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miércoles, 3 de junio de 2026

EL ENCANTO DE SINGAPUR

Singapur es una ciudad multicultural con muchos atractivos. Conserva los barrios chino (Chinatown), indio (Little Indía) y árabe. Y contrastan con su arquitectura moderna con rascacielos y edificios singulares, con el fondo de su preciosa Bahía.


Los Jardines de la Bahía están situados entre el mar y la parte trasera del hotel Marina Bay Sands. Tienen unas estructuras metálicas de 25m-50m de altura cubiertas con jardines verticales. Forman los llamados Supertree Grove, un precioso bosque de fantasía.

Subimos en ascensor al Skywalk OCBC, una pasarela situada a más de 20m de altura que une varios árboles y ofrece vistas de la bahía con la noria (Singapur Flyer) y los rascacielos de la ciudad.
 



El lujoso hotel Marina Bay Sands tiene una arquitectura singular, con tres torres de 55 plantas y una enorme plataforma superior en forma de barco. Subimos al mirador del piso 56 con una piscina infinity de uso exclusivo para los clientes alojados, y magníficas vistas de la Bahía.




El Jardín Botánico Tropical es el único del mundo declarado Patrimonio de la Humanidad. La vegetación rodea una arboleda con espacios repletos de plantas y flores. Todos los rincones son bonitos. Algunos senderos tienen una bóveda de ramas formando un arco natural. Hay fuentes y pequeñas cascadas y vemos hasta una iguana paseando tranquilamente. 



Lo mejor es el Jardín Nacional de Orquídeas, espectaculares y muy variadas, en el interior de un invernadero climatizado. Los pétalos forman dibujos geométricos con manchas y rayas, y algunas parecen insectos con ojos y boca. Otras parecen tener un recipiente con el néctar que liban las abejas. Hay más de mil especies y miles de híbridos de orquídeas, consideradas la flor nacional de Singapur.


Paseamos por los muelles Clarke Quay y Boat Quay. Hay numerosos restaurantes de pescado junto al río. Pasan varias barcazas que ofrecen paseos por el río. Cerca está el barrio gubernamental con edificios coloniales como el Parlamento y el Teatro Victoria, con una torre con reloj. Alrededor está el Padang ("campo" en malayo), un espacio verde histórico, considerado Patrimonio de la Humanidad. Se creó a principios de la década de 1820 tras el establecimiento de un puesto comercial británico en Singapur en 1819. El Padang es una plaza colonial tropical donde tenían lugar desfiles militares, luego fue campo de cricket y lugar de celebraciones. 




Fuimos a ver las casas coloniales Peranakan Terrace houses y Emerald Hill. Los peranakan eran los emigrantes chinos que se enriquecieron con el comercio marítimo en Singapur. Las casas de dos pisos tienen un patio delantero con verjas y fachadas decoradas con persianas de diferentes colores, azulejos y adornos arquitectónicos.






Visitamos la casa-museo Singapore Perinakan Mansion, con mobiliario antiguo y objetos cotidianos. Exhibe grandes muebles de madera tallada, jarrones de cerámica china, farolillos, armarios, vestidos, telas, joyas, porcelanas y fotos antiguas. En una de las habitaciones vimos dos bonitas gramolas, cámaras de fotos de fuelle, radios y una máquina de escribir marca "Mercedes·. 


La sala del comedor tenía cristaleras de colores y la mesa preparada con todos los detalles, como si fuera a comer una familia china: platos de porcelana decorados con aves y flores, y jarrones. Los comerciantes chinos se casaron con las mujeres malayas de la zona y formaron familias acomodadas que crearon aquellos barrios. También se exhibían cartas y otros juegos de mesa en los que apostaban hasta las casas, que muchos perdían. Un museo muy abigarrado, completo y muy interesante. 


Nos alojamos en Chinatown, más popular. Los emigrantes chinos construyeron un bonito barrio de casas de dos plantas con porches que alojan comercios. La calle Pagoda St. conserva bonitas casas restauradas con ventanas en arco y persianas de colores, bordeadas de palmeras.



En el barrio está el Templo de la Reliquia del Diente de Buda con tejadillos, incensarios de bronce y miles de figuras de Buda. Lo llaman la Pagoda de los 10.000 budas por todas las estatuillas colocadas en los nichos de las paredes.



En la sala central hay cientos de monjes y fieles recitando y cantando, con sus textos colocados ante ellos. El templo tiene cuatro plantas: en la segunda y tercera hay museos con relieves budistas en piedra, estatuillas y tallas de madera. En la cuarta planta está la reliquia del Diente de Buda en el interior de una stupa dorada. Y en la planta superior hay un patio con columnas rojas, con un jardín de orquídeas. 

Frente al templo está el Mawwell Food Center, repleto de puestos de comida popular a buen precio. Está abierto desde el desayuno, donde los locales toman sus noodles en cuencos, rollitos de gambas, cerdo y carnes guisadas con picante y dumplings rellenos de pescado o gambas. Allí cenamos una noche.



El Sri Mariamman es el templo hindú más antiguo en Singapur. Tiene una torre repleta de figuras hinduistas amontonadas. Nos descalzamos para entrar. Hay varios pabellones con cúpulas con más estatuillas.




Cerca está la Mezquitas Jamae Chulia y otros templos chinos.





Seguimos por el Parque Fort Cunning, un histórico parque situado en una colina de 48m de altura. Fue el centro del antiguo estado y el lugar donde se construyeron los palacios de los gobernantes malayos. Durante la II Guerra Mundial los británicos levantaron una fortaleza defensiva con varios cañones que pueden verse allí y el búnker Battle Box a 9m de profundidad, convertido en museo. 

