintería. 



Desde la Ciudadela había buenas vistas de la ciudad de Victoria, un mosaico de azoteas de las casas, entre huertos y muretes. Comimos en un restaurante con vistas y probamos el pastizzi, el hojaldre tradicional relleno de requesón, y la Qasata, otro hojaldre más duro relleno de espinacas con guisante, maíz y patata. Muy ricos.

Luego visitamos la vieja Prisión, que funcionó como tal desde el s. XVII hasta 1904. También encerraban a los miembros de la Orden de los Caballeros de Malta más díscolos. Había unas seis celdas con las puertas originales de madera y grandes cerraduras de hierro. En el interior solo un tablón con un camastro. En las paredes había grafitis de la época: barcos con velas desplegadas, la Cruz de Malta, rosas de los vientos, manos, flechas. 



Un bus nos llevó a la costa de Dwjera con unas formaciones rocosas esculpidas por el viento y el oleaje. El fuerte oleaje había derrumbado en 2017 la Ventana Azul, un arco de piedra en el mar. En Chipre habíamos visto otro arco similar. La espectacular costa de Dwjera  fue escenario de la serie Juego de Tronos. 

Cogimos una barca de pescadores que nos llevó al llamado Mar Interior. Pasó a través de un túnel en una cueva, que comunicaba con el mar, rodeado de acantilados. El mar tenía en las zonas de las cuevas un color azul marino luminoso, como si una luz lo iluminara por abajo.




Luego fuimos al Agujero Azul (en Malta todo era azul). Era una chimenea vertical excavada en la piedra caliza, de unos 10m de diámetro y 25m de profundidad, que comunicaba con el mar abierto a través de un arco subacuático, a unos 8m de profundidad. Vimos submarinistas con botellas de oxígeno que bajaban. Era un lugar de gran belleza y formaba una tranquila piscina natural, separada del mar abierto por un muro de roca. Allí disfrutamos de un delicioso baño. Nos bañamos en tres lugares diferentes y frente a la roca Fungus en la Bahía Dwejwera. Fantástico lugar!