La vegetación del parque es exuberante, totalmente tropical, y es un gusto caminar por los senderos sombreados, aunque la temperatura era de 33º con mucha humedad. Fuimos a la salida del metro Fort Canning, famosa por su escalera circular que lleva al parque, ofreciendo una vista en círculo de las verdes copas de los árboles, como si fuera la salida de una cueva.


Paseamos por las calles de Little India, con aromas de incienso y curry. Entramos al barrio por el llamado Little India Arcade, un edificio colonial amarillo de dos plantas con porches. Los comercios venden saris coloridos y parafernalia india, un poco de todo. Cerca de los templos venden guirnaldas de flores para las ofrendas.



Vemos tres templos hindues: el Sri Verakaliamman, el más importante, el Srinivara Vadapathira Kaliamman (en obras) y el Srinavara Perumal.

En el barrio indio también está la Mezquita Abdul Gafoor, construida a inicios del s. XX por comerciantes musulmanes del sur de la India. Tiene influencias indias, moriscas y europeas. Su fachada es blanca ornamentada con dibujos geométricos verdes. Entramos para verla, yo en la zona de mujeres, más modesta. Me asomo discretamente a la parte de hombres y veo uno de ellos durmiendo plácidamente en la alfombra verde.



Continuamos paseando por el Barrio árabe. Pasamos por las calles Arab y Mascat, repletas de restaurantes con terrazas, muchas de cocina turca. Las terrazas invaden las estrechas calles y hay mucho ambiente.

La calle Muscat tiene un gran arco de entrada y en ella está la bonita Mezquita del Sultán, blanca con cúpulas doradas que brillan al sol. Junto a ella está el Palacio del Sultán.




El Merlión es el icono de la ciudad. Una estatua blanca de 9 metros de altura, mitad pez y mitad león, que arroja agua por la boca a la Bahía. Simboliza el pasado pesquero de Singapur. Enfrente tenemos vistas del Marina Bay Sands y el sky-line del centro financiero con sus rascacielos. En los alrededores está el puente peatonal de acero de doble hélice, que simula la estructura del ADN. Por la noche, sentados frente al Merlión, vemos el espectáculo nocturno Spectra de luces y música. Las torres del Marina Bay Sand se iluminan de rojo, lila y azul, junto con una estructura en forma de flor de loto.



Nos impresionó más el espectáculo nocturno de luces y sonido Garden Rhapsody en los Jardines de la Bahía, una maravilla.  La arboleda de los Supertrees se ilumina con miles de luces LED de colores, sincronizadas con música. Se transforman en colores rojos, lilas, naranjas, azules y verdes, mientras la multitud de visitantes los contemplamos. Una experiencias muy estética y visual, un derroche de fantasía.



Singapur tiene muchos lugares interesantes, bonitos y atractivos. Pasamos tres días fantásticos en la ciudad. Lo recorrimos caminando y con taxis de la App Grab, que funciona muy bien. Acabamos visitando el Canopy Park en el  nivel 5 del Aeropuerto. Un jardín natural con plantas, cascadas y palmeras. La gran cascada es la más grande de las cascadas interiores del mundo. Esta rodeada por vegetación tropical a varios niveles y cubierta por una cúpula de metal y cristal, que deja pasar la luz natural. Al anochecer, mientras esperábamos el vuelo, disfrutamos el espectáculo de luz de las cascadas.


jueves, 13 de febrero de 2020

LOS HAITISES Y CAYO LEVANTADO

Desde Samaná cogimos una barca para visitar el Parque Nacional Los Haitises. Estaba formado por decenas de peñascos rocosos en el mar cubiertos de vegetación, eran islotes entre manglares y humedales costeros. Los montículos se formaron hacía dos millones de años. La zona era lluviosa y tenía vegetación subtropical con 700 especies de flora y plantas como bambús y bromelias. El nombre “Haitises” significaba “tierra de montañas” o “tierra alta” en lengua taina. 


 

Navegamos entre los manglares de tres tipos: rojos, negros y blancos. Los indios tainos utilizaban los pigmentos de los manglares para dibujar sus pictogramas. Los manglares formaban un laberinto de ramas enlazadas que buscaban el agua. Las raíces aéreas eran como dedos que se hundían en las verdes aguas. Pegados a las ramas había conchas de moluscos, y cangrejos correteando.



El Parque tenía varias cuevas calizas en las que durante siglos los indios tainos vivieron en paz. Tenían petroglifos y pictogramas de escenas de caza, ballenas y otros animales. La Cueva del Ferrocarril se llamaba así por un ferrocarril que se construyó para transportar las mercancías que llegaban en los barcos a los pueblos del interior. Pero hacía mucho que había desaparecido. Tenía una gran entrada y un interior oscuro con formaciones de estalactitas y murciélagos. mu



La Cueva de Arena tenía grandes oquedades que dejaban ver el mar y la hojarasca verde del bosque tropical. Había pasarelas de madera que comunicaban varias entradas. En una de las entradas había guardianes divinos grabados en la piedra.



En los postes de un viejo muelle destruido vimos pelícanos, gaviotas y otras aves blancas volando sobre los verdes montículos. Había 100 especies de aves en el parque. Tras las cuevas vimos la bonita playa Punta Arenas con un gran palmeral y sin gente.



Seguimos navegando hasta Cayo Levantado, con una playa de arena blanca y muchas palmeras cocoteras. El mar tenía un color azul intenso con franjas verdosas. Una playa de ensueño. Nos bañamos y buceamos en un extremo frente a dos rocas triangulares en el mar. Comimos en la isla, pescado asado con ensalada, arroz con tostones y gandulas, las habichuelas rojas. Delicioso